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El nuevo líder creativo orquesta humanos y agentes de IA

La empresa más potente no será la que tenga menos humanos y más agentes, será la que tenga más líderes humanos capaces de manejar agentes.
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La orquesta empresarial del futuro se escribirá con inteligencia humana e IA en armonía. Pero la batuta seguirá en manos de quien pueda responder la pregunta más humana de todas: ¿para qué queremos crear esto?, plantea Juan Carlos Chávez. (PonyWang/Getty Images)

La pregunta ya no es si la inteligencia artificial (IA) entrará a la empresa. Ya entró. La verdadera pregunta es otra: ¿quién dirige la orquesta? Porque una compañía con 100 agentes de IA y pocos humanos lúcidos puede ser menos poderosa que una organización con 100 líderes capaces de diseñar, coordinar y corregir agentes con criterio.

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Los datos muestran una transición acelerada, pero todavía inmadura. McKinsey reportó en 2025 que 88% de las organizaciones ya usa IA en al menos una función, mientras 23% escala sistemas de IA agéntica y 39% apenas experimenta con ellos. PwC encontró que 79% de ejecutivos encuestados ya adopta agentes de IA; entre quienes los usan, 66% reporta mayor productividad, 57% ahorro de costos y 55% decisiones más rápidas. Pero Gartner advierte que más de 40% de los proyectos agénticos podrían cancelarse para 2027 por costos, bajo valor claro o controles de riesgo insuficientes. La señal es contundente: la moda no basta; la arquitectura de liderazgo importa.

Por eso, la empresa más potente no será la que tenga menos humanos y más agentes. Será la que tenga más líderes humanos capaces de manejar agentes. Un agente puede buscar, resumir, ejecutar, programar, comparar proveedores o preparar escenarios financieros. Pero el directivo debe formular la pregunta correcta, decidir qué importa, detectar consecuencias invisibles y asumir responsabilidad. La creatividad profunda nace de integrar intuición, razón, retroalimentación y metacontrol; la IA puede ampliar el proceso, pero no debe sustituir autoría, juicio ni diversidad cognitiva.

La implementación debe empezar con una matriz simple: tarea, agente, humano responsable, dato autorizado, límite de decisión y métrica de valor. ChatGPT puede investigar, analizar archivos, crear borradores, preparar presentaciones o activar flujos con conectores; el Agents SDK de OpenAI permite construir agentes que planean, llaman herramientas, colaboran entre especialistas y mantienen estado para trabajos de varios pasos. Gemini Enterprise permite descubrir, crear y ejecutar agentes en un entorno gobernado para cada flujo de trabajo. OpenClaw, por su parte, apunta al asistente operativo que limpia inbox, envía correos y maneja calendario desde aplicaciones de chat.

Por ejemplo, para un emprendedor, esto significa crear un “equipo mínimo aumentado”: un agente comercial que investigue prospectos, uno financiero que actualice flujo de caja, uno operativo que documente procesos, uno creativo que genere campañas y uno crítico que revise riesgos. Para un director, significa diseñar tableros vivos: cada lunes, agentes recolectan señales de mercado, clientes y operación; cada martes, líderes humanos interpretan; cada viernes, se decide qué cambiar. Y con vibe coding —crear software mediante conversación con modelos— el líder creativo ya no espera meses por una app interna: puede prototipar un CRM, un comparador de márgenes o un copiloto de capacitación hecho a la medida. Eso no elimina la pericia técnica; la desplaza hacia contexto, evaluación, pruebas y supervisión.

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Aquí está el centro filosófico del cambio: el valor no existe fuera de una mente que valora. Una máquina puede optimizar una métrica, pero no sabe por qué duele perder un cliente, por qué entusiasma una idea o por qué una decisión rentable puede ser indigna. Los humanos aportan gran parte de la reflexión, el metacontrol y la consistencia cuando la tarea exige creatividad robusta; la mejor IA no reemplaza la interioridad humana, la amplifica sin anularla.

El nuevo líder creativo fusiona instinto, emoción, sentimiento y razón. No desprecia la intuición: la educa. No idolatra el dato: lo interroga. No teme a los agentes: los convierte en instrumentos. La orquesta empresarial del futuro se escribirá con inteligencia humana e IA en armonía. Pero la batuta seguirá en manos de quien pueda responder la pregunta más humana de todas: ¿para qué queremos crear esto?

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Nota del editor: Juan Carlos Chávez es Profesor de Creatividad y Etología Económica en el sistema UP/IPADE y autor de los libros Sistema 3: La Mente Creativa (2025), Homo Creativus (2024), Biointeligencia Estratégica (2023), Inteligencia Creativa (2022), Multi-Ser en busca de sentido (2021), Psico-Marketing (2020) y Creatividad: el arma más poderosa del Mundo (2019). Es director de www.G-8D.com Agencia de Comunicación Creativa y consultor de empresas nacionales y transnacionales. Encuentra sus libros en Amazon y síguelo en Facebook , Instagram , YouTube y LinkedIn . Las opiniones publicadas en esta columna corresponden exclusivamente al autor.

Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

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