En un posicionamiento difundido este martes, el organismo señaló que la integración comercial entre las tres economías ha generado beneficios económicos y sociales para los tres países y se ha convertido en un pilar de la competitividad de Norteamérica frente al resto del mundo.
La asociación sostuvo que la industria automotriz representa el ejemplo más claro del éxito de esta integración trilateral, al consolidar una cadena de suministro regional que ha impulsado las inversiones, el empleo y la producción de vehículos y autopartes en la región.
Sin embargo, advirtió que el anuncio de Estados Unidos incrementa la incertidumbre para el sector, que ya enfrenta presiones derivadas de los aranceles de la Sección 232, los cuales han estado vigentes durante cerca de un año y medio y, según la industria, han colocado a México en desventaja frente a otros mercados.
“Esta decisión no contribuye a la generación de certidumbre que requiere la industria automotriz”, señaló la AMIA, al advertir que el entorno actual podría afectar las decisiones de inversión de las empresas, una industria que depende de la planeación de largo plazo y de reglas claras para la operación de sus cadenas de suministro.
El acuerdo sigue vigente
El organismo subrayó que la decisión anunciada por Estados Unidos no implica la desaparición inmediata del tratado. Por el contrario, abre un proceso de negociación para atender los temas que preocupan a la administración estadounidense.
En ese sentido, la asociación enfatizó que “dicho anuncio no significa que el T-MEC dejará de tener vigencia”, sino que será necesario abordar de manera efectiva una serie de asuntos pendientes entre los tres socios comerciales.
La organización reiteró además su disposición para colaborar con el gobierno mexicano durante las negociaciones y consideró que cualquier solución deberá ser aceptable para las tres partes involucradas.
La AMIA añadió que los gobiernos deberán iniciar un proceso de diálogo, ya sea mediante las revisiones anuales previstas en el propio tratado durante los próximos 10 años o a través de un mecanismo alternativo que acuerden las tres naciones, con el fin de resolver los temas en los que existan desacuerdos.