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Alsea abre la primera sucursal de Chipotle en Monterrey con precios hasta 20% menores que en EU

Nuevo León fue el punto de partida para Chipotle en México. Alsea prepara dos aperturas más este año y va por un crecimiento gradual antes de llegar a otros estados del país.
Alsea abre la primera sucursal de Chipotle en Monterrey con precios hasta 20% menores que en EU
La primera tienda de Chipotle en México ocupa 350 metros cuadrados, tiene capacidad para 91 comensales y será el punto de partida de la expansión de la marca en el país.
(Cortesía)

Monterrey, Nuevo León.- Durante seis años, la respuesta siempre fue la misma: todavía no. Chipotle seguía enfocada en Estados Unidos y apenas valoraba explorar otros mercados como Europa y Medio Oriente, mientras que México aún no entraba en sus planes.

A pesar de eso, Alsea insistía, una y otra vez, porque la jugada tenía sentido para una empresa que llevaba tiempo revisando cómo fortalecer su portafolio con marcas capaces de sostener su crecimiento en el largo plazo.

"Llevábamos por lo menos cinco o seis años detrás de Chipotle. Pero ellos primero necesitaban construir una estructura para operar fuera de Estados Unidos y encontrar un socio capaz de replicar el modelo de negocio sin alterar la experiencia de la marca. No sé si los cansamos o los convencimos, pero finalmente fuimos muy afortunados de obtener la franquicia para México", dice Christian Gurría, director general de Alsea.

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Y es que Chipotle llena un vacío en el portafolio de Alsea. La cadena pertenece al segmento fast casual, un mercado valuado en alrededor de 1,300 millones de dólares en México y con un crecimiento anual de entre 10 y 11%, según refiere Pablo de Brito, director general de Chipotle México.

"Cuando combinas ese crecimiento con el perfil de México y particularmente de Monterrey, donde existe un buen poder adquisitivo, una economía dinámica, una población joven y una fuerte relación con las marcas y la cultura de Estados Unidos, entendimos que era un gran lugar para comenzar", explica De Brito.

Gurría, por su parte, coincide en que Alsea eligió Nuevo León porque conoce bien el mercado, ya que la empresa opera más de 120 restaurantes de distintas marcas en el estado y considera que el consumidor regiomontano adopta bien conceptos internacionales sin perder su esencia.

"El consumidor de Nuevo León quiere que la marca (Chipotle) venga como tal, auténtica, sin modificaciones, porque quiere vivir el concepto original", afirma Gurría. Sin embargo, uno de los retos para la cadena estadounidense inspirada en la cocina mexicana es convencer a un consumidor que creció rodeado de tacos, burritos y antojitos.

De Brito evita la comparación con la taquería tradicional. "Quien conoce Chipotle no se detiene a compararlo con la taquería de la esquina. Sabe que es un concepto diferente", señala.

No obstante, el mercado mexicano tampoco garantiza el éxito para cualquier cadena estadounidense con inspiración mexicana. Taco Bell intentó operar en el país en dos ocasiones sin lograr consolidarse. Alsea confía en que Chipotle encuentre un camino distinto al competir en el segmento fast casual.

La apuesta, explica De Brito, gira alrededor de una ecuación de valor construida sobre cuatro elementos: ingredientes de alta calidad, alimentos preparados al momento, posibilidad de personalizar cada platillo y porciones abundantes a un precio accesible.

Menú y precios de Chipotle en México

La empresa mantendrá prácticamente intacto el menú que opera en Estados Unidos, es decir que los clientes podrán elegir entre burritos, bowls, ensaladas, quesadillas y tacos, además de seleccionar las proteínas y los ingredientes que prefieran.

Pero los precios sí se adaptarán al mercado mexicano. El burrito, bowl o ensalada de pollo comenzará en 149 pesos; la versión de carnitas costará 169 pesos y la de steak o barbacoa arrancará en 189 pesos. "Puedes comer en Chipotle por menos de 200 pesos, quedar satisfecho y tener una comida de primera", asegura Gurría.

Acorde con los directivos, aunque el menú es el mismo que en Estados Unidos, el ticket promedio sí será inferior. "Todas nuestras marcas están por debajo del ticket promedio estadounidense. Dependiendo del concepto, hablamos de una diferencia de entre 10 y 20%", señala Gurría.

La primera tienda de Chipotle en México está ubicada en Plaza San Agustin, en San Pedro Garza García; mide 350 metros cuadrados, tiene capacidad para 91 comensales y cuenta con drive thru.

Como parte de su plan de expansión, Alsea abrirá dos restaurantes más antes de que termine este año, uno en Cumbres y otro en Venustiano Carranza, ambos en Nuevo León, pero que a diferencia de la primera tienda serán edificios independientes con servicio para automóviles mediante el sistema Chipotlane, esto es, un carril exclusivo para recoger pedidos móviles de Chipotle.

El crecimiento, sin embargo, no será acelerado. Nuevo León concentrará los esfuerzos de expansión durante 2026 y 2027. Gurría señaló que la compañía primero quiere posicionar a la marca y consolidar la operación antes de avanzar hacia otros estados.

Para ello, la empresa invertirá este año 300 millones de pesos en Nuevo León para aperturas y remodelaciones de todas sus marcas. La operación en el estado genera alrededor de 2,200 empleos directos y cada restaurante de Chipotle incorporará entre 40 y 50 colaboradores.

La Ciudad de México aparece en el radar para 2028 y, posteriormente, podrían sumarse mercados como Guadalajara, Puebla y Querétaro. "No es una carrera. Queremos asegurar que cada apertura mantenga la calidad y la experiencia de la marca. Es un tema de ritmo, no de velocidad", dice el director de Alsea.

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La doceava marca operada por Alsea

Chipotle se incorpora a un portafolio que ya reúne 12 marcas bajo el paraguas de Alsea y que sigue apoyándose en Starbucks y en Domino's como sus principales motores de crecimiento.

En el primer trimestre de 2026, la operadora de restaurantes reportó a la Bolsa Mexicana de Valores, ventas consolidadas por 20,071 millones de pesos. México aportó 56% de esos ingresos, con ventas por 11,242 millones de pesos y una red de 2,520 unidades en operación.

El negocio además mantuvo un crecimiento en ventas mismas tiendas en todos sus formatos, esto es, 4.9% en restaurantes de servicio completo, 4.6% en comida rápida y 2.1% en Starbucks.

En ese sentido, Gurría admite que la nueva cadena apenas comienza operaciones en México, por lo que hablar de su contribución financiera todavía resulta prematuro. "No tengo la menor duda de que en los próximos cinco años Chipotle va a empezar a ocupar un lugar representativo dentro del portafolio por el espacio que existe para desarrollar la marca y por la propuesta de valor que ofrece", afirma.

La confianza nace del potencial comercial de Chipotle y descansa en tres décadas de experiencia que tiene Alsea incorporando conceptos internacionales. Domino's marcó el inicio de la historia hace 35 años. Luego llegaron Burger King, Starbucks, Chili's, Italianni's, The Cheesecake Factory y otras cadenas que obligaron a la compañía a desarrollar nuevas capacidades operativas.

"Nuestra marca más compleja ha sido The Cheesecake Factory. Hablamos de más de 250 platillos en el menú y miles de ingredientes. Aprendimos muchísimo de la parte culinaria, de la calidad de los ingredientes y seguimos aprendiendo todos los días", dice Gurría.

Pero, ese conocimiento terminó siendo útil para el arribo de Chipotle, pues el mayor reto apareció antes de abrir la primera tienda, ya que la cadena estadounidense exige proteínas provenientes de animales alimentados con dieta vegetal, libres de antibióticos y hormonas, además de ingredientes frescos preparados diariamente.

"La gente de Chipotle vino al campo mexicano para certificar a los productores. Ese fue el proceso que más tiempo tomó", cuenta Gurría. Algunos proveedores nacionales ya cumplían buena parte de los requisitos, otros tuvieron que adaptar sus procesos.

"Había proveedores que estaban en 95%. Nosotros necesitábamos asegurarnos de cumplir los estándares en 100% de los casos, sin excepción", añade Pablo de Brito.

Una parte de los insumos provendrá de México y otra continuará importándose. La prioridad, aclara De Brito, consistirá en preservar los estándares de la marca, de modo que la integración de más proveedores nacionales ocurrirá conforme puedan cumplir las especificaciones que exige Chipotle.

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