Estados Unidos deja de ser una apuesta única
Aunque la planta mantiene una fuerte orientación exportadora hacia Estados Unidos, el mercado estadounidense también atraviesa una fase de menor demanda de vehículos eléctricos.
Datos de Kelley Blue Book muestran que durante el segundo trimestre se comercializaron 247,226 vehículos eléctricos en ese país, una disminución de 20.5% respecto al mismo periodo del año anterior.
No se trata de un ajuste aislado. En el cuarto trimestre de 2025 las ventas descendieron 36%, mientras que en el primer trimestre de este año retrocedieron 27.3%, reflejando una tendencia de enfriamiento.
Pese a ello, la estrategia de BMW contempla ampliar el destino de las exportaciones aprovechando la red de tratados comerciales de México.
“Con los modelos que se vienen vemos una oportunidad grande para exportar, sobre todo a Europa, donde se requiere. Vamos a aprovechar los tratados de libre comercio que tiene México, explorar toda la región de Oriente, Asia-Pacífico. Tenemos un acceso relevante a mercados a través de tratados, lo que es una ventaja competitiva desde la localidad que tenemos aquí y esas son las cartas que tenemos”, explica el directivo.
Las cifras muestran que la dependencia del mercado estadounidense ya comenzó a reducirse. De acuerdo con datos del Inegi, cuando la planta inició operaciones en 2019, 93.3% de las exportaciones de BMW desde México tenían como destino Estados Unidos. Actualmente esa participación se ubica en 20.5%, reflejo de una mayor diversificación de mercados.
Los aranceles complican el nuevo escenario
Además del menor crecimiento del mercado de vehículos eléctricos, BMW enfrenta un entorno comercial más complejo desde el regreso de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos.
Los aranceles aplicados bajo la Sección 232 modificaron las condiciones para las exportaciones automotrices provenientes de México, elevando los costos para las empresas que producen en el país.
Para una planta que acaba de ampliar su capacidad para fabricar vehículos eléctricos, mantener la competitividad resulta determinante.
“Sí nos impactan, ese 25% adicional sí nos perjudica y nos pone en una situación que no es beneficiosa en comparación con otras plantas en donde tenemos otras condiciones, como en Europa en donde aplica el 15%, entonces una de las cosas que debemos modificar es hablando de los aranceles 232, para mantener una posición competitiva”, sostiene Von Moltke.
En ese contexto, la nueva infraestructura de BMW en San Luis Potosí dependerá no solo del desempeño del mercado global de vehículos eléctricos, sino también de la capacidad de la compañía para diversificar destinos de exportación y preservar su competitividad frente a un entorno comercial que ha cambiado de forma significativa.