El programa seleccionará 30 empresas por generación mediante una convocatoria abierta a compañías de todo el país que produzcan en Jalisco o mantengan una red de proveedores dentro del estado.
Las empresas serán evaluadas por especialistas de la industria y por representantes de compañías consolidadas del sector consumo para identificar proyectos con potencial de crecimiento.
Más que un esquema tradicional de capacitación, la iniciativa pretende resolver algunos de los principales obstáculos que enfrentan las pymes cuando intentan crecer, entre ellos el acceso al financiamiento, certificaciones, regulación para exportar, distribución, digitalización, inteligencia artificial y profesionalización de sus procesos comerciales.
El acompañamiento incluirá asesoría en estrategias de comercialización, finanzas, requisitos regulatorios y preparación para ingresar tanto al retail nacional como a mercados internacionales.
"Lo que buscamos es una intervención de 360 grados para que las empresas no solamente estén listas para exportar, sino que también puedan profesionalizarse y crecer de manera sostenida", explicó C indy Blanco Ochoa, secretaria de Desarrollo Económico de Jalisco.
Uno de los componentes centrales será el acceso a capital privado. Además de facilitar financiamiento, la aceleradora vinculará a las empresas con fondos de inversión como Santatera Capital y con redes de inversionistas ángeles para que puedan obtener recursos destinados a maquinaria, infraestructura, desarrollo de producto o expansión comercial.
La estrategia también busca diversificar los destinos de exportación. Aunque Estados Unidos continuará como el principal mercado para las empresas mexicanas, el gobierno estatal identifica oportunidades de crecimiento en Canadá, donde observa un mayor interés por incorporar productos mexicanos en los anaqueles.
El efecto Tajín
El referente que utiliza el gobierno de Jalisco para medir el éxito del programa ya existe. Tajín pasó de ser una marca regional a convertirse en uno de los productos mexicanos con mayor reconocimiento internacional, un proceso que, desde la perspectiva de la Secretaría de Desarrollo Económico, abrió espacio para que otros alimentos nacionales encontraran consumidores fuera del país.
La expectativa es que, una vez concluida cada generación, las empresas participantes no sólo exporten por primera vez, sino que estén preparadas para atraer inversión, escalar su producción y consolidar marcas con presencia dentro y fuera de México.
"Queremos que más empresas puedan aspirar a ese nivel de proyección. Tajín demostró que una marca mexicana puede posicionarse globalment e y, además, abrirle las puertas a otros productos del país", señaló Blanco.