La diferencia entre las cifras de Pemex y las de sus proveedores tiene como uno de sus principales puntos de conflicto los trabajos que todavía no han sido facturados. La petrolera contabiliza sus obligaciones a partir de los servicios reconocidos y facturados, mientras que las empresas aseguran que existen trabajos realizados que todavía no cuentan con las Copades necesarias para poder emitir una factura.
“En nuestra estimación esto supera los 20,000 millones de dólares, nosotros en una muestra somos entre el 15 y el 18% del total de la industria. Son trabajos facturados y no facturados del 2026, 2025, 2024, entre lo que está facturado y no facturado”, aseguró el representante empresarial.
Pemex reporta una reducción en sus adeudos
De acuerdo con el último reporte trimestral de Pemex, al cierre de junio la empresa reconoció adeudos con proveedores y contratistas por 374,334 millones de pesos, una reducción de 14.3% frente a los 436,704 millones de pesos registrados al cierre de 2025.
La petrolera también reportó que durante 2025 realizó pagos a proveedores por 582,000 millones de pesos. Para el primer trimestre de este año, los pagos alcanzaron 246,000 millones de pesos, provenientes de una combinación de recursos propios y del Programa de Financiamiento de Inversión.
Aunque estos datos muestran una disminución en el saldo reconocido por Pemex, para Amespac la cifra no representa el total de las obligaciones que mantiene la petrolera con la industria. La asociación sostiene que los trabajos ejecutados que todavía no cuentan con Copades quedan fuera del cálculo oficial.
La diferencia también quedó expuesta durante la llamada de Pemex con inversionistas del pasado 31 de julio. Los funcionarios de la petrolera fueron cuestionados sobre el nivel que podrían alcanzar los adeudos con proveedores y contratistas al cierre del año, pero la directora de Finanzas, Elizabeth González, omitió responder sobre esa estimación.
La falta de claridad sobre los pagos futuros es uno de los principales factores de presión para las empresas de servicios petroleros, en particular para aquellas con menor capacidad financiera para absorber periodos prolongados sin flujo de efectivo.
Espino De la Peña aseguró que la interlocución entre Amespac, sus empresas afiliadas y Pemex tampoco ha permitido establecer acuerdos que den certidumbre al sector. A esto se suma, dijo, la petición de la petrolera para que las empresas otorguen descuentos en las extensiones de contratos que requieren continuidad por la naturaleza de las operaciones.
“Resulta inadmisible porque eso no está pactado en la contratación original. Otra vez nos están cargando la mano a la proveeduría y que eventualmente afecta a las metas de producción”, puntualizó.