La apuesta de Bayer por los híbridos convencionales
Esa decisión llevó a la compañía a concentrar sus esfuerzos en híbridos obtenidos mediante cruzamientos convencionales, pero diseñados específicamente para las condiciones agrícolas del país. Para hacerlo, Bayer utilizó información sobre las características del suelo, la disponibilidad de agua, las plagas y las necesidades de los agricultores en distintas regiones.
De ese trabajo surgieron Vitala y Preceon , sistemas de maíz de baja estatura que permiten colocar más plantas por hectárea, reducen el riesgo de caída por viento y aprovechan el agua mediante un sistema de raíces más profundo.
“Si hay algo que hace Bayer es respetar la ley y la ley dice que no se puede sembrar. Nuestra investigación y nuestros planes están completamente volcados a nuevos y mejores híbridos desarrollados de manera convencional”, dice Bravo.
Los agricultores participaron en el desarrollo y solicitaron soluciones ante la escasez de agua, la caída de las plantas y la necesidad de obtener más rendimiento en la misma superficie. Bayer ajustó los híbridos con base en esas observaciones y comenzó su comercialización mediante distribuidores.
Vitala y Preceon pasarán de cerca de 500 hectáreas durante las pruebas a unas 60,000 hectáreas sembradas en 2026, de acuerdo con cifras de la compañía. “Este maíz no se cae, utiliza menos agua por su sistema radicular y permite colocar más plantas por hectárea, lo que puede dar más rendimiento. Si el agricultor es más productivo con menos recursos, también puede ser más rentable”, afirma el director general.
La compañía utiliza el mejoramiento convencional para las semillas destinadas a México, pero combina la baja estatura con características biotecnológicas en países donde la regulación permite sembrar maíz transgénico.
Esos híbridos pueden incorporar resistencia a herbicidas y protección contra plagas, además de las características agronómicas desarrolladas inicialmente para el mercado mexicano.
Bravo comparte que México es el quinto mercado agrícola más grande de Bayer por ventas, y la compañía también recurre a él como plataforma de producción y desarrollo para otras regiones.
Tres plantas mexicanas abastecen semillas de maíz a México, Centroamérica, el Caribe y los países andinos, mientras la producción de semillas de vegetales en Chiapas y la planta de productos biológicos en Tlaxcala atienden mercados internacionales. Bayer además opera ocho centros de investigación agrícola en el país.
“México es muy importante como mercado, pero también para la producción de semillas y la investigación. Las semillas necesitan considerar el suelo, las plagas locales y el régimen hídrico para responder a cada condición agroecológica”, explica Bravo.
La empresa planea invertir entre 3,500 y 4,000 millones de pesos durante 2026, 2027 y 2028. Los recursos se destinarán a innovación, nuevas líneas de producto y actualizaciones en sus plantas para cumplir con los requisitos regulatorios de México y de los mercados que reciben su producción.
Las inversiones correspondientes a este periodo ya están aseguradas, aunque Bayer mantiene otros proyectos de largo plazo que todavía compiten por llegar al país. Para obtenerlos, la filial mexicana deberá ofrecer certidumbre jurídica, infraestructura, energía y condiciones comerciales favorables alrededor del T-MEC.
“Hay proyectos de más largo plazo que todavía no tienen casa y estamos en conversaciones con el consejo para ver si terminan en México. Necesitamos seguir observando cómo avanzan la seguridad jurídica, la infraestructura, la energía y el T-MEC”, advierte Bravo.
Bayer prevé cerrar 2026 con un crecimiento de doble dígito en euros en México, impulsado principalmente por la división farmacéutica. Actualmente, Crop Science aporta cerca de 50% del negocio, la división farmacéutica representa 30% y Consumer Health, enfocada en productos de libre venta, el 20% restante.
La revisión del T-MEC todavía puede generar incertidumbre para las inversiones y el intercambio agroalimentario, aunque Bravo espera que el maíz amarillo no se convierta en una moneda de cambio. Para Bayer, dice Bravo, la discusión sobre sembrar maíz transgénico está cerrada porque su portafolio mexicano ya siguió otra ruta.