Para contener ese impacto, operadores de televisión de paga como Dish apostaron por alianzas con plataformas de video bajo demanda y crearon los paquetes triple play que combinaban estos servicios con internet. En el caso de Dish, la empresa apostó por una oferta de servicios empaquetados de tv de paga, streaming y línea móvil denominda Freedompop.
Sin embargo, la estrategia ha perdido fuerza. La televisión de paga dejó de ser un componente relevante del entretenimiento para muchos usuarios, que ahora optan por contratar directamente las plataformas de streaming.
El otro factor es la pérdida de contenido. La televisión de paga ha visto de manera paulatina la disminución de programación, especialmente la deportiva, debido a que las empresas de entretenimiento han apostado por mudar sus producciones a las plataformas de streaming. Dish, por ejemplo, perdió la programación de Fox Sports en 2022, cuando la compañía deportiva decidió crear su propia plataforma.
Erick de la Cruz, subdirector de negocios y analista de la consultora Select, aseguró que la caída de Dish en este segmento comenzó tras la pérdida de su alianza con Telmex en 2014, luego de que el IFT determinó que el acuerdo tenía efectos anticompetitivos. A ello se sumó la falta de actualización de su modelo de negocio frente a la transición del mercado hacia los servicios digitales y de streaming.
“Dish se encuentra en su punto más complejo y si no replantea su modelo de negocio podría enfrentar una situación peor”, dijo el analista.
Dish en un intento por digitalizar su modelo de negocio, apostó por MVS Hub, una aplicación y agregador de servicios que reúne múltiples plataformas de streaming y canales de televisión en vivo. La idea era acceder a varias plataformas de video bajo demanda, a través de paquetes cuyos rondarían entre 30% y hasta 42% menores respecto a contratar las mismas plataformas por separado. Pero la estrategia no obtuvo la repuesta esperada.
El cambio tecnológico
Las empresas de televisión restringida vía satelital, como Dish enfrentan retos mayores debido a su infraestructura. Para acceder al servicio, las compañías deben instalar una antena que permita la recepción de la señal en los hogares. Sin embargo, en algunos casos, el proceso puede resultar complicado y un costos adicional, lo que se convierte en una barrera para ampliar su base de suscriptores.
Jesús Romo, analista de la consultora Global Data, explicó que antes la televisión restringida era percibida como un servicio de valor agregado, capaz de justificar instalaciones y adecuaciones en los hogares. Pero ese beneficio ya no resulta tan diferencial frente a las opciones digitales y las plataformas de entretenimiento en streaming.