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JAC E10X se corona como el eléctrico más barato de México, y además te libra de la verificación para siempre

La llegada de nuevos jugadores al mercado mexicano está cambiando la competencia por conquistar a quienes buscan dar el salto a la movilidad eléctrica.
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El mercado mexicano suma cada vez más alternativas eléctricas pensadas para compradores que buscan un precio de entrada más bajo. (jac.mx)

Durante años, comprar un auto eléctrico en México significaba pagar una cantidad considerablemente mayor que por uno de gasolina. Esa diferencia comenzó a reducirse con la llegada de fabricantes chinos y modelos desarrollados desde cero para utilizar propulsión eléctrica.

Ahora, el JAC E10X lleva esa disputa al segmento de entrada y plantea una pregunta distinta: ¿cuánto cuesta realmente entrar a la movilidad eléctrica?

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JAC baja la barrera para comprar un auto eléctrico

Con un precio de 371,000 pesos, el JAC E10X se convierte en el eléctrico más barato del segmento de entrada en México. El Geely EX2 le sigue con 389,900 pesos, mientras que el BYD Dolphin Mini se ofrece en 399,800 pesos.

Antes de 2024, algunos eléctricos superaban los 700,000 pesos, una cantidad que podía colocarlos por encima de vehículos de combustión más grandes o mejor equipados dentro de una misma marca. Esa diferencia dificultaba justificar la compra de un modelo eléctrico pequeño frente a otras alternativas disponibles por un presupuesto similar.

Los fabricantes chinos cambiaron el precio de entrada

El punto de quiebre llegó con el BYD Dolphin Mini, que aterrizó en México a mediados de 2024 con un precio de 358,800 pesos. Su tarifa prácticamente se colocó al nivel de un Nissan March, cuya versión más equipada costaba entonces 354,900 pesos.

Después de ese lanzamiento, JAC y Renault redujeron los precios de sus respectivos eléctricos. El E10X y el Kwid E-Tech pasaron de ubicarse cerca de los 500,000 pesos a venderse por debajo de los 400,000.

Parte de esta transformación está relacionada con la forma en que fueron concebidos los vehículos. Mientras la industria tradicional adaptó modelos pensados inicialmente para motores de combustión, fabricantes chinos desarrollaron eléctricos desde cero y combinaron ese conocimiento con una escala de producción mayor.

El cambio también se reflejó en las ventas. De acuerdo con datos del Inegi, entre 2023 y 2024 la comercialización de vehículos eléctricos aumentó 122.8%, al pasar de 14,043 a 31,293 unidades.

Tener un eléctrico también cambia algunos costos

El precio de compra no es el único factor que modifica la cuenta final para el propietario. Los vehículos eléctricos están exentos del pago de Tenencia, con una tasa de 0%, y tampoco pagan el Impuesto Sobre Automóviles Nuevos (ISAN).

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Para quienes utilizan el automóvil bajo un esquema que permite deducciones fiscales, existe además una deducción de hasta 250,000 pesos sobre la inversión inicial de un vehículo eléctrico para efectos del ISR.

La instalación eléctrica también puede tener una ventaja práctica. La Comisión Federal de Electricidad puede ofrecer la instalación gratuita de un medidor destinado al auto eléctrico, con lo que el consumo del vehículo se factura por separado del utilizado en la vivienda.

Separar ambos consumos evita que la carga del automóvil se sume al gasto doméstico y pueda elevar el consumo hasta la tarifa Doméstica de Alto Consumo (DAC). A esto se suma el beneficio de circulación que acompaña al E10X: no necesita pasar por la verificación vehicular de manera permanente, lo que elimina ese trámite para su propietario.

Con el E10X, el costo de entrada ya no es el único elemento que distingue a un eléctrico de un automóvil de gasolina. Impuestos, deducciones, consumo eléctrico y trámites también forman parte de la cuenta que debe considerar quien evalúa cambiar de tecnología.

Con información de Ivet Rodríguez.

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