“Con Victoria Chelada Limón y Sal quisimos transformar esa inspiración en una nueva variedad que recupera ese sabor tan característico, manteniendo el carácter que distingue a nuestra cerveza”, señaló Yune Aranguren, directora de Marcas Core de Grupo Modelo.
Una vez definido el producto, la marca enfrentó el reto de hacerlo visible entre las distintas opciones del anaquel , por lo que recurrió a un lenguaje gráfico relacionado con los espacios donde el limón, la sal y la cerveza forman parte del consumo cotidiano: el tianguis.
El tianguis llega al empaque
La identidad visual toma como referencia los tianguis mexicanos mediante una combinación del verde del limón, el tono fosforescente de las cartulinas escritas a mano y el rosa mexicano, además de incorporar trazos inspirados en los rótulos que anuncian productos, precios y promociones.
Con estos elementos, Victoria utilizó el diseño como un atajo de reconocimiento, pues el verde anticipa el sabor de la bebida y la tipografía remite a una gráfica que el consumidor identifica con los mercados del país.
La elección también enfrenta dos escalas comerciales, ya que una cerveza producida y distribuida a nivel nacional adopta recursos visuales nacidos en negocios caracterizados por anuncios manuales y soluciones creadas para atraer compradores en espacios concurridos.
Así, el lanzamiento busca diferenciarse mediante una combinación que se entiende desde el nombre y un empaque diseñado para sobresalir por el color.
La competencia por las cervezas preparadas
La nueva cerveza llega a un terreno que otras marcas ya habían explorado, pues Sol lanzó su variedad Limón y Sal en 2008 y todavía la comercializa en tiendas de autoservicio, de modo que Victoria deberá diferenciarse con algo más que una combinación conocida .
La competencia también existe dentro de su propia historia, ya que Victoria lanzó Vicky Chamoy en 2017, Vicky Chelada en 2020 y Vicky Mango en 2021, mientras que un año después incorporó Vicky Piña a su portafolio de mezclas con cerveza.
Con las mezclas, las compañías cerveceras encontraron una vía de crecimiento en las preparaciones que antes dependían del consumidor, debido a que la lata elimina ingredientes, tiempo y pasos, además de ofrecer un sabor uniforme en cada compra.
Por eso, Victoria Chelada Limón y Sal compite menos por la novedad de la receta y más por la capacidad de apropiarse del ritual mediante su nombre, distribución e identidad visual.
Frente a una rival que vende la misma combinación desde hace casi dos décadas, los colores y rótulos inspirados en los tianguis funcionan como su principal elemento de diferenciación.
Durante la presentación del nuevo integrante del portafolio, Victoria no informó cuánto invertirá en posicionar el producto ni qué participación espera alcanzar, por lo que todavía falta conocer si el nuevo empaque logrará separar a Victoria de otras cervezas preparadas o si la variedad terminará compitiendo principalmente por precio y disponibilidad.