El estudio identifica un crecimiento de la llamada “sobriedad consciente” y de los eventos sociales sin alcohol de Norteamérica y Europa, donde las nuevas generaciones experimentan con una reducción deliberada del consumo y con rituales sociales que no necesariamente incluyen bebidas alcohólicas.
Estados Unidos concentra más de tres quintas partes del consumo mundial de tequila, de acuerdo con la firma de inteligencia de mercado, por lo que la modificación de los hábitos tiene una repercusión directa sobre las ventas de las compañías.
En Becle, la presión fue más evidente precisamente en Estados Unidos y Canadá, donde las ventas netas bajaron 20.5% y el volumen retrocedió 8.7%, si bien este mercado también se vio afectado por un tema de distribución. México mostró un comportamiento diferente, con un crecimiento de 1.8% en ventas y un avance orgánico de 5%, aunque el volumen total cayó 7.8%.
Para Julián Fernández, director de MAR Capital, parte de este comportamiento también responde a la normalización del consumo después del periodo extraordinario que vivió la categoría.
“Se normalizan los patrones de consumo y el mercado ajusta la expectativa de lo que genera la empresa respecto a sus fundamentales financieros. Esta no es una baja cataclísmica, sino una corrección técnica y de valuación”, explica.
Menos alcohol, más valor
Aun con este cambio en los hábitos, el mercado mundial del tequila mantiene espacio para crecer. Mordor Intelligence proyecta que pasará de 25,370 millones de dólares en 2025 a 42,740 millones en 2031, lo que implica una tasa de crecimiento anual compuesto de 8.84%.
El desafío para las tequileras será capturar ese crecimiento sin depender únicamente de un mayor volumen de consumo. Las expectativas de las compañías descansan cada vez más en conseguir que el consumidor pague más por una ocasión de consumo, en lugar de aumentar la cantidad que bebe.
“Hay una desaceleración del tequila y no una disminución por precio. Los consumidores que buscan tequilas premium mantienen dinamismo con ligeras variaciones; es un fenómeno global. Son productos con mejor elasticidad y con un consumidor leal, lo que los hace menos vulnerables en ciclos de desaceleración económica y más atractivos para el posicionamiento internacional”, señala Fernández.
Mordor Intelligence estima que aproximadamente un tercio de los consumidores de alcohol prioriza ahora la calidad sobre la cantidad y prefiere licores premium consumidos con moderación frente a alternativas de mayor volumen y menor precio.
Para una industria cuyo crecimiento depende del volumen vendido, este cambio tiene consecuencias directas. Las compañías necesitan compensar una menor frecuencia de consumo con productos de mayor valor y, al mismo tiempo, encontrar nuevas razones para que el tequila siga presente en las ocasiones sociales.
La principal respuesta de las marcas ha sido la premiumización. La firma de análisis de mercado prevé que el segmento premium crezca a una tasa anual compuesta de 9.36% hasta 2031, aunque el consumo masivo todavía representó 67.17% del mercado en 2025.
Dentro de las distintas expresiones, el reposado registra una tasa de crecimiento proyectada de 9.27% hasta 2031, por encima del tequila blanco. Esta tendencia ayuda a explicar la proliferación de cristalinos, añejos y tequilas con acabados en barricas de vino, además de ediciones limitadas de mayor precio.