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Gobierno de Sheinbaum ofrece deducciones fiscales a pequeños operadores para llevar internet a zonas remotas

Los pequeños operadores ganan espacio en la estrategia de conectividad del gobierno, que ofrece incentivos fiscales para llevar infraestructura de telecomunicaciones a zonas remotas.
Un pueblito en medio de cerros con una antena de telecomunicaciones simulando dar señal de conectividad
Los operadores pueden deducir costos de insumos como torres, servidores, routers, switches, cables y enlaces punto a punto, entre otros equipos necesarios para desplegar sus redes. (Altán Redes/Facebook)

El gobierno de Claudia Sheinbaum busca cambiar la forma en que enfrenta la brecha digital. En lugar de depender únicamente de proyectos públicos para llevar conectividad a las comunidades más apartadas, la administración busca apoyarse en pequeños operadores de telecomunicaciones mediante incentivos fiscales para que desplieguen infraestructura en zonas donde los grandes proveedores no necesariamente encuentran condiciones para invertir.

El esquema, impulsado por el Organismo Promotor de Inversiones en Telecomunicaciones (Promtel) y la Secretaría de Economía, permite a empresas regionales o locales que ofrecen servicios de telecomunicaciones de uso comercial o social en comunidades alejadas o con alta dispersión geográfica acceder a deducciones fiscales por la inversión en infraestructura.

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Los operadores pueden deducir costos de insumos como torres, servidores, routers, switches, cables y enlaces punto a punto, entre otros equipos necesarios para desplegar sus redes. El beneficio puede llegar hasta 91% del costo de inversión en bienes nuevos de activo fijo en el mismo ejercicio fiscal, dependiendo del tipo de bien y de la actividad económica.

El estímulo aplica para inversiones realizadas entre 2025 y el 30 de septiembre de 2030.

La medida representa un giro respecto al enfoque que prevaleció durante el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, cuando la ampliación de la conectividad fue planteada principalmente como una tarea del Estado a través del programa Internet para Todos .

López Obrador llegó a comparar ese proyecto con la nacionalización de la industria eléctrica, bajo la premisa de que el gobierno debía encabezar la expansión del acceso a internet y de la infraestructura de telecomunicaciones en las comunidades más apartadas del país.

Pero llevar esa estrategia a la práctica ha resultado complejo. El programa, ahora bajo el mando de la matriz de la CFE, enfrenta cambios en su ejecución y concentra esfuerzos en la instalación de puntos wifi en espacios de salud y centros escolares, más que en el despliegue de infraestructura en zonas remotas.

Ante ese escenario, el gobierno de Sheinbaum busca que una parte de la expansión de las redes recaiga en empresas que ya conocen los mercados locales.

Un incentivo para proyectos que necesitan liquidez

El mecanismo no equivale a un subsidio directo. Una deducción inmediata permite a las empresas adelantar fiscalmente un beneficio que, bajo el esquema tradicional, obtendrían posteriormente.

Solo durante este mes, un pequeño operador, cuyo nombre no fue revelado por Promtel, obtuvo el beneficio de una deducción inmediata de 67%, 72% y 86% en bienes nuevos de activo fijo para su proyecto de despliegue de infraestructura.

En el caso de una deducción de hasta 91%, un operador podría recuperar durante el primer año, vía un menor pago de ISR, alrededor de 30 centavos por cada peso de deducción adelantada, de acuerdo con la estimación de Ramiro Tovar, profesor del ITAM y especialista en competencia económica y telecomunicaciones.

“El principal efecto del programa está en la liquidez de las empresas, particularmente de aquellas que enfrentan restricciones para obtener financiamiento”, consideró Tovar.

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El efecto puede ser relevante para operadores pequeños porque el despliegue de una red requiere inversiones iniciales antes de comenzar a recuperar el capital mediante los ingresos de los usuarios.

El programa busca, así, reducir parte de la presión financiera que enfrentan estas empresas cuando invierten en infraestructura en localidades con pocos habitantes.

El gobierno busca operadores que ya conocen el territorio

La apuesta por empresas regionales y locales también responde a las características de los mercados que se pretende atender.

Los pequeños operadores pueden tener mayor conocimiento de las comunidades donde trabajan y atender mercados que no necesariamente resultan atractivos para los grandes proveedores, de acuerdo con Tovar.

Las zonas remotas son mercados con altos costos fijos y baja densidad de población, por lo que el despliegue de una red puede requerir una inversión considerable frente a una base reducida de clientes potenciales.

“La brecha digital es un problema de costos fijos altos y baja densidad. Resolverla exige capital, capacidad operativa y conocimiento local que el Estado no tiene en la escala necesaria, y menos ante la restricción fiscal que existe”, aseguró el especialista.

La deducción no resuelve por sí sola el problema

El principal límite del estímulo, sin embargo, está en que una menor carga fiscal no necesariamente convierte en rentable un proyecto que enfrenta una demanda insuficiente.

En localidades rurales, por ejemplo, el costo de los equipos no es necesariamente el único o principal obstáculo para desplegar una red. También existen barreras relacionadas con el backhaul, el acceso al espectro, los derechos de vía y el suministro de energía.

“El estímulo funciona como pieza de un paquete no como política de cobertura por sí sola”, consideró Tovar.

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