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Volkswagen y sindicato acuerdan incremento salarial de 13% luego de que trabajadores rechazaron una primera propuesta

La negociación laboral llegó a un nuevo acuerdo después de que los trabajadores rechazaran la primera propuesta, mientras Volkswagen elimina un turno y enfrenta falta de componentes para Taos.
Un trabajador de Volkswagen en la línea de producción de Taos en la planta de Puebla.
El acuerdo laboral de Volkswagen en Puebla llega mientras la planta ajusta su capacidad, suspende temporalmente Taos por falta de componentes y enfrenta un mercado estadounidense más complejo. (Mireya Novo)

Volkswagen de México y el Sindicato Independiente de Trabajadores de la Industria Automotriz Volkswagen (SITIAVW) ratificaron este 2 de octubre un nuevo acuerdo para la revisión integral del Contrato Colectivo de Trabajo, con un incremento global de 13.16% y una vigencia de 24 meses.

La empresa llegaba a la mesa después de eliminar un turno de producción, suspender temporalmente la fabricación del Taos por falta de componentes y enfrentar un mercado estadounidense que cambió las condiciones bajo las que había dimensionado buena parte de su operación mexicana.

Del otro lado estaba una plantilla que ya había rechazado la primera propuesta económica y que tenía un emplazamiento a huelga sobre la mesa.

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El acuerdo todavía debe ser sometido a una segunda votación de los trabajadores, pero permite a la empresa y al sindicato dejar atrás una negociación que se complicó mucho más de lo habitual para una revisión contractual que ocurre periódicamente.

El contrato se encontró con un contexto adverso

Cuando Volkswagen y el SITIAVW comenzaron la revisión del contrato colectivo, la planta de Puebla ya enfrentaba una presión que iba más allá de la negociación laboral.

La empresa anunció la eliminación indefinida de uno de los tres turnos del segmento donde fabrica el Jetta y el Tiguan. Volkswagen atribuyó el ajuste a “ las condiciones actuales de sus mercados clave” en Norteamérica y lo calificó como una decisión “ difícil pero necesaria”.

Los números ayudan a explicar por qué. De las 223,559 unidades producidas en Puebla durante el primer semestre de 2026, 50.75% tuvieron como destino Estados Unidos, de acuerdo con datos de Inegi. El problema es que ese mercado dejó de ofrecer las mismas condiciones para los vehículos fabricados en México.

Los aranceles impuestos por el gobierno de Donald Trump modificaron la ecuación para las armadoras mexicanas. Los vehículos procedentes de México que cumplen las reglas de origen del T-MEC enfrentan un arancel de 15%, mientras que aquellos que no las cumplen están sujetos a una tarifa de 25%.

La diferencia vuelve más relevante el contenido estadounidense de los vehículos y de sus componentes, y presiona especialmente a los modelos con menor integración de partes provenientes de Estados Unidos.

Para Volkswagen, además, algunos de los modelos producidos en Puebla no están teniendo el mismo desempeño en ese mercado.

El Jetta vendió 27,514 unidades en Estados Unidos durante el primer semestre de 2026, 14.8% menos que las 32,306 del mismo periodo de 2025.

Falta de componentes para la producción de Taos

A esa presión se sumó otro problema industrial. Volkswagen tuvo que suspender temporalmente la producción del Taos en Puebla por falta de componentes.

De acuerdo con una comunicación del SITIAVW a los trabajadores, habrá un paro productivo del 5 al 9 de octubre de 2026 debido a la falta de componentes. Durante esos cinco días no trabajarán los turnos 1 y 2 del segmento.

El sindicato informó que a los trabajadores se les tomará un día de vacaciones, manteniendo el esquema 2x1, es decir, dos días de descanso por uno considerado para este propósito. Para quienes no tengan saldo de vacaciones se aplicará el concepto de kurzarbeit, mientras que se respetará el rol de turnos.

Algunas personas serán convocadas para actividades específicas relacionadas con arranques, mantenimiento, retrabajos, refacciones, TPM y recuperación de materiales y equipos.

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El grupo alemán está ejecutando una transformación global bajo el denominado Plan Futuro 2030, con el que busca reducir costos, elevar los volúmenes por modelo y mejorar su rentabilidad.

Una de las partes centrales del plan consiste en reducir la variedad de vehículos, versiones y configuraciones. Para 2035, el Grupo Volkswagen prevé que su cartera de modelos sea hasta 50% más pequeña, mientras que la complejidad de sus opciones de equipamiento se reducirá hasta 75%.

La transformación busca concentrar los recursos en productos con mayor atractivo comercial, tecnológico y de diseño, desde vehículos de entrada hasta modelos de lujo.

En Puebla, esa lógica global se encuentra con una planta que también necesita adecuar su capacidad a la demanda de sus mercados principales. El nuevo contrato colectivo llega en medio de una discusión más amplia sobre cuánto cuesta producir un vehículo, cuánta capacidad necesita Volkswagen y cómo repartir entre empresa y trabajadores el costo de ese ajuste.

Los trabajadores ya habían dicho que no

El primer convenio, firmado el 26 de agosto, contemplaba una propuesta de 4.30% de incremento directo al salario, mientras que el resto del aumento se otorgaría mediante prestaciones.

Cuando llegó el momento de someterlo a consideración de los trabajadores, el 11 de septiembre, el rechazo alcanzó alrededor de 73% de los votos válidos. Participaron 5,925 trabajadores. De ellos, 4,327 votaron en contra y 1,580 a favor, mientras que se registraron 18 votos nulos.

La votación devolvió la negociación a la mesa y mantuvo vigente la amenaza de una huelga. Las conversaciones contaron con la mediación del equipo de conciliación del Centro Federal de Conciliación y Registro Laboral, cuyos representantes acompañaron el proceso.

El resultado fue el acuerdo que ambas partes ratificaron este 2 de octubre: 13.16% de incremento global y una vigencia de 24 meses.

Volkswagen sostuvo que se trata del “máximo esfuerzo viable” dadas las condiciones que enfrenta el grupo.

“Concretar este acuerdo enviaría una señal positiva al consorcio, demostrando que el equipo en México es consciente y empático con las circunstancias por la que atraviesa nuestro corporativo a nivel mundial”, dijo Stephan Meier, vicepresidente ejecutivo de Recursos Humanos y Organización de Volkswagen de México.

El sindicato será ahora el encargado de comunicar los detalles a los trabajadores y de convocar una segunda votación para ratificar el convenio, conforme a lo que establece la legislación laboral. El acuerdo, por tanto, todavía tiene un paso pendiente.

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