El 20 de mayo, la Agencia de Seguridad, Energía y Ambiente (ASEA), un órgano administrativo desconcentrado de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), informó al juzgado que llevaba el caso, bajo protesta de decir verdad, que hasta ese momento no había otorgado ningún permiso en materia de impacto ambiental para Amigo GNL .
Con base en esa declaración, un juez federal otorgó la primera suspensión el 27 de mayo. Pero a finales de agosto, la coalición ¿Ballenas o Gas? encontró, en una solicitud presentada por la empresa ante el Departamento de Energía de Estados Unidos para ampliar los plazos de exportación de gas, que Amigo GNL afirmaba contar con una autorización ambiental de la ASEA.
La dependencia tuvo que reconocer posteriormente que sí había emitido el resolutivo. La autorización fue emitida el 13 de abril de 2026 y notificada al promovente un día después.
ASEA explicó que la evaluación ambiental comenzó con una solicitud presentada el 26 de noviembre de 2025 y que la consulta pública inició el 12 de febrero de 2026 y concluyó el 13 de marzo.
“Como parte de la evaluación, la ASEA solicitó opiniones a las autoridades competentes. Concluida la revisión técnica y jurídica, emitió la autorización con condicionantes que tomaron en consideración dichas opiniones y las manifestaciones recibidas durante la consulta pública”, aseguró la dependencia en un boletín del 26 de septiembre.
La autorización fue incorporada posteriormente al juicio de amparo y será revisada por el Poder Judicial.
Dos suspensiones mantienen detenido al proyecto
El expediente judicial mantiene actualmente a Amigo GNL sin posibilidad de iniciar obras. Nuestro Futuro obtuvo el 18 de septiembre una segunda suspensión definitiva que, de acuerdo con la organización, impide que la autorización ambiental surta efectos y que se realicen actividades de infraestructura mientras continúa el juicio.
“Presentamos una ampliación de demanda para impugnar esa autorización ambiental. Y la juez de distrito nos concedió otra vez una suspensión definitiva, diciendo que no puede surtir efectos la autorización ni puede iniciarse con la construcción material de nada del proyecto”, dijo Nora Cabrera, abogada y directora ejecutiva de Nuestro Futuro, en entrevista con Expansión.
La autorización ambiental es un requisito para desarrollar el proyecto. La organización sostiene que, aun cuando una empresa cuente con permisos en materia energética, un resolutivo ambiental negativo impediría avanzar con la obra.