La transacción será financiada con un 40% de capital propio de Televisa y Fintech Holdings, mientras que el 60% mediante deuda. El paquete de deuda asciende a 1,400 millones de dólares y comprende un préstamo de 1,200 millones de dólares y una línea de crédito rotatoria de 200 millones de dólares, según información de la calificadora Fitch Ratings.
Pero analistas consultados por Expansión aseguraron que la operación cerró a un precio inferior, casi similar a la transacción de Telefónica México, que se colocó 60% por debajo de los estándares internacionales.
Esto refleja las dificultades para rentabilizar sus activos en el país y la decisión de concentrar inversiones en Estados Unidos, donde busca fortalecer sus redes de fibra óptica y ampliar su capacidad para competir.
¿Por qué AT&T fue vendida en 2,000 mdd?
En 2025, AT&T México facturó 4,379 millones de dólares y obtuvo un EBITDA de 816 millones, pero su utilidad operativa fue de apenas 145 millones, equivalente a un margen de 3.3%, según sus estados financieros.
Con esos resultados, el precio pactado representa 0.46 veces los ingresos, 2.5 veces el EBITDA y alrededor de 81 dólares por suscriptor, de acuerdo con los cálculos de Ramiro Tovar, profesor del ITAM y especialista en competencia económica y telecomunicaciones.
La compañía no desglosa la deuda que actualmente tendría la operación mexicana.
La valoración contrasta con el desembolso que hizo la compañía para entrar al mercado mexicano. Además de pagar 4,375 millones de dólares por Iusacell y Nextel en 2015, AT&T comprometió otros 3,000 millones de dólares para desarrollar su red LTE.
La diferencia entre ambas operaciones refleja las dificultades para convertir esa inversión en una rentabilidad que justifique un precio mayor.
“AT&T absorbió pérdidas operativas acumuladas por casi 4,000 millones entre 2017 y 2025, mientras que para el comprador la transacción es una ganga”, refirió Tovar. Sin embargo, el especialista advirtió que el reto para el nuevo dueño será integrar el negocio móvil con una infraestructura fija, bajar la tasa de abandono (churn) y elevar la mezcla de pospago.
Si las autoridades de competencia económica y telecomunicaciones autorizan la compra, los nuevos propietarios recibirán 23.4 millones de líneas móviles de prepago y pospago, más de 1.1 millones de clientes de internet de las cosas (IoT), bandas de espectro, infraestructura activa y pasiva, y el negocio mayorista.
A diferencia de AT&T, Televisa puede combinar esos activos con su infraestructura de telecomunicaciones para ofrecer servicios fijos y móviles en paquetes, ampliar su oferta comercial y reducir la pérdida de clientes. Esa capacidad de integración podría elevar el valor del negocio más allá de lo que representa para su actual propietario.
“En términos económicos, el activo valía más en manos de Televisa que de AT&T porque solo Televisa puede capturar las ventajas de la convergencia”, afirmó Tovar.