El reto toma mayor fuerza si se toma en cuenta que AT&T México ha implementado una estrategia de eficiencias financieras, al deshacerse de activos no estratégicos como ha sido la devolución de espectro, sumado a que ha evitado entrar a licitaciones de bandas espectrales debido a los costos onerosos que implica este insumo en el país.
José Otero, director ejecutivo de la consultora ICT Development Consulting, aseguró que en los últimos cinco años la empresa presidida por Mónica Aspe ha demostrado que puede ser rentable en un mercado altamente concentrado. Sin embargo, para la matriz, la unidad mexicana dejó de ser el foco hace tiempo, lo que ha llevado a contemplar su venta, aunque no de manera urgente, sino como una forma de concentrar esfuerzos en el mercado estadounidense, que genera la mayor parte del valor financiero.
Datos de AT&T muestran que, en 2024, la matriz facturó 121,884 millones de dólares, de los cuales la filial mexicana aportó 4,232 millones, apenas el 3.4%. “AT&T Estados Unidos no necesita dinero para comprar a otros jugadores de ese mercado, pero si se materializa la venta de la operación mexicana, esos recursos podrían usarse para adelantar pagos de deuda o repartirlos entre los accionistas, aunque no es algo urgente”, concluyó Otero.
Así, aunque AT&T México sigue mostrando números sólidos y crecimiento en segmentos estratégicos como IoT, su futuro dentro del grupo depende cada vez más de la estrategia de la matriz en Estados Unidos.
La filial enfrenta el reto de evolucionar su red y mantener la competitividad en un mercado aún incipiente en 5G, mientras su papel dentro del grupo se redefine en un contexto donde la generación de valor y la rentabilidad están concentradas al norte de la frontera.