La meta supone un cambio gradual en la forma en que la CFE produce electricidad, con el gas natural como principal tecnología de transición y las energías limpias como otro componente de la reducción de emisiones. Su cumplimiento, no obstante, dependerá de que los proyectos de expansión y modernización se ejecuten conforme a lo previsto y de que la generación menos contaminante desplace efectivamente a las tecnologías con mayores emisiones.
El gas natural como tecnología de transición
La sustitución de combustibles es una de las principales líneas de acción del plan. La CFE pretende reducir la participación de tecnologías que utilizan carbón y combustóleo mediante una mayor generación en centrales de ciclo combinado, que emplean gas natural para producir electricidad con una eficiencia superior a la de las centrales térmicas convencionales.
“La sustitución de combustibles de mayor contenido de carbono por tecnologías de generación eficientes constituye una de las principales rutas de transición para la CFE. En este proceso, el gas natural en centrales de ciclo combinado adquiere un papel relevante como tecnología de transición, ya que permite mantener la confiabilidad del Sistema Eléctrico Nacional al tiempo que mejora el desempeño operativo de la generación térmica”, expone el documento.
La empresa prevé incrementar 72% la generación bruta de sus centrales de ciclo combinado para 2030, hasta alcanzar 66,908 gigawatts-hora. El aumento permitiría cubrir una mayor proporción de la demanda eléctrica con instalaciones que aprovechan mejor el combustible y emiten menos dióxido de carbono por unidad de energía producida.
Para ampliar esta capacidad, la CFE contempla cuatro proyectos prioritarios durante el actual sexenio. Se trata de las centrales Francisco Pérez Ríos, en Tula, Hidalgo; Salamanca II, en Guanajuato; Altamira, en Tamaulipas, y Mazatlán, en Sinaloa.
Estas instalaciones se suman a proyectos desarrollados durante la administración anterior que han comenzado a operar bajo el actual gobierno. Entre el 1 de octubre de 2024 y el 30 de junio de 2025, la empresa incorporó más de 1.3 gigawatts de capacidad instalada con la entrada en operación de las centrales de ciclo combinado Salamanca I, en Guanajuato, y Villa de Reyes, en San Luis Potosí, además de concluir la modernización de las hidroeléctricas Zimapán, Minas y Villita.