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Revista Digital
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Regreso de comisiones bancarias y compra de más infraestructura para pagos digitales presionará el margen de gasolineras

Los empresarios gasolineros deberán adaptar sus sistemas de cobro y facturación para cumplir con los cobros digitales, además del posible regreso de las comisiones bancarias a partir del 31 de octubre.
usuario pagando su combustible cargado a su vehículo con tarjeta.
El reto será aquellas zonas alejadas en las que no se pueden tener acceso a internet de manera eficiente. (LightFieldStudios/Getty Images)

La obligación de eliminar los pagos en efectivo en las gasolineras mexicanas para dar paso a las transacciones electrónicas supondrá algo más que un cambio en la forma de cobrar el combustible. Las estaciones de servicio tendrán que invertir en terminales de pago, conectividad, facturación electrónica y sistemas de ciberseguridad, en un momento en el que los márgenes del negocio están presionados por los límites de precios de los combustibles.

La transición plantea desafíos distintos según la ubicación y el tamaño de cada establecimiento. Mientras las estaciones urbanas y las situadas en carreteras con alta circulación cuentan con mejores condiciones para adoptar sistemas digitales, las gasolineras rurales enfrentan obstáculos de conectividad y hábitos de consumo que todavía dependen del efectivo.

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La Ley de Economía Digital, aprobada por ambas cámaras del Poder Legislativo y devuelta al Ejecutivo para su promulgación y publicación en el Diario Oficial de la Federación, establece que las estaciones de servicio deberán dejar de recibir efectivo por la venta de combustibles y aceptar medios electrónicos, como tarjetas bancarias y pagos mediante Dimo o Codi. La aplicación no será inmediata, pues deberá definirse un calendario de implementación y las características específicas para cumplir con la disposición.

El objetivo es dar mayor certeza sobre el origen de los combustibles y los recursos que circulan en el sector, además de permitir la trazabilidad de las operaciones.

Según Banxico, de los 11,261 millones de pagos que se hicieron en 2025 con tarjeta de crédito y débito, un 7% de ellos se hicieron en gasolineras; mientras que 95% de la población objetivo mantiene el uso de efectivo en pagos menores a 500 pesos, por temas de practicidad, facilidad, rapidez, aceptación y percepción de seguridad.

Llevar entonces el esquema de pagos digitales a todas las estaciones del país requerirá fortalecer una infraestructura que no está preparada de manera uniforme.

“Sí tendrán que hacer inversiones o reforzamientos porque se va a tener un escalamiento de equipos de cobro en las estaciones, también en ciberseguridad, en temas de facturación electrónica. Definitivamente tendrá que hacerse un robustecimiento de la infraestructura propia de la estación de servicio para recibir una cantidad mayor de pagos electrónicos”, dijo Ricardo Quiroz, presidente de la Asociación Mexicana de Proveedores de Estaciones de Servicio (Ampes), en entrevista con Expansión.

Lee: Pagar con tarjeta o efectivo el combustible debe depender del consumidor: Onexpo

La inversión no se limitará a incorporar terminales para aceptar tarjetas. Los establecimientos también tendrán que asegurar que sus conexiones a internet permitan procesar transacciones, mantener sus sistemas operativos disponibles y proteger los datos de los clientes. A ello se suman los ajustes en facturación y administración para registrar correctamente un mayor volumen de operaciones electrónicas.

Las gasolineras rurales enfrentan mayores obstáculos

La capacidad para adoptar estos sistemas dependerá, en parte, de la infraestructura disponible en cada región. En localidades alejadas de los centros urbanos, donde el acceso a servicios de internet puede ser limitado, la obligación de cobrar exclusivamente por medios digitales implicará resolver primero problemas de conectividad.

Quiroz señaló que, aunque las estaciones de servicio disponen de distintas alternativas de pago, el efectivo conserva un peso importante en sus operaciones.

“Las estaciones de manera histórica manejan mucho flujo de efectivo, a pesar de que hay muchas alternativas y muchos medios de pago que reciben las estaciones de servicio, en muchas la mayoría de los pagos todavía son en efectivo. Ni hablar de las estaciones rurales que no tienen acceso a la infraestructura de internet es más complicado”, explicó.

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El directivo también identificó factores culturales que pueden dificultar la transición. Algunos agricultores y trabajadores del campo reúnen los ingresos de la semana y después compran diésel para sus tractores y herramientas, operaciones que suelen realizar en efectivo.

Cambiar a una dinámica de pagos digitales requerirá que los establecimientos cuenten con los equipos necesarios y que sus clientes tengan acceso a medios de pago electrónicos. En las estaciones urbanas o ubicadas sobre carreteras de alto tránsito, donde la conectividad y el uso de tarjetas están más extendidos, la adaptación podría enfrentar menos barreras operativas.

Las comisiones bancarias añaden incertidumbre

El costo de la digitalización también dependerá de las condiciones que bancos y emisoras de vales ofrezcan a las estaciones de servicio por procesar los pagos.

Como parte de las medidas para contener los precios de los combustibles, el sector bancario y las empresas de vales acordaron suspender el cobro de comisiones por transacciones con tarjeta relacionadas con la compra de energéticos. El acuerdo buscaba apoyar a los gasolineros en el cumplimiento de los límites de precios de la gasolina regular y el diésel.

La fecha prevista para reactivar las comisiones es el 31 de octubre. Hasta ahora, no se ha definido si la suspensión se extenderá o concluirá, una decisión que puede modificar los costos operativos de las estaciones justo cuando deberán prepararse para procesar más pagos electrónicos.

Las comisiones bancarias y de las emisoras de vales pueden oscilar entre 1.9 y 3.5% por transacción, según la empresa y el número de operaciones de cada establecimiento. En gasolineras con bajos volúmenes de venta, el costo puede alcanzar hasta 5% por pago, de acuerdo con la información del sector.

Si se restablecen esos cobros, los empresarios tendrán que absorberlos o buscar alternativas para compensar el gasto. El impacto será distinto para cada estación, en función de su volumen de ventas, la mezcla de medios de pago y las condiciones negociadas con sus proveedores financieros.

La inversión llega con los márgenes bajo presión

La necesidad de destinar recursos a infraestructura digital se suma a un entorno de rentabilidad complicado para los empresarios gasolineros.

Desde febrero del año pasado, el sector y el gobierno federal mantienen un acuerdo voluntario para que la gasolina regular no se venda por encima de 24 pesos por litro. Para el diésel, el compromiso busca mantener el precio máximo en 27 pesos por litro.

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Estos límites han reducido el margen de maniobra de las estaciones, de acuerdo con representantes del sector. Los empresarios también enfrentan costos de adquisición que, según Ampes, presionan sus resultados, pese a los estímulos fiscales al impuesto especial sobre producción y servicios (IEPS) que la Secretaría de Hacienda aplica semanalmente y a los descuentos mayoristas de Pemex en sus terminales de almacenamiento.

“Las medidas que ha tomado el gobierno no creo que se puedan seguir tomando por mucho tiempo, el sector gasolinero está en una verdadera crisis por los costos, está comprando caro y vendiendo barato, entonces la carga regulatoria que tiene el sector es muy fuerte y todo eso genera gastos operativos”, afirmó Quiroz.

En esas condiciones, la digitalización añade una nueva necesidad de gasto a un negocio que ya opera con restricciones de precios y costos operativos elevados. El desembolso dependerá de la infraestructura que tenga cada estación, pero incluirá tanto la instalación de equipos como su mantenimiento y la adaptación de los sistemas tecnológicos.

La Onexpo Nacional, que representa a empresarios gasolineros, también cuestionó que la decisión sobre cómo pagar el combustible se convierta en una obligación regulatoria para los establecimientos.

“La posición central del sector puede resumirse en una idea: la decisión sobre el medio de pago corresponde al consumidor, no a la estación. Por eso la transición debe ganarse por conveniencia para el usuario —mejores precios, recompensas, facilidad— y no imponerse como una obligación regulatoria que traslada al contribuyente (la estación de servicio) el riesgo y la sanción por una decisión de pago que no controla”, señaló el organismo en un análisis regulatorio emitido el 23 de septiembre.

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