Para CATL , este cambio en las condiciones del mercado abre la posibilidad de suministrar equipos y soluciones a los nuevos proyectos. Sin embargo, la empresa identifica tres condiciones para que el negocio despegue en México, desde el cumplimiento de las reglas técnicas de la red eléctrica hasta la disponibilidad de equipos confiables y la creación de incentivos que hagan rentables las inversiones.
Amanda Xu, directora de tecnología (CTO) de CATL, explicó que el desarrollo de este mercado depende de que los inversionistas encuentren condiciones que justifiquen destinar capital a los sistemas de almacenamiento.
“La proporción de BESS en México aún es baja, ya que se percibe como una mejora en la calidad de la red para respaldar la energía eólica y fotovoltaica. Si los inversores tienen interés en este campo, deben contar con políticas de apoyo en el mercado local”, explicó a medios de comunicación durante el All Energy Australia 2026.
La directiva señaló que mercados con mayor desarrollo, como Reino Unido, Estados Unidos y Australia, cuentan con incentivos de gobiernos, operadores del sistema eléctrico y otras instituciones. Estos apoyos, dijo, han permitido atraer inversión privada y avanzar desde una etapa inicial hacia un mercado comercialmente autosostenible.
¿Por qué México requiere sistemas de almacenamiento de energía?
A diferencia de las baterías automotrices, las baterías destinadas a almacenamiento no producen electricidad por sí mismas. Su función es almacenar la energía generada por otras fuentes y entregarla cuando se necesita, lo que permite aprovechar mejor la producción renovable y responder a las variaciones en el suministro.
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Este servicio es clave para aumentar la participación de la energía solar y eólica, cuya generación depende de factores como la radiación solar y la disponibilidad del viento. Sin suficientes mecanismos de almacenamiento y control, las variaciones pueden dificultar el equilibrio entre la electricidad que ingresa a la red y la que consumen los usuarios.
Los sistemas BESS pueden almacenar electricidad en periodos de mayor generación y devolverla a la red cuando hace falta. También pueden contribuir a regular las fluctuaciones y prestar servicios auxiliares para mantener la estabilidad del sistema eléctrico.
Para los desarrolladores, la viabilidad económica de estos proyectos depende de cuánto cuesta almacenar la electricidad y del valor que pueden obtener por entregarla en el momento adecuado. En este cálculo intervienen indicadores como el costo nivelado de almacenamiento, que permite estimar el costo de guardar y suministrar energía a lo largo de la vida útil de un sistema.
En este sentido, el primer reto para CATL consiste en que las empresas que participen en el mercado eléctrico mexicano conozcan y cumplan el Código de Red, que establece los requerimientos técnicos para la operación y la conexión de instalaciones eléctricas.
El segundo es contar con soluciones de almacenamiento confiables y de alta calidad que permitan integrar baterías a gran escala sin comprometer la operación del sistema. El tercero, y el que la compañía considera más importante, es desarrollar incentivos para los inversionistas que impulsen la demanda y permitan financiar nuevos proyectos.