Reducir ese peso permite requerir menos energía para mover el vehículo, disminuir el desgaste de las llantas y reducir consumo y emisiones. Al mismo tiempo, los aceros de mayor resistencia mejoran la protección de los ocupantes durante una colisión.
Reducir emisiones ya influye en quién vende acero
La sustentabilidad dejó de ser únicamente una exigencia ambiental para convertirse también en un factor comercial. Ternium tiene como objetivo disminuir 15% su huella de carbono hacia 2030.
La estrategia contempla tecnologías con menores emisiones, mayor incorporación de energías renovables y procesos que permiten capturar una parte del dióxido de carbono generado durante la producción.
En algunos casos, ese CO2 se conduce hacia otra empresa para ser limpiado y purificado antes de utilizarse en sectores como hospitales o fabricantes de bebidas gaseosas.
Ese cambio ya aparece en los criterios comerciales de los compradores. “Nuestros clientes cada vez más están poniendo la huella de carbono, la cantidad de emisiones de CO2, como parte de sus procesos de decisión de compra. No le van a comprar a aquellas empresas que emiten de una manera descontrolada”, explicó Jiménez.
La tecnología es lo más fácil; cambiar la cultura toma más tiempo
Invertir en equipos no garantiza por sí solo que una empresa se transforme. Para Jiménez, la dificultad aumenta conforme el cambio deja de depender únicamente de recursos y empieza a modificar la manera en que trabaja una organización.
“Lo más fácil de transformar es la tecnología. Necesitas capital, comprarla e instalarla. Después, transformar procesos es un poco más complejo”, sostuvo.
El siguiente problema aparece cuando una compañía intenta digitalizar una operación que desde origen funciona mal. Jiménez lo resumió así: “Si tienes un proceso que es ineficiente, lo único que vas a hacer con tecnología es hacerlo ineficiente, pero más rápido”.