Alfonso Jarquín, director de inversiones de Valmex, explicó que, aunque ambos metales se beneficiaron del aumento en la aversión al riesgo desde 2025, la plata mostró un comportamiento mucho más extremo que el oro.
El ratio oro-plata indica cuántas onzas de plata se pueden usar para comprar una onza de oro y, en los últimos meses, “cayó a niveles históricamente bajos, una señal de sobrecompra que reflejaba un encarecimiento acelerado del metal blanco frente a su par en oro”, señaló el experto.
A ello se sumaron distorsiones en el mercado físico ya que, ante el temor de que Estados Unidos impusiera aranceles, grandes volúmenes de plata fueron trasladados de Londres hacia ese país antes de la entrada en vigor de las tarifas comerciales, generando una escasez temporal que presionó al alza los precios spot y de corto plazo en los mercados de futuros.
Ese desbalance comenzó a revertirse cuando se disipó el riesgo de tarifas y los flujos físicos regresaron gradualmente a sus mercados de origen. Sin embargo, Jarquín explica que el punto de quiebre llegó cuando el mercado interpretó la designación de Kevin Warsh como candidato a presidir la Reserva Federal como una señal de mayor independencia del banco central estadounidense.
“Al desaparecer parte del ruido político y de la incertidumbre sobre la Fed, el mercado cerró de golpe el trade de refugio”, explicó Jarquín, lo que detonó una salida en cascada de posiciones largas y un ajuste abrupto en los precios.
Eduardo Ramos, analista senior de VT Markets, advirtió que la corrección era un riesgo latente desde antes del desplome.
“El principal peligro para la plata no era un solo factor, sino la combinación de un precio muy adelantado, un posicionamiento extremo y un cambio súbito en el entorno macro”, señaló. A diferencia del oro, la plata es más sensible a movimientos en tasas reales y al dólar, por lo que cualquier ajuste de la trayectoria de la Fed tiende a provocar ventas más violentas.
Ramos subrayó que durante el rally se concentraron posiciones largas en futuros, ETFs y productos estructurados, lo que amplificó las ventas forzadas cuando el flujo se revirtió. Históricamente, explicó, la plata ha registrado correcciones de entre 20 y 30% en lapsos muy cortos cuando el mercado está excesivamente cargado, incluso sin cambios profundos en los fundamentos.
No obstante, matizó que el ciclo actual es distinto a episodios como 1980 o 2011. A pesar de que la volatilidad seguirá elevada, las caídas tienden a encontrar soporte en niveles más altos debido a factores estructurales como la oferta poco elástica y su papel en la transición energética.
En un análisis, Natixis también sostiene que la caída del oro y la plata no responde a un cambio fundamental ni a la nominación de Kevin Warsh como candidato a presidente de la Fed, sino al agotamiento de una operación de impulso extremo.
Garrett Melson, estratega de la firma, señala que ambos metales registraron movimientos estadísticamente inusuales —hasta cuatro y ocho desviaciones estándar sobre sus promedios— en un mercado relativamente no tan líquido, lo que generó una fuerte aglomeración de posiciones. Esa acumulación dejó a los precios altamente vulnerables a cualquier catalizador menor. En este contexto, el ajuste refleja una corrección técnica tras un exceso de fuerza, más que una reacción a la política monetaria, al dólar o a factores geopolíticos.
¿Qué esperar del precio del oro y la plata?
Los expertos señalaron que el oro conserva un respaldo estructural por las compras de bancos centrales y la diversificación de reservas fuera del dólar, mientras que la plata enfrenta un escenario más frágil por su fuerte componente industrial.
“Cerca de 60% de su demanda proviene de sectores como el solar y la electrónica, donde el encarecimiento del metal ya incentiva su sustitución por otros conductores, como el cobre, lo que podría moderar la demanda en 2026”, explicó el especialista de Valmex.
Además, diversos analistas coinciden en que el enfriamiento de la economía China, así como un nivelamiento de la oferta podrían llevar al fin del déficit de la plata en los mercados internacionales.
En el caso del oro, además, las compras por parte de los bancos centrales puede continuar, sobre todo en países emergentes que tienen un nivel de reservas en oro menores al promedio de los países desarrollados. Alfonso Jarquín puso como ejemplo a Brasil, cuyo banco central tiene alrededor del 7% de sus reservas en oro, mientras en otros países puede superar el 20%.