Este monto corresponde a capital comprometido, es decir, recursos que inversionistas ya acordaron aportar a fondos, pero que serán desplegados gradualmente en diferentes proyectos. Este capital funciona como una reserva activa que anticipa el flujo futuro de financiamiento hacia empresas y sectores estratégicos.
“Ese monto de compromisos… nos da la confianza de que el ritmo de inversión que vemos hacia el futuro se va a mantener e incluso crecer”, señaló Coballasi, quien detalló que la Amexcap mantiene un ritmo de inversión cercano a los 7,500 millones de dólares anuales en el último lustro, superior incluso a la inversión extranjera directa nueva en algunos periodos. Además, en los últimos 20 años, se han invertido más de 89,000 millones de dólares vía capital privado, según datos de la asociación.
A esto se suma un nuevo impulso por parte de la banca de desarrollo. El gobierno federal anunció una inyección cercana a 5,000 millones de pesos a través del fondo de fondos, que la industria prevé multiplicar hasta 50,000 millones de pesos mediante coinversión con capital privado, recordando que estos fondos fluyen a través de inversionistas institucionales como las Afores o family offices.
“Ese capital que está comprometiendo la banca de desarrollo lo vamos a aumentar de 5,000 a 50,000 millones de pesos”, explicó Coballasi.
El capital público aportado a través de la banca de desarrollo funciona como ancla para atraer recursos privados, tanto nacionales como internacionales, que terminan financiando la mayor parte de los proyectos.
IA, infraestructura y crédito; los destinos del capital
Los representantes de la Amexcap también explicaron que los nuevos proyectos que se proponen financiar incluyen cada vez más infraestructura digital, tales como centros de datos y redes de fibra óptica, Inteligencia Artificial (IA), entre otros. Aunque explicó que más allá de la infraestructura tradicional, como las carreteras, los sectores que han mostrado crecimiento sostenido son educación y salud.
El auge de la IA, en particular, está elevando la demanda de infraestructura tecnológica y energética, dijo el inversionista y señaló, como ejemplo, que “las búsquedas y procesos impulsados por IA requieren entre 10 y 20 veces más capacidad de cómputo que antes”, lo que abre una ventana de inversión relevante para el país.
Asimismo, Coballasi señaló que los fondos también buscarán jugar un papel importante en lo que se refiere a crédito privado, especialmente en segmentos donde la banca tradicional no llega.
Sobre la incertidumbre en torno a las tasas de interés y el repunte de la inflación que podría provocar el shock energético por la guerra en Medio Oriente, el directivo afirmpo que, a diferencia de los mercados públicos, donde la volatilidad puede frenar decisiones de inversión, el capital privado opera con horizontes de entre cuatro y diez años —e incluso de hasta dos décadas en infraestructura—, lo que permite absorber episodios de incertidumbre como los actuales conflictos geopolíticos.
“Nuestras inversiones ven mucho más allá de la turbulencia del día a día”, afirmó el directivo. En ese sentido, aseveró, México se mantiene como un destino atractivo dentro de América del Norte, apoyado en la integración de cadenas productivas bajo el T-MEC y en un entorno macroeconómico que, aunque débil en crecimiento, ha mostrado estabilidad en las últimas décadas.
Durante el evento también se presentó oficialmente a la nueva directora general de la Asociación Mexicana de Capital Privado (AMEXCAP), Veronique Billia, quien asumió el cargo este mismo día con el reto de ejecutar la nueva etapa de crecimiento de la industria.
Con experiencia previa como directora de innovación para América Latina en Roche y en desarrollo de negocios en Endeavor, Billia destacó que México se encuentra en un momento decisivo para consolidar su ecosistema de inversión, particularmente en áreas como inteligencia artificial y emprendimiento, donde el país muestra un potencial relevante frente a otras economías de la región.