Este fenómeno no necesariamente refleja una debilidad en competencia, sino en el tipo de productos y en la etapa de desarrollo del mercado. “No estoy tan seguro de que tener más operadoras sea el indicador correcto de crecimiento. Es una industria de economías de escala”, explicó en entrevista con Expansión.
Un mercado que busca liquidez más que largo plazo
El problema, apunta, es que la estructura de inversión sigue dominada por instrumentos conservadores. Actualmente, entre 70% y 75% de los recursos se concentran en fondos de deuda de muy corto plazo, pese a que existe una oferta amplia —más de 600 fondos autorizados, de los cuales 379 son de renta variable—. Esto revela que los inversionistas utilizan estos vehículos más como herramientas de liquidez que como instrumentos de inversión de largo plazo.
“Lo que no hemos logrado es migrar a los clientes hacia productos de mayor valor agregado, con horizontes más largos y mayor rendimiento esperado”, señaló Aguilar. Este rezago, añadió, está directamente relacionado con la falta de educación financiera, que limita la capacidad de los inversionistas para diversificar y asumir riesgos de manera estratégica.
Barreras operativas y regulatorias
A la par, existen obstáculos que dificultan la entrada de nuevos jugadores, particularmente en el ámbito internacional. Uno de los principales es la estructura legal de los fondos en México, que impide su integración en plataformas globales de inversión.
“El tema de la no divisibilidad de las acciones es una barrera importante. Operamos de una manera muy particular que no es compatible con estándares internacionales”, explicó Aguilar. Resolver este problema implicaría cambios legislativos más allá del alcance regulatorio inmediato, lo que ha retrasado su solución.
En el frente regulatorio, el aumento reciente en los costos de supervisión también introduce presión adicional. Aunque Aguilar considera que no es un factor determinante, reconoce que algunas operadoras enfrentaron incrementos de más de tres dígitos porcentuales en estos costos, lo que podría influir en la creación de nuevos vehículos.
Rezago en comparación con el mundo
Este rezago contrasta con la evolución del mercado global. De acuerdo con Aztlan Equity Management, la industria mexicana tuvo un crecimiento anual de 660,000 millones de pesos, lo que refleja una demanda creciente por estrategias más sofisticadas.
Sin embargo, mientras a nivel global el 96% de los inversionistas planea aumentar su exposición a ETFs y en Estados Unidos estos vehículos han captado más de 388,000 millones de dólares desde fondos tradicionales, en México persiste una estructura dominada por instrumentos de corto plazo.