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Repatriar capital a México en 2026 pierde atractivo para inversionistas sofisticados

El bajo crecimiento de la economía mexicana también resta atractivo para que las grandes fortunas mantengan sus capitales en el país en el largo plazo.
lun 27 abril 2026 06:12 PM
Pagar 15% de ISR no es suficiente: repatriar capital a México no es altamente atractivo para inversionistas
En el caso de México, el patrimonio de las grandes fortunas creció 38% en el último año, pero al mismo tiempo el PIB avanzó apenas 0.6%, “lo que refleja una brecha entre la generación de riqueza y la capacidad de la economía para absorberla productivamente” (Argelis Rebolledo/Getty Images)

El programa de repatriación de capitales impulsado por el gobierno mexicano para 2026, que ofrece una tasa preferencial de 15% de ISR, enfrenta limitaciones que reducen su atractivo para inversionistas sofisticados, al imponer costos financieros y operativos que van más allá del incentivo fiscal.

Juan Carlos Eguiarte, country manager de BAI Capital en México, explicó que el esquema propuesto por Hacienda para 2026 implica un “doble costo”. Por un lado, el pago inmediato de un ISR de 15% sobre el monto total repatriado y no solo sobre la utilidad. Por otro lado, la obligación de mantener los recursos invertidos en el país durante al menos tres años, lo que limita la capacidad de los inversionistas para reasignar su capital ante cambios en el mercado.

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En ese contexto, el especialista opina que más que un instrumento competitivo a nivel global, el programa se perfila como una herramienta táctica o de regularización fiscal para ciertos perfiles, pero sin la capacidad de modificar decisiones patrimoniales de largo plazo.

Además, el esquema mexicano enfrenta desventajas frente a jurisdicciones como Estados Unidos, donde los impuestos sobre inversiones pueden diferirse hasta la realización de ganancias y existe una mayor flexibilidad operativa.

De acuerdo con Eguiarte, la decisión de mover capital no depende únicamente de incentivos fiscales, sino de factores estructurales como la liquidez, la profundidad de los mercados y la certidumbre jurídica. “El capital busca jurisdicciones más estables, mercados más profundos y estructuras legales más robustas”, señaló.

En el mismo sentido, Axxets Wealth Management, una family office que opera también en México, señaló en un comunicado que la decisión de repatriar capitales no solo estriba en la ventaja fiscal, sino en la gobernanza de la inversión. Y advierte que la asignación de recursos debe considerar que las oportunidades de inversión en México están focalizadas.

"En el México de 2026, coexisten ecosistemas económicos con catalizadores divergentes; por ejemplo, el norte del país se consolida como un motor clave de la cadena de suministro estadounidense bajo el fenómeno del nearshoring, el Bajío destaca en manufactura de alta complejidad y ensamble avanzado", señala la firma.

Las grandes fortunas crecen más rápido que el PIB

De acuerdo con datos recopilados por BAI Capital, la riqueza financiera mundial alcanzó los 305 billones de dólares en 2025, de los cuales 14.4 billones ya se encuentran en movimiento transfronterizo, con un crecimiento anual de 8.7%.

En América Latina, el mercado de gestión patrimonial asciende a 1.2 billones de dólares y se espera que continúe creciendo en los próximos años. En el caso de México, el patrimonio de las grandes fortunas creció 38% en el último año, pero al mismo tiempo el PIB avanzó apenas 0.6%, “lo que refleja una brecha entre la generación de riqueza y la capacidad de la economía para absorberla productivamente”.

El experto señala que México cuenta con fortalezas relevantes para atraer capital, como su cercanía con Estados Unidos y el potencial del nearshoring, que podría impulsar la relocalización de inversiones productivas. Sin embargo, “enfrenta debilidades estructurales que limitan su competitividad, entre ellas la falta de profundidad en los mercados financieros, menor liquidez, incertidumbre jurídica y una capacidad limitada para canalizar el capital hacia la economía real”.

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El programa compite con otros esquemas más atractivos

Comparativamente, el programa de repatriación de capitales en México enfrenta desventajas frente a alternativas internacionales como el esquema EB-5 en Estados Unidos.

Mientras el programa mexicano exige el pago inmediato de un ISR de 15% sobre el monto total repatriado, lo que en opinión de expertos reduce el capital disponible desde el inicio, y obliga a mantener la inversión inmovilizada por al menos tres años, el EB-5 permite estructurar la inversión sin una carga fiscal inicial equivalente sobre el principal y, además, ofrece beneficios adicionales como la obtención de residencia permanente.

En el caso estadounidense, a través de la EB-5 el inversionista accede a activos en dólares, mayor liquidez potencial y un entorno con reglas más claras, lo que amplía las opciones de salida o reconfiguración del portafolio. Y, en contraparte, se aseguran ingresos fiscales y generación de empleos en las jurisdicciones donde llegan las inversiones.

Y de acuerdo con Eguiarte, el programa mexicano puede resultar útil para quienes buscan regularizar capitales en el extranjero o aprovechar un incentivo fiscal en el corto plazo, especialmente si tienen interés en mantener inversiones dentro del país. Sin embargo, sus desventajas radican en la menor eficiencia fiscal, la rigidez operativa y la exposición a un entorno económico con menor profundidad financiera.

Más allá de la 'amnistía fiscal'

El programa de repatriación de capitales se inserta en un contexto más amplio de medidas que han sido interpretadas como amnistías fiscales, al permitir la regularización de recursos en el extranjero mediante el pago de una tasa preferencial.

En experiencias previas, como la de 2017, una parte significativa de los recursos repatriados se destinó a instrumentos financieros y no a inversión productiva, lo que limitó su impacto en crecimiento y empleo. Para 2026, Hacienda busca atraer capital en un entorno de bajo crecimiento económico, pero especialistas han advertido que el verdadero reto será evaluar no solo cuánto dinero regresa, sino en qué se invierte.

De acuerdo con la Secretaría de de Hacienda y Crédito Público, se prevé que las renuncias recaudatorias por exenciones sobre el ISR empresarial alcance los 16,149 millones de pesos en 2026.

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