En ese contexto, el especialista opina que más que un instrumento competitivo a nivel global, el programa se perfila como una herramienta táctica o de regularización fiscal para ciertos perfiles, pero sin la capacidad de modificar decisiones patrimoniales de largo plazo.
Además, el esquema mexicano enfrenta desventajas frente a jurisdicciones como Estados Unidos, donde los impuestos sobre inversiones pueden diferirse hasta la realización de ganancias y existe una mayor flexibilidad operativa.
De acuerdo con Eguiarte, la decisión de mover capital no depende únicamente de incentivos fiscales, sino de factores estructurales como la liquidez, la profundidad de los mercados y la certidumbre jurídica. “El capital busca jurisdicciones más estables, mercados más profundos y estructuras legales más robustas”, señaló.
En el mismo sentido, Axxets Wealth Management, una family office que opera también en México, señaló en un comunicado que la decisión de repatriar capitales no solo estriba en la ventaja fiscal, sino en la gobernanza de la inversión. Y advierte que la asignación de recursos debe considerar que las oportunidades de inversión en México están focalizadas.
"En el México de 2026, coexisten ecosistemas económicos con catalizadores divergentes; por ejemplo, el norte del país se consolida como un motor clave de la cadena de suministro estadounidense bajo el fenómeno del nearshoring, el Bajío destaca en manufactura de alta complejidad y ensamble avanzado", señala la firma.
Las grandes fortunas crecen más rápido que el PIB
De acuerdo con datos recopilados por BAI Capital, la riqueza financiera mundial alcanzó los 305 billones de dólares en 2025, de los cuales 14.4 billones ya se encuentran en movimiento transfronterizo, con un crecimiento anual de 8.7%.
En América Latina, el mercado de gestión patrimonial asciende a 1.2 billones de dólares y se espera que continúe creciendo en los próximos años. En el caso de México, el patrimonio de las grandes fortunas creció 38% en el último año, pero al mismo tiempo el PIB avanzó apenas 0.6%, “lo que refleja una brecha entre la generación de riqueza y la capacidad de la economía para absorberla productivamente”.
El experto señala que México cuenta con fortalezas relevantes para atraer capital, como su cercanía con Estados Unidos y el potencial del nearshoring, que podría impulsar la relocalización de inversiones productivas. Sin embargo, “enfrenta debilidades estructurales que limitan su competitividad, entre ellas la falta de profundidad en los mercados financieros, menor liquidez, incertidumbre jurídica y una capacidad limitada para canalizar el capital hacia la economía real”.