Ramsés Gutiérrez, vicepresidente senior y codirector de Inversiones de Franklin Templeton México, explicó que los Cetes continúan siendo una alternativa atractiva para preservar capital y mantener liquidez, pero ya no generan los rendimientos reales que ofrecían cuando las tasas superaban el 11%.
Si la inflación continúa alejándose del rango objetivo del Banco de México, los rendimientos reales podrían reducirse significativamente e incluso acercarse a cero después de impuestos, particularmente en los instrumentos de corto plazo, señala el especialista. De hecho, ese panorama no se puede descartar; S&P Global estima, precisamente, que la inflación anual terminará el año justamente en 5.5%.
Yazmín Matus, estratega de inversión de Valmex, consideró que los Cetes de corto plazo todavía pueden ofrecer rendimientos reales positivos si Banxico mantiene una política monetaria relativamente restrictiva durante el resto del año. Un Cete a seis meses, apunta, se ubica alrededor de 6.75%, mientras que la inflación anual ronda 4.5%, por lo que aún existe una ganancia real para el inversionista conservador.
"Si la inflación vuelve a acelerarse, Banxico podría verse obligado a mantener una política monetaria restrictiva durante más tiempo o incluso subir tasas hacia 2027, un escenario que ya comienza a reflejarse en las valuaciones del mercado", explicó Matus en una entrevista, lo cual puede afectar las posiciones de quienes ahorran en bonos largos del gobierno y también en Cetes.
De hecho, el panorama cambia cuando se observan plazos más largos y también si la inflación converge gradualmente hacia el objetivo de Banxico o se estabiliza cerca de 4%. En este escenario, adquirir instrumentos gubernamentales a dos años con rendimientos cercanos a 8.25% podría resultar atractivo.
Un inversionista mexicano menos conservador
Además, la reducción en el atractivo relativo de los Cetes también está impulsando a algunos inversionistas a explorar activos con mayor potencial de rendimiento. Anahí Sosa, country manager de Fintual México, señaló que el inversionista mexicano sigue siendo predominantemente conservador, pero cada vez distingue más entre objetivos de corto plazo y metas de largo plazo.
"Cuando estamos hablando de objetivos de largo plazo, efectivamente los Cetes dejan de ser tan atractivos y entonces empezamos a pensar en opciones con más riesgo, pero también con mayores oportunidades de rendimiento", afirmó.
La plataforma ha observado un creciente interés por la renta variable internacional. De acuerdo con Sosa, el número de clientes mexicanos que invierten en acciones a través de Fintual se multiplicó por 13 durante el último año, mientras que los montos invertidos aumentaron nueve veces. Entre sus usuarios, Nvidia es la acción más comprada y VOO, el ETF que replica al S&P 500, es el instrumento más demandado.
No obstante, el salto hacia acciones y ETF implica asumir volatilidad. Sosa recordó que apenas 6% de los partícipes de fondos de inversión en México invierte en renta variable, frente a cerca de 40% en Chile, lo que refleja la preferencia histórica de los mexicanos por instrumentos conservadores.
La conclusión de los especialistas no es que los Cetes hayan dejado de ser útiles. Siguen siendo una herramienta eficaz para administrar liquidez, construir un fondo de emergencia o cumplir objetivos de corto plazo con bajo riesgo. Sin embargo, el contexto de tasas elevadas que impulsó su popularidad en los últimos años prácticamente ha terminado.
"Los Cetes ayudaron a crear una nueva generación de inversionistas; ahora el reto es que esa generación aprenda a construir patrimonio más allá de los instrumentos gubernamentales", señaló Sosa.