“Estamos en pláticas muy cercanas, con diálogo muy abierto con Consar, para cambiar ciertos parámetros regulatorios que permitan atraer a más inversionistas, no sólo instituciones de seguros, sino también a las propias Afores”,
Jorge Ávalos, presidente de la Asociación Mexicana de FIBRAs Inmobiliarias (AMEFIBRA)
Estamos en pláticas muy cercanas, con diálogo muy abierto con Consar, para cambiar ciertos parámetros regulatorios que permitan atraer a más inversionistas, no sólo instituciones de seguros, sino también a las propias Afores
Jorge Ávalos, presidente de la AMEFIBRA
El objetivo, explicó durante el evento, es que el marco regulatorio permita mayor actividad y liquidez en instrumentos vinculados a FIBRAs, así como más inversión en infraestructura. La agenda también incluye modificaciones fiscales y de permisos para apoyar la implementación del Plan México y el desarrollo de los polos industriales que busca impulsar el gobierno federal.
Ávalos declaró que el Plan México “es una muy buena idea, pero una pésima ejecución”, y agregó que el sector ha trabajado con Hacienda, Sener y Economía para diseñar estructuras que permitan canalizar recursos hacia proyectos productivos.
“Estamos trabajando con Hacienda, Sener y Economía para armar estructuras. Todavía no las puedo hacer públicas, pero son estructuras interesantes para canalizar los recursos del sistema de pensiones mexicano, que son más de 450,000 millones de dólares, y utilizar parte de los (activos) alternativos que hoy pueden invertir, que es cerca del 2.5%”, señaló.
Por regulación, las Afores pueden invertir hasta 30% de los activos de las Siefores en instrumentos estructurados, mientras que el límite para FIBRAs y vehículos inmobiliarios llega hasta 12.5%, dependiendo del tipo de Siefore. Sin embargo, la exposición efectiva a FIBRAs se mantiene por debajo de ese tope, al cierre de mayo de 2026, rondaba 2.98% del portafolio, de acuerdo con cifras de Consar.
El planteamiento de la industria parte de la premisa de que México necesita más infraestructura para aprovechar el nearshoring, pero el gobierno no tiene recursos suficientes para financiar por sí solo todas las necesidades de energía, transmisión eléctrica, logística y parques industriales.
Ávalos explicó que el cuello de botella más complejo está en la transmisión eléctrica. La generación, dijo, puede aliviarse parcialmente con esquemas de autogeneración, pero reforzar la red requiere dinero, tiempo, derechos de paso y certidumbre para la inversión privada.
“La parte complicada de transmisión tiene dos componentes: cuesta mucho dinero y no hay dinero del gobierno. Además, el marco regulatorio no da certidumbre al inversionista privado. Mientras eso no se modifique, no va a haber nuevo capital en transmisión, y hoy la red está saturada”, dijo.