La renovada tensión provocó un fuerte repunte en los precios internacionales del crudo. El barril de Brent para entrega en septiembre subió 5.21%, a 78.02 dólares, aunque durante la sesión superó momentáneamente los 80 dólares por barril, un nivel que no alcanzaba desde hacía más de dos semanas. Por su parte, el West Texas Intermediate (WTI) avanzó 4.37%, a 73.52 dólares por barril.
"Hemos vuelto a un clima de hostilidad y eso es lo que ha desencadenado la subida de hoy", explicó John Kilduff, socio de Again Capital.
En Wall Street, la incertidumbre geopolítica elevó el apetito por activos considerados refugio y presionó los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense, mientras las bolsas terminaron con un comportamiento mixto. El Dow Jones retrocedió 1.09%, el S&P 500 perdió 0.28% y el Nasdaq logró avanzar 0.20%, apoyado por compras en acciones de fabricantes de semiconductores.
Además, los precios futuros de estos índices apuntan a una mayor caída en las capitalizaciones bursátiles, con el S&P 500 cayendo más de 0.46% tras la confirmación de los ataques en Irán. Mientras el Nasdaq revierte sus ganancias del día.
En México, el efecto también se reflejó en los mercados financieros. El peso cerró en 17.57 unidades por dólar, con una depreciación de 0.35%, mientras que el S&P/BMV IPC terminó prácticamente sin cambios, con una baja de 0.10%, al ubicarse en 66,609.64 puntos.
La preocupación de los inversionistas radica en que una mayor escalada militar pueda afectar el tránsito por el Estrecho de Ormuz, por donde circula alrededor de una quinta parte del petróleo que se comercializa en el mundo. Cualquier interrupción en ese flujo podría mantener elevados los precios del crudo y alimentar presiones inflacionarias a nivel global, complicando además las perspectivas para las tasas de interés y el crecimiento económico.
Con información de AFP