Trump les aseguró que quería que Estados Unidos permaneciera en la alianza militar: "Queremos seguir con ustedes", según contó a la AFP una fuente presente en la sesión.
Y eso se reflejó en la declaración final, en la que los líderes de la OTAN reafirmaron su "férreo compromiso" con la cláusula de asistencia mutua consagrada en el Artículo 5 del tratado de la alianza.
"Un ataque contra uno es un ataque contra todos", señalaba, con una formulación que busca calmar las preocupaciones sobre el compromiso de Washington.
Pero Trump había empezado la jornada repartiendo ataques contra la soberanía danesa de Groenlandia, el gasto militar español y la falta de ayuda de sus socios en la guerra contra Irán.
"No estoy contento con la OTAN por lo que hicieron con Groenlandia, y no estoy contento con la OTAN porque no quisieron ayudarnos con el principal Estado patrocinador del terrorismo, que es Irán. No estuvieron dispuestos a ayudarnos", aseguró.
Ladra más de lo que muerde
Sin embargo, una vez que Trump se reunió cara a cara con los dirigentes a puerta cerrada, su tono cambió notablemente, según la fuente que asistió a las conversaciones.
"Hay un fuerte contraste entre lo que Trump dice en público y lo que realmente dice en privado", declaró a la AFP.
Trump había calificado a España de "causa perdida", y con la que, según él, Estados Unidos "cesará todo intercambio comercial", al acusar de nuevo a Madrid de no contribuir a los gastos de defensa de la OTAN.
Pero el presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, ensalzó luego las relaciones "muy positivas" entre ambos países, en una declaraciones en Ankara, donde afirmó que tuvo una conversación "coloquial" con Trump.
"Hemos hablado de fútbol, del Mundial en Estados Unidos y, por tanto, ha sido una charla informal, coloquial, en la que en absoluto ha habido ningún tipo de tirantez", contó Sánchez a los periodistas sobre esta breve conversación en la que también hablaron de golf.