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La IA ya ahorra tiempo a las agencias de publicidad, pero también pone en jaque su modelo de cobro

Aunque 97% considera estratégica la IA, solo 19% lidera formalmente su adopción y 56% de las agencias todavía opera sin un presupuesto específico.
La IA ya ahorra tiempo a las agencias de publicidad, pero también pone en jaque su modelo de cobro
La eficiencia ya es el principal beneficio de la IA para las agencias, pues 49% de los beneficios reportados se relaciona con ahorro de tiempo y reducción de costos, según datos del IPADE y de la IAB México.
(iStock)

Las agencias de publicidad utilizan inteligencia artificial para analizar datos y automatizar tareas, con beneficios visibles en ahorro de tiempo y costos. Sin embargo, el estudio Adopción de Inteligencia Artificial en las agencias de Publicidad, hecho por la IAB México y el IPADE, advierte que estas eficiencias presionan los esquemas de cobro por hora.

Esto es que ahora las agencias deben demostrar con mayor precisión el valor que generan para sus clientes, en un mercado donde su interés por la IA avanza más rápido que los cambios necesarios para integrarla a su modelo de negocio.

El estudio encontró que 97% de las agencias considera a la IA una prioridad estratégica alta o media, pero solo dos de cada 10 ejecutivos asumieron el perfil de líder estratégico, encargado de impulsar su adopción dentro de la empresa.

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Además, los resultados económicos aparecen principalmente en la eficiencia, pues 49% de los beneficios identificados se relaciona con ahorro de recursos, como tiempo y costos, mientras otro 35% corresponde a mejoras en eficacia y calidad.

Las entrevistas cualitativas incluidas en la investigación apuntan incluso a incrementos de entre 20% y 30% en la rentabilidad por persona en algunos casos, debido a que un mismo equipo puede atender más proyectos, clientes o requerimientos.

No obstante, la mayor productividad modifica la relación comercial, porque las horas que antes se destinaban a tareas operativas pueden utilizarse ahora en estrategia, creatividad, análisis o atención al cliente.

El detalle aparece cuando el comprador interpreta la reducción del tiempo de ejecución como una razón para pagar menos. El estudio denomina a esta tensión “AI-flation” y advierte que las agencias pueden mejorar su productividad y rentabilidad, mientras sus clientes cuestionan si una menor intervención humana debería verse en los precios.

La discusión golpea a los esquemas que todavía calculan honorarios con base en las horas de trabajo. Pero la paradoja está en que las agencias ahora pueden producir con mayor velocidad y automatizar una parte de sus procesos, aunque después necesitan explicar por qué esa eficiencia tiene valor para el cliente y no necesariamente debe convertirse en un descuento.

Para qué las agencias usan la IA

Los usos de la IA son variados. En las tareas cotidianas, el estudio arroja que 35% corresponde a creatividad y producción, 33% a datos y estrategia y 32% a operaciones y soporte.

Cuando se observan aplicaciones específicas, el análisis de datos alcanza 51%, seguido del análisis de tendencias con 47%, la escritura y edición con 44%, la generación de contenido gráfico con 40% y el desarrollo de copys con 38%. El video y la segmentación o personalización aparecen después, ambos con 34%.

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Tanto la IAB México como el IPADE plantean que las agencias deberán profundizar la relación entre el uso de IA y los indicadores de negocio, además de explorar modelos comerciales ligados al valor o a los resultados.

Para un cliente resulta más sencillo cuestionar una factura basada en 20 horas cuando una herramienta redujo el trabajo a diez, mientras que la discusión cambia si el precio se relaciona con ventas, efectividad, velocidad de salida al mercado o desempeño de una campaña.

Sin embargo, medir ese valor todavía representa uno de los desafíos, pues 13% identifica la medición del retorno de inversión como un reto. A esto se suma la percepción de “caja negra” cuando el cliente desconoce cómo se utilizó la tecnología o qué parte del resultado provino del equipo humano.

La transparencia gana entonces peso en la relación comercial, ya que el estudio recomienda documentar el trabajo estratégico, el volumen de piezas y variaciones generadas, la velocidad de producción y la profundidad de los insights para mostrar que ahorrar horas no necesariamente equivale a entregar menos valor.

La tecnología avanza más rápido que las agencias

La adopción tampoco significa que las organizaciones tengan resuelto cómo integrar la IA. Aunque 97% le concede relevancia estratégica, 56% todavía no cuenta con un presupuesto específico para estas herramientas, frente a 44% que sí lo tiene.

Asimismo, el dinero ni siquiera aparece como el principal obstáculo. La falta de procesos definidos encabeza las barreras con 26%, seguida de la falta de capacitación con 24% y la ausencia de talento con 19%, mientras el miedo al reemplazo alcanza 16% y la falta de inversión queda en 13%.

De esta forma, una agencia puede pagar una licencia de inteligencia artificial , pero todavía necesita decidir cuándo utilizarla, quién revisa el resultado, cómo protege la información del cliente y qué criterios aplica para validar el trabajo antes de entregarlo.

La capacitación también cobra fuerza a medida que estas herramientas atraviesan distintas funciones. El estudio señala que las agencias deben tener colaboradores capaces de utilizar IA, pero evitar que el conocimiento quede en unas cuantas personas y genere diferencias entre equipos.

Y no menos importante es la privacidad. El 19% identifica este aspecto entre los principales desafíos y las entrevistas revelan dificultades para controlar el uso cotidiano de plataformas externas, incluso cuando existen políticas internas o acuerdos con proveedores.

El estudio concluye que conforme los modelos de lenguaje y los generadores de imágenes se vuelven accesibles para todo el mercado, la ventaja real pasa a la capacidad de cada agencia para integrarlos a sus procesos, capacitar a sus equipos y convertir la eficiencia en resultados comprobables. Por ello, la siguiente disputa no será quién adopta primero la IA, sino quién logra demostrar su valor y convencer al cliente de pagar por él.

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