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Los problemas que impiden una solución Rusia-Turquía-Irán para Siria

La reunión de los líderes de los tres países para resolver la guerra mostrará una contraposición de agendas y la falta de representación de los propios sirios.
No va al fondo
No va al fondo El acuerdo trilateral entre Rusia, Turquía e Irán no aborda los problemas demográficos y sectarios subyacentes que comenzaron la guerra en primer lugar. (Foto: Reuters/Omar Sanadiki/Archivo)

A pesar del afán de declararla como algo menguante, es poco probable que la guerra en Siria se acerque a su fin simplemente porque Vladimir Putin, Recep Tayyip Erdogan y Hassan Rouhani se reúnan en Ankara esta semana.

Sí, estos líderes representan las tres fuerzas militares extranjeras más grandes que operan ahora dentro de Siria, excluyendo a Estados Unidos, cuyo comandante en jefe dijo la semana pasada que su país pronto dejaría que “otros” se ocupen de Siria.

Pero Rusia, Turquía e Irán se encuentran sin la contribución de un factor razonablemente importante en este espantoso experimento de crueldad humana: los sirios.

Es posible argumentar que el régimen en Damasco hará lo que Teherán o Moscú le digan. Pero la perspectiva de que Rusia, Turquía e Irán estén de acuerdo con lo que debe ser un nuevo statu quo dentro de Siria es, en el mejor de los casos, una medida provisional a corto plazo, y una que pasa por alto las causas subyacentes y no resueltas de la guerra.

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La premisa aceptada de esta solución trilateral es que Irán y Rusia están conformes con que el régimen tenga pleno acceso a la costa y un canal libre hasta la capital iraquí, Bagdad, a través de la cual Teherán puede hostigar lentamente a Israel y dominar la región, y Moscú puede mantener una base aérea en el Mediterráneo.

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Turquía debería ser feliz, ya que sus representantes controlarán el área al oeste del río Éufrates a lo largo de Idlib, y eso proporciona un espacio para que los militantes sunitas creen sus propias comunidades a las cuales podrían regresar millones de refugiados sirios en Turquía.

El anexo tácito a esto es que los estadounidenses retendrán el poder militar e influencia adecuados en el noreste para que el área siga siendo un enclave sirio-kurdo de facto en los años venideros.

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Defectos a largo y corto plazo

Sin embargo, ya están surgiendo los defectos a corto plazo de esta solución. Ankara tiene la mira puesta en hostigar a Manbij, justo al oeste del Eufrates, que actualmente está en manos de kurdos sirios con respaldo estadounidense.

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Y el régimen también está observando el área más poblada del noroeste, donde Turquía tiene una gran influencia: Idlib. Es a Idlib donde huyeron los rebeldes sunitas sirios de Ghouta, Alepo y otros lugares, junto con decenas de miles de civiles.

Estos son solo los problemas a corto plazo. Los de más largo plazo son aún más difíciles de resolver.

Esencialmente, este supuesto acuerdo trilateral no aborda los problemas demográficos y sectarios subyacentes que comenzaron la guerra en primer lugar.

Los sunitas de Siria se rebelaron contra un régimen predominantemente chiíta en 2012. Estos sunitas aún carecen de una representación adecuada o de una patria funcional. Están apretujados en un pequeño rincón del noroeste, y fuera de las fronteras de Siria en Turquía y Jordania, con muchos en el Líbano también.

nullMantener a esta población desposeída, asediada y con pocos recursos en los escombros, tiendas de campaña y llanuras rurales de Idlib no reducirá la influencia de los extremistas en su seno, sino que la amplificará.

Hay dos cosas con muy probables en los próximos meses: que Rusia y el régimen bombardearán Idlib y a sus miles de civiles, y que los militantes rebeldes sunitas que se refugian allí responderán de manera tan extrema como puedan. Ambas partes continuarán haciendo lo que hicieron antes.

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En segundo lugar, los kurdos de Siria, gracias a la casi derrota de ISIS en Siria, ahora controlan una gran parte del noreste. Todo al este del río Éufrates no era exclusivamente kurdo antes de ISIS y no lo es del todo ahora, pero las Fuerzas Democráticas Sirias son la autoridad inquebrantable allí.

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Si Estados Unidos se va, como ha dicho el presidente Donald Trump que es probable, entonces los kurdos sirios tendrán que forjar una buena convivencia con el régimen sirio o arreglárselas solos, potencialmente en contra de las fuerzas turcas y del régimen.

Tres fuerzas, tres agendas

Sí, el régimen chiíta respaldado por Irán y Rusia ha consolidado su control sobre el territorio que quiere, pero la mayoría del país —los sunitas de Siria— no han resuelto la cuestión de dónde vivirán y quién los gobernará. Eso comenzó todo esto, y debe resolverse si se quiere finalizarlo.

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Finalmente, las tres fuerzas dominantes de Siria —los rebeldes respaldados por Turquía, los kurdos sirios respaldados por Estados Unidos y el régimen respaldado por Irán y Rusia— tienen partidarios con agendas totalmente opuestas.

Turquía quiere derrotar a los kurdos. El régimen quiere derrotar a los rebeldes que Turquía respalda, y mantener fuera a Estados Unidos. Y Estados Unidos quiere derrotar las ambiciones iraníes y del régimen en la región, al tiempo que mantiene a Rusia a raya.

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Rusia, Irán y Turquía podrán sonreír a las cámaras en Ankara, pero siguen caminando sobre los cristales rotos de Siria.

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