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Aranceles, Irán y cambio climático: los temas difíciles de la cumbre G6+1

Estados Unidos fija una agenda marcada por las diferencias que tiene con sus aliados en estos temas.
¿Sin aliados?
¿Sin aliados? Trump ha tenido roces con la canciller de Alemania, Angela Merkel, el presidente de Francia, Emmanuel Macron, y la primera ministra de Reino Unido, Theresa May. (Foto: Reuters/Yves Herman)

Las diferencias de Estados Unidos con sus aliados en asuntos como el pacto nuclear con Irán, el cambio climático o la política arancelaria amenazan con convertir la reunión del G7 que comienza este viernes en Canadá en una inédita cumbre del G6+1.

La estrategia internacional adoptada por Washington desde la llegada de Donald Trump a la presidencia de ese país, hace año y medio, le ha distanciado cada vez más del resto de países del G7: Canadá, Alemania, Japón, Reino Unido, Italia y Francia.

A pesar de los esfuerzos encabezados por el presidente francés, Emmanuel Macron, por reconducir la relación, ésta pasa un mal momento.

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A Trump "puede que no le importe estar aislado, pero a nosotros tampoco nos importa firmar un acuerdo con seis países si es necesario", que "representan valores y un mercado económico que tiene el respaldo del peso de la historia y que ahora es una verdadera fuerza internacional", dijo el jueves Macron en Twitter, sobre un posible acuerdo final en la cumbre del G7 en Canadá .

Los principales escollos son:

Guerra comercial

La última de las "guerras" desatadas por Trump con sus aliados tradicionales es comercial y afecta a la política arancelaria, después de que el 1 de marzo pasado el mandatario anunciase la imposición de aranceles del 25% a las importaciones de acero y del 10% a las de aluminio de algunos países "por un largo periodo de tiempo", porque era el momento de que "el mundo deje de aprovecharse de Estados Unidos".

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Tras varios anuncios y contraanuncios, el 23 de marzo entran en vigor los aranceles del 10% y el 25% a las importaciones de aluminio y acero, que finalmente afectan especialmente a China al dejar, así como Australia, Corea del Sur, Brasil y Argentina. El 31 de mayo, Trump suspende la exención a la UE, Canadá y México, que anuncian represalias.

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La Comisión Europea aprobó hace dos días la imposición de aranceles adicionales a productos estadounidenses, una medida que entrará en vigor en julio.

Pacto con Irán

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El 14 de julio de 2015, y tras arduas negociaciones, Irán y 5+1 (EU, Rusia, China, Francia, Reino Unido y Alemania) alcanzaron un histórico acuerdo, el Plan de Acción Conjunto y Completo (JCPOA), por el que Teherán se comprometió a no fabricar armas nucleares y a cambio se le reducían las sanciones paulatinamente.

Considerado un hito por la comunidad internacional, el pacto permitió el regreso a Irán de multinacionales como Total, Airbus, Fincantieri o Siemens, con contratos millonarios, junto a numerosas empresas europeas de menor tamaño.

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Pero el pasado 8 de mayo, Trump, cuyo Gobierno ha vuelto a colocar a Irán como uno de los mayores enemigos de Estados Unidos, anunció que su país se retiraba del JCPOA y que se volvían a imponer sanciones a diversos sectores, entre ellos el energético, en el que numerosas empresas extranjeras tienen intereses.

Los países europeos, que aún trabajan en una posición común, han intentado interceder ante Estados Unidos para proteger los intereses de sus empresas, que sin embargo dudan de su efectividad.

Los firmantes del JCPOA, a excepción de Estados Unidos, se reunieron este jueves por primera vez en Teherán para estudiar fórmulas que garanticen el futuro del pacto, mientras el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, convertido en el gran aliado Trump, lleva a cabo una gira por Europa para convencer a los gobiernos de que es necesario terminar con el acuerdo.

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Cambio climático

Antes de dejar el pacto con Irán, Trump ya había abandonado otro acuerdo considerado histórico por la comunidad internacional, el del París, el primero global contra el cambio climático, firmado en 2016 con el objetivo de "mantener la temperatura media mundial por debajo de dos grados centígrados respecto a los niveles preindustriales".

Su fuerza reside en el mecanismo con el que periódicamente deben revisarse los compromisos de cada país, que está obligado a rendir cuentas y a renovar sus contribuciones al alza cada cinco años. Los estados que quieran pueden usar mecanismos de mercado (compraventa de emisiones) para cumplir los objetivos de emisión.

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En un principio, Estados Unidos quiso "liderar" la lucha contra el cambio climático y, bajo la presidencia de Barack Obama, se comprometió a recortar los gases invernadero entre un 26 y un 28% respecto a los niveles de 2005, pero la llegada de Trump lo cambió todo: el 1 de junio de 2017 anunció su retirada, aunque no se producirá oficialmente hasta pasados cuatro años.

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A pesar del varapalo que supuso saber que dejaba el pacto uno de los países más contaminantes del mundo, los 194 países firmantes y la Unión Europea reafirmaron su compromiso en diciembre de 2017, ya sin la presencia de Estados Unidos, en la Cumbre One Planet (Un Planeta) impulsada por el presidente de Francia, Emmanuel Macron, y auspiciada por la ONU y el Banco Mundial, en diciembre de 2017.

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