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La influencia de China crece en África: más jóvenes aprenden mandarín

Este idioma se incorporará de manera oficial a los planes de estudio en Kenia, pero no es el único país donde hay cada vez más estudiantes interesados en dominar la lengua.
Cada vez más influyente.
Cada vez más influyente. China es el segundo país con más centros culturales en África solo después de Francia.

(CNN) Dentro de un aula brillantemente iluminada, unos 20 alumnos cantan con entusiasmo el himno nacional chino.

A esa canción le sigue otra melodía en chino que suele cantarse durante el Año Nuevo lunar.

Sin embargo, esta escena no transcurre en una escuela en China, sino en la escuela Lakewood Premier, en Nairobi.

Aquí, los estudiantes aprenden mandarín, idioma que hablan casi 1,000 millones de personas a casi 8,000 kilómetros de Kenia.

Sandra Wanjiru, de 13 años, es una de los cientos de estudiantes africanos que dominan cada vez más el idioma chino.

Muchos más engrosarán las filas en 2020, cuando el mandarín se enseñe oficialmente en todas las escuelas de Kenia junto con el francés, el árabe y el alemán, que ya forman parte del plan de estudios.

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La escuela Lakewood Premier , en donde estudia Wanjiru, empezó el programa un año antes para darles una ventaja a sus alumnos.

"Decidí aprender chino primero porque es interesante aprender un idioma extranjero, pero también porque me gustaría viajar y hacer negocios en China", dijo Wanjiru.

Julius Jwan, CEO del Instituto de Desarrollo de Planes de Estudios de Kenia (KICD) dijo a la agencia noticiosa estatal china Xinhua que "el sitio de China en la economía mundial ha crecido tanto que Kenia se beneficiará si sus ciudadanos entienden el mandarín".

La influencia creciente de China en África

China se ha vuelto cada vez más poderosa y prominente en toda África a lo largo de las pasadas dos décadas.

A través de la Iniciativa de la Franja y la Ruta de la Seda, la iniciativa insignia del presidente de China, Xi Jinping, China ha prestado dinero a países africanos para que construyan carreteras, presas, estadios, aeropuertos y rascacielos . Esta potencia asiática ha concedido préstamos por más de 413,000 millones de dólares a países africanos desde 2014, según la Iniciativa de Investigación China-África de la Escuela de Estudios Internacionales Avanzados Johns Hopkins .

Kenia no es el único país que le está enseñando chino a sus jóvenes; en Sudáfrica, el mandarín ha sido curso opcional de idioma para sus estudiantes desde 2014 y en diciembre de 2018, Uganda implementó la enseñanza de mandarín en algunas secundarias del país.

Henry Adramunguni, especialista en planes de estudio del Centro Nacional de Desarrollo de Planes de Estudio de Uganda , dijo que el mandarín se incluyó en el plan de estudios porque es uno de los idiomas de trabajo de Naciones Unidas. Los estudiantes ugandeses también tienen la opción de estudiar francés, árabe y latín o alemán.

"Queremos darles a nuestros jóvenes ugandeses la oportunidad de tener acceso a empleos, educación y negocios más allá de nuestras fronteras. Por eso les hemos dado la oportunidad de aprender chino", agregó.

Los maestros del programa recibieron capacitación de los tutores del Instituto Confucio, una organización no lucrativa que promueve el idioma y la cultura china en todo el mundo.

El Instituto Confucio inauguró su primera sede externa en África en la Universidad de Nairobi en 2005 y desde entonces se ha expandido; ahora tiene 48 centros en todo el continente a cargo de Hanban (la oficina del Consejo Internacional para el Idioma Chino) y reciben parte de su financiamiento del gobierno chino y de las universidades que las albergan.

Después de Francia, China es el segundo país con más instituciones culturales en África; este es un incremento notable dado que China no tiene lazos coloniales con ninguno de los países del continente, a diferencia de Francia y Reino Unido, que tradicionalmente han usado a instituciones culturales como el Institut Français o el British Council para influir en el extranjero.

La expansión continua de los institutos culturales chinos en el continente es parte de la estrategia de China para incrementar su influencia en África a través del "poder inmaterial", dijo Ilaria Carrozza, investigadora de relaciones África-China de la London School of Economics and Political Science.

China espera que al fomentar el estudio de su idioma, pueda aumentar su influencia y su atractivo en el extranjero, de acuerdo con Carrozza.

"El poder inmaterial, si tiene éxito, puede llevar a tener más influencia. De hecho, es más que una simple influencia y más bien funciona a través de la persuasión y la atracción", explicó Carrozza, quien agregó que los gobiernos africanos consideran que la implementación de institutos de mandarín y cultura china es una inversión para el futuro de los jóvenes africanos.

"Los gobiernos africanos esperan que con la introducción del mandarín en los planes de estudio se cree una fuerza laboral que obtendrá trabajos mejores en China o con empresas chinas que operan en el continente", señaló.

Inquietudes sobre el Instituto Confucio

Pese a las ventajas evidentes, Carrozza advirtió que los gobiernos africanos deben estar muy atentos a estos institutos, particularmente ahora que en Estados Unidos se cerraran esta clase de centros por cuestiones de interferencia del Partido Comunista de China.

La Universidad del Norte de Florida se sumó a la lista creciente de escuelas estadounidenses que ponen fin a su alianza con el Instituto Confucio con el argumento de que las actividades del centro no se alinean con los objetivos de la institución.

El senador estadounidense, Marco Rubio, recibió de buen grado la decisión ; Rubio se ha opuesto visiblemente a estos institutos.

"Sin que degenere en cacería de brujas, esto es algo que los gobiernos y las instituciones africanas tienen que considerar cuidadosamente en cada caso individual", dijo Carrozza.

La Cancillería china niega las acusaciones de que el gobierno interfiere en la gestión de estos institutos.

El portavoz del ministerio, Lu Kang, dijo en una reunión informativa ante los medios en Beijing que "todos los Institutos Confucio de Estados Unidos se fundan en conjunto con las universidades estadounidenses, en conformidad con su solicitud voluntaria en línea y en concordancia con el principio de respeto mutuo, consulta amistosa, igualdad y beneficio mutuo de las universidades chinas y estadounidenses".

En Kenia, no todos ven con buenos ojos la introducción del mandarín.

Wycliffe Omucheyi, presidente del Sindicato Nacional de Maestros de Kenia, dijo que cree que el gobierno se está precipitando a entrar en el programa. Dijo que en vez de mandarín, los estudiantes deberían aprender idiomas africanos.

"El gobierno tiene que desarrollar las clases de lenguas vernáculas antes de embarcarse en algo extranjero", señaló Omucheyi.

Pese a estas inquietudes, Russell Kaschula, profesor de Estudios sobre Lenguas Africanas de la Universidad Rhodes en Sudáfrica, dijo que sería ingenuo que los africanos no aprendan mandarín porque China es uno de los principales socios comerciales de muchos de los países del continente.

"Es tan importante como fue aprender inglés, francés o portugués en el siglo XIX en África", agregó, haciendo referencia a la época en la que las antiguas potencias coloniales impusieron su idioma.

Los africanos suelen verse en la necesidad de aprender otros idiomas; Kaschula dice que mientras las lenguas extranjeras fueron opcionales, tenerlas en el plan de estudios de las escuelas no fue un problema.

"Nelson Mandela aprendió afrikáans para poder entender mejor a sus opresores afrikáners", dijo. "De igual manera, creo que aprender mandarín tiene sentido para los africanos".

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