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Con un referéndum sobre el divorcio, Irlanda vuelve a poner a prueba sus valores

Para terminar con un matrimonio, los irlandeses deben haber vivido separados de sus cónyuges cuatro de los cinco años anteriores. Esto puede cambiar en las urnas este viernes.
Rompiendo las tradiciones.
Rompiendo las tradiciones. Irlanda ha decidio recientemente aprobar el matrimonio igualitario y el aborto después de loa referendos. Esta nueva elección es un nuevo golpe al status quo.

DUBLÍN, Irlanda (CNN) — En los pasados cuatro años y medio, Michael Rossney ha estado en los tribunales cuarenta veces y ha gastado decenas miles de euros en abogados. Al igual que unas 118,000 personas en Irlanda, su matrimonio se vino abajo y está separado de su pareja.

Podría parecer que la situación económica de este hombre originario de Dublín que busca el divorcio es difícil; sin embargo, no es algo inusual en Irlanda porque las leyes del país sobre el divorcio son de las más restrictivas de Europa.

Según las leyes actuales, consagradas en la Constitución del país, una persona solo puede solicitar el divorcio tras haber vivido separado de su cónyuge durante cuatro de los cinco años anteriores.

Nadie está exento de este tiempo de espera obligatorio, ni siquiera quienes tratan de salir de relaciones abusivas, mayormente mujeres. Las mujeres que sufren de violencia doméstica podrían beneficiarse del acortamiento del procedimiento de divorcio para protegerse (y para proteger a sus hijos) del abuso continuo de su excónyuge, según el Consejo Nacional de las Mujeres de Irlanda.

Otras personas que están en proceso de separación, como Rossney, aducen que el tiempo de espera mínimo genera niveles innecesarios de ansiedad, les impide seguir con su vida, desata el caos en su bienestar emocional y es una carga económica terrible.

Todo eso podría cambiar este viernes, día en el que los electores irlandeses acuden a las urnas para participar en un referéndum sobre el divorcio.

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Una 'guerra prolongada'

El pueblo debe aprobar todo cambio a la Constitución irlandesa a través de un referéndum; en los comicios que vienen, los electores deberán votar si apoyan una propuesta gubernamental para eliminar los cuatro años de espera que marca la Constitución. Si se aprueba, el Parlamento determinará el tiempo de espera que se deberá cumplir para que las parejas puedan solicitar el divorcio.

Los electores también deberán decidir si quieren eliminar una ley que no reconoce los divorcios en el extranjero, disposición que impide que las personas que se divorciaron fuera de Irlanda vuelvan a casarse.

Charlie Flanagan, ministro de Justicia e Igualdad, dijo en marzo que "se lidia mejor con las cuestiones complejas de políticas sociales a través de la labor legislativa detallada en el Oreiachtas (Parlamento) y no en los confines de nuestra Constitución".

Flanagan agregó que el gobierno pretende reducir el tiempo de separación a dos años para que ambas partes "puedan seguir con su vida en un periodo razonable".

Rossney, de cuarenta años, dijo a CNN que la larga espera ha fomentado un entorno hostil que el sistema judicial ha explotado y que los procedimientos (y la relación con su exesposa) podrían haber sido más positivos si el periodo obligatorio no fuera tan prolongado.

"No creo que hubiéramos llegado a un punto tan malo si las cosas no se hubieran prolongado tanto", dijo. "Sabíamos que teníamos una guerra prolongada ante nosotros".

Rossney, orgulloso padre de familia, dijo que cree que la ley actual provoca que los equipos de abogados "no tengan incentivo alguno para dejar de pelear hasta que se acabe el dinero". Dijo que los tribunales familiares de Irlanda "no son adecuados para su propósito" y que "al igual que cualquier otro tribunal, es una… pelea hasta que una parte gana y la otra pierde".

Una Irlanda que cambia

Muchas personas que están en proceso de divorciarse respaldan la propuesta del gobierno. Si se aprueba, sería la más reciente de una serie de medidas que reflejan a una sociedad irlandesa moderna que en tiempos recientes ha cuestionado —y ha rechazado— el rol histórico de la doctrina católica en sus instituciones.

Irlanda fue el primer país en el que se legalizó el matrimonio de personas del mismo sexo a través de un voto popular: más del 60% de los electores lo respaldaron en un referéndum en 2015. Hace unos meses, se abrieron los primeros servicios de aborto en Irlanda tras una votación en 2018 sobre la derogación de una reforma constitucional que prácticamente prohibía la interrupción del embarazo.

Aunque es abundante el apoyo de la gente al cambio de la ley sobre el divorcio, una minoría teme que si se aprueba, la institución del matrimonio estaría acabada.

David Quinn, director de Iona Institute, un grupo activista católico, dijo a CNN que si se elimina el tiempo de espera de la Constitución, "los políticos terminarán votando que dos años se reduzcan a seis meses, en cuyo caso la diferencia entre matrimonio y cohabitación, en términos jurídicos, será aún más tenue".

En un programa de radio, en diciembre, Quinn dijo : "No creo que deba ser tan fácil salirse de algo tan importante como el matrimonio".

"Debería de haber una especie de alambre detonador para realmente tomarse tiempo para pensarlo", dijo.

'Estás en una situación que no te deja seguir adelante'

Los comentarios de Quinn reflejan la difícil relación de Irlanda con el divorcio; contando las próximas elecciones, será la tercera vez que el país celebra un referéndum al respecto.

En un referéndum de 1986, el 63% de los electores irlandeses rechazó la propuesta de acabar con la prohibición total al divorcio. Casi una década después, se les volvió a consultar. El referéndum sobre el divorcio de 1995 fue una campaña muy reñida y apasionada, que contó con la oposición abierta de la Iglesia católica. Los activistas antidivorcio, que portaban carteles prominentes en los que se leía: "Hola divorcio; adiós, papá", argumentaban que los hombres abandonarían a sus esposas en masa si se aprobaba.

El referéndum pasó, pero por muy poco: Irlanda optó por derogar la prohibición constitucional del divorcio tras 58 años por menos del 1% de los votos .

Parte de ese sentir antidivorcio, aunado a las restricciones jurídicas existentes y al aumento de la cohabitación de parejas, se refleja en la tasa actual de divorcios en el país, una de las más bajas de Europa.

Las parejas casadas en Irlanda tienden a permanecer juntas mucho más tiempo en promedio que las parejas de la Unión Europea. La tasa de divorcios en Irlanda es de 0.7 por cada 1,000 personas, en comparación con el promedio de 1.9 por cada 1,000 en la Unión Europea, según datos de Eurostat .

Aunque la implementación del divorcio se ha considerado un momento decisivo en la historia moderna de Irlanda, la mayoría de los partidarios del sí con los que CNN habló argumentan que los confines de la ley siguen reflejando a una Irlanda vieja, cuya Constitución sigue conteniendo leyes que reflejan la influencia de la Iglesia católica. En esto se incluye una cláusula constitucional que establece que el lugar de la mujer es el hogar . Se esperaba que esto se sometiera a referéndum en octubre pasado junto con un referéndum para eliminar el delito de blasfemia de la Constitución, pero se pospuso.

El obispo Denis Nulty, presidente del Consejo para el Matrimonio y la Familia de la Conferencia del Episcopado Católico Irlandés, dijo en un comunicado, el sábado, 18 de mayo, que es "importante reflexionar profundamente sobre las implicaciones de este referéndum, que pretende expeditar la disolución del matrimonio"; agregó que el gobierno debería "volver a destinar recursos a la preparación para el matrimonio y a invertir en el enriquecimiento del matrimonio".

David Graham, de 37 años, quien actualmente está separado, dijo a CNN que cuando se implementó el divorcio en Irlanda, "el mundo exterior pudo haber pensado que Irlanda se había vuelto más progresista. Pero cuando lo miras bien, es más retrógrada porque pusieron disposiciones que dificultan mucho divorciarse".

Aunque respalda activamente el próximo referéndum, Graham teme que el nuevo tiempo de espera seguirá restringiendo la capacidad de las personas de salir adelante a su propio ritmo.

"Pasas por ese proceso y lo único que quieres es salir de eso, quieres seguir con tu vida… pero estás en una situación que no te deja".

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