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El gobierno revive (sin querer) las manifestaciones prodemocráticas en Hong Kong

Un proyecto de ley de extradición, que puede causar, que cualquier persona en la isla esté expuesta a que las autoridades chinas los detengan por razones políticas, provocó nuevas protestas.
mié 12 junio 2019 05:04 AM
Inesperado.
Inesperado. A principios de año, el movimiento prodemocracia de la ciudad, famoso en todo el mundo después de la revolución de los paraguas, estaba de capa caída.
James Griffiths y Julia Hollingsworth

HONG KONG (CNN) — Cuando Hong Kong dio la bienvenida al año 2019, el movimiento prodemocracia de la ciudad, famoso en todo el mundo después de la revolución de los paraguas, estaba de capa caída . Algunos activistas terminaron en la cárcel y otros comparecerían ante los tribunales por las manifestaciones de 2014, mismas que cerraron partes de la ciudad durante varios meses. Expulsaron de sus cargos a los legisladores prodemocracia por varias razones y la cantidad de participantes en eventos para apoyarlos o para pedir reformas políticas disminuyó considerablemente. Las encuestas revelaron que la confianza en el futuro de la ciudad estaba en el nivel más bajo en 16 años.

Entonces, llegó el proyecto de ley de extradición.

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Manifestaciones masivas celebradas este miércoles y en las que hubo bloqueos de carreteras y cierre de acceso a los edificios gubernamentales, han obligado a los legisladores de Hong Kong a suspender el debate sobre la polémica ley.

El consejo legislativo de la ciudad debía celebrar la segunda lectura del proyecto de ley el miércoles por la mañana, hora local. Según los organizadores, el proyecto de ley se encontró con una oposición generalizada, incluso de la comunidad empresarial tradicionalmente conservadora de la ciudad.

De acuerdo con los organizadores, más de un millón de personas salieron a las calles el domingo para protestar contra la nueva ley, según la cual se podría extraditar a los hongkoneses a China por varios delitos. Los detractores dicen que la medida causaría que cualquier persona en Hong Kong esté expuesta a que las autoridades chinas los detengan por razones políticas o por infracciones comerciales involuntarias y debilitaría el sistema jurídico semiautónomo de la ciudad.

En una declaración en su sitio web, el presidente del Consejo Legislativo, Andrew Leung Kwan-yuen, dijo que la reunión del miércoles se “cambiará a un momento posterior que determinará él”.

Protest to demand authorities scrap a proposed extradition bill with China, in Hong Kong
Protestas históricas. De acuerdo con los organizadores de la marcha, más de un millón de personas salieron a las calles el domingo para protestar contra la nueva ley, según la cual se podría extraditar a los hongkoneses a China por varios delitos

‘La gente de Hong Kong está furiosa’

Los manifestantes comenzaron a llegar al exterior de los edificios del Consejo Legislativo el martes por la noche, donde fueron recibidos por una fuerte presencia policial. Para la mañana del miércoles, decenas de miles de personas, principalmente jóvenes, habían llegado a la zona, bloqueando calles y paralizando el centro de Hong Kong.

Se han desplegado hasta 5,000 policías en equipo antidisturbios para proteger el edificio. El miércoles por la mañana, la policía disparó un cañón de agua contra un manifestante y usó gas pimienta contra otros. Se vio a los manifestantes vistiendo cascos, gafas protectoras y guantes de trabajo pesado, y sacando ladrillos de las aceras.

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Cientos de empresas, padres y maestros pidieron un boicot de trabajos y escuelas el miércoles para mostrar su oposición al proyecto de ley.

Esa protesta se debió, en parte, a los temores de que la ciudad quedara bajo un Estado de derecho estilo chino, o mejor dicho, la falta de. El temor a China fue también lo que convenció a la gente de salir a las calles desde este domingo.

Aunque Hong Kong es parte de China, tiene leyes separadas que siguen el sistema británico y no tiene pena de muerte, a diferencia de China continental. Mucha gente teme que la ley de extradición propuesta signifique que las autoridades chinas podrían sacarlos de Hong Kong por delitos políticos o inadvertidos a empresas.

Protesta.
Protesta. Se vio a los manifestantes vistiendo cascos, gafas protectoras y guantes de trabajo pesado, y sacando ladrillos de las aceras

Las protestas del miércoles se producen solo tres días después de una marcha mayoritariamente pacífica en el centro de Hong Kong. esta última cifra la convertiría en la protesta más grande de la ciudad desde que la antigua colonia británica fue devuelta a China en 1997.

Sin embargo, la protesta del domingo no solo fue notable por su tamaño, sino por su composición demográfica. La revolución de los paraguas movilizó a la juventud hongkonesa y sus líderes fueron mayormente estudiantes, no fue popular entre todos y hubo quienes sintieron que perturbaba los negocios. Por otro lado, la oposición al proyecto de ley de extradición surgió de muchos segmentos de la sociedad: abogados, empresarios, manifestantes de clase media, de mediana edad o que nunca habían protestado. Todos salieron a las calles de Hong Kong el domingo.

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Su presencia demostró que aunque la lucha por expandir las libertades de Hong Kong se ha apagado, la voluntad de pelear para proteger los derechos existentes sigue tan fuerte como siempre.

A pesar de las enormes manifestaciones, la líder de Hong Kong Carrie Lam se negó a retirar el proyecto de ley de extradición y dijo que es necesario tapar las lagunas para evitar que la ciudad se convierta en un refugio para los fugitivos del continente.

El lunes, ella dijo que se habían agregado salvaguardas al proyecto de ley para proteger los derechos humanos y que no había recibido instrucciones de Beijing para seguir adelante. Los legisladores de Hong Kong habían planeado dedicar 66 horas a lo largo de cinco días para debatir el proyecto de ley.

Aunque es cierto que el gobierno aligeró algunas de las disposiciones , especialmente sobre delitos financieros y fiscales (aparentemente para aplacar a la comunidad empresarial), no ha frenado el avance vertiginoso del proyecto de ley que se las ha arreglado para darle la vuelta al escrutinio tradicional de los legisladores.

“La gente de Hong Kong está furiosa”, dijo el martes el principal legislador del Partido Demócrata, James To. “Nuestro jefe del ejecutivo simplemente ignoró la voz de la gente, a pesar de la manifestación pacífica de un millón de personas en Hong Kong”.

Sunny Chan, una manifestante de 18 años en las calles el miércoles, dijo que estaba “enojada” porque el gobierno no prestó atención a las protestas del domingo. “Elegimos salir hoy, levantarnos y protestar y tratar de proteger mi libertad”, dijo.

El manifestante Marco Leung, de 23 años, dijo que no habría diferencia entre Hong Kong y China si se aprobara la ley. “No somos China”, dijo Leung. “La policía debe proteger a los ciudadanos, no al gobierno”.

Protestas históricas

Las protestas de 2003 contra la ley sobre sedición ayudaron a definir al movimiento opositor de la ciudad.

El proyecto de ley contemplaba penas de por vida para cualquier persona que cometiera traición, sedición, secesión o subversión contra China. Al igual que en las protestas del domingo, despertó la oposición nutrida de varios sectores de Hong Kong. A la megamarcha siguieron varias renuncias de funcionarios del gobierno y el proyecto de ley se abandonó para siempre.

Aunque se recuerda que las protestas de 2003 fueron contra la ley sobre sedición, se llevaron a cabo el 1º de julio, aniversario de la entrega de Hong Kong a China y día anual de protestas.

Recuerdos de protestas.
Recuerdos de protesta. Las manifestaciones de este fin de semana recuerdan a las protestas de 2003, cuando el gobierno buscaba aplicar una Ley de Sedición que fue finalmente rechazada.

Muchos de los participantes de esa protesta también manifestaron que les molestaba la forma en la que el gobierno manejó el brote de síndrome respiratorio agudo severo (SARS) y su efecto en la economía , así como una serie de escándalos menores.

La marcha del domingo respondió a un solo tema —decir no al proyecto de ley de extradición—, pero se puede debatir si podrá replicar el éxito de la protesta de 2003.

¿Qué pasará después?

Las protestas de 2003 llevaron a pique la ley sobre sedición y causaron la renuncia de varios funcionarios. Tras la revolución de los paraguas, el entonces jefe ejecutivo, Leung Chun-ying, decidió no postularse a un segundo mandato y las protestas cambiaron profundamente la composición de la bancada prodemocracia en el Parlamento, aunque desde entonces se ha expulsado a varios de los legisladores más radicales.

Como ocurrió con Leung, los días de Lam podrían estar contados. Aunque es poco probable que renuncie, muchos observadores creen que el furor que ha causado el proyecto de ley sobre extradición desanimará al gobierno chino a designarla para un segundo mandato y preferirán a un líder que no esté manchado por la actual crisis política.

Aunque Lam afirma que esta es su iniciativa, no está bien claro cuál es la intervención de Beijing en todo esto dado a que la política china es increíblemente impenetrable.

La prensa estatal de la China continental se ha puesto firmemente a favor de la iniciativa de ley sobre extradición y la necesidad de aprobarla rápidamente; le ha restado importancia a las protestas, cuya cobertura ha sido duramente censurada en las redes sociales chinas. Un periódico sensacionalista nacionalista, dirigido por el gobierno chino, acusó a "fuerzas extranjeras" de fomentar las protestas.

Tanto el gobierno chino como el de Hong Kong podrían pensar que ya han avanzado mucho en este asunto como para retroceder pese a la oposición concertada que se vio el domingo. Lam, en particular, ha apostado su reputación con esta propuesta.

Los legisladores prodemocracia harán todo lo que esté en sus manos para descarrilar el proyecto cuando se reanuden los debates el miércoles; tendrán, además, el mandato de un millón de personas para intensificar sus esfuerzos, que en otras ocasiones se han disipado por las rencillas en la legislatura. No obstante, les faltan votos para echarlo abajo y ningún legislador progobierno ha dicho que votará en contra, lo que garantiza que se aprobará.

En ese caso, tal vez volvamos a ver a decenas de miles de personas en las calles de Hong Kong, cortesía de un movimiento de protesta que el gobierno reavivó involuntariamente.

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