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Nuestras Historias

Los logros de Trump en su relación con Asia en el G20 se desvanecen

En la reunión de líderes de las mayores economías globales, el presidente de EU había hecho avances en su relación con China, Corea del Norte, Corea del Sur y Japón que están rotos un mes después.
vie 02 agosto 2019 11:20 AM
Promesas rotas
En el G20, Trump prometió no imponer nuevos aranceles en China. Un mes después, impulso nuevas restricciones comerciales al gigante asiático.

(CNN)- A finales de junio, parecía que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, tenía acuerdos listos con Corea del Norte y China para que las negociaciones nucleares y comerciales retomaran su curso.

Qué diferencia hace un mes.

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Desde que Trump se reunió con el líder norcoreano, Kim Jong Un, y se volvió el primer presidente estadounidense en funciones en poner un pie en territorio norcoreano, el gobierno norcoreano ha hecho lanzamientos de prueba de armamento sofisticado tres veces en ocho días . Además, luego de que Trump se reuniera con el presidente de China, Xi Jinping, en la cumbre de líderes del G20 en Osaka, Japón, para las negociaciones comerciales, la Casa Blanca anunció que implementaría un arancel adicional del 10% a 300,000 millones de dólares en mercancías procedentes de China, incluidos aparatos electrónicos como iPhones, zapatos deportivos y juguetes. Con esto, se estarán gravando prácticamente todas las mercancías procedentes de China.

Y para acabar, los dos aliados de Washington en la región, Corea del Sur y Japón, están enzarzados en un pleito álgido porque Tokio eliminó a Corea del Sur de la lista de países con los que puede comerciar con pocas restricciones.

China

Cuando Trump salió de su reunión con Xi en Osaka, en junio, dijo que las negociaciones comerciales "habían vuelto a tomar el rumbo". Luego, les dijo a los reporteros en una conferencia de prensa que aunque Estados Unidos no levantaría los aranceles actuales, no se gravarían "los 350,000 millones de mercancías a las que también se les pueden imponer aranceles".

"No vamos a hacerlo", dijo.

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El jueves poco después de que terminara la más reciente ronda de negociaciones comerciales entre Estados Unidos y China, en Shanghái, Trump tuiteó que contrario a lo que había anunciado, Estados Unidos implementaría a partir del 1º de septiembre un arancel adicional del 10% a los 300,000 millones de dólares en productos restantes que provienen de China.

Un funcionario estadounidense que sabe del tema dijo que a Trump no le gustó que Beijing no presentara compromisos concretos para comprar productos agrícolas estadounidenses en las pláticas en Shanghái. Trump creía que eso era lo que había acordado con Xi en su reunión en la cumbre del G20.

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"Él [Xi] dijo que iba a comprarles a nuestros agricultores; no lo hizo. Dijo que iba a impedir que el fentanilo entrar en nuestro país… todo está saliendo de China; no lo hizo", dijo Trump a los reporteros el jueves, cuando le preguntaron sobre los nuevos aranceles.

Al implementar estas medidas, Trump está intensificando significativamente la guerra comercial y, en la práctica, está acabando con la tregua que acordó con Xi en junio, de acuerdo con Rajiv Biswas, economista en jefe de IHS Markit para la región Asia-Pacífico.

Craig Allen, presidente del Consejo Empresarial Estados Unidos-China, dijo que parece que la medida es "muy contraproducente".

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"Las interpretaciones de la reunión, hace 24 horas, eran positivas. Fue una reunión exitosa. Franco, cordial y constructivo el lunes, y ahora llegamos al jueves y ya no", dijo.

Se espera que la siguiente ronda de negociaciones comerciales se lleve a cabo en Washington en septiembre, pero al parecer, ambas partes adoptarán posturas más arraigadas.

Corea del Norte

El gobierno de Trump no ha manifestado inquietud alguna con la más reciente racha de pruebas de armas de Corea del Norte; Trump dijo el jueves que no tenía "ningún problema" con eso.

"Ya veremos qué pasa. Pero son misiles de corto alcance. Son bastante comunes".

Durante las negociaciones anteriores, ambas partes acordaron tácitamente que Corea del Norte dejaría de probar misiles balísticos intercontinentales que pudieran llegar a gran parte del territorio estadounidense y armas nucleares. No hubo ningún acuerdo respecto a misiles de alcance más corto o de otras tecnologías armamentísticas —cosa que Trump reconoció— y Corea del Norte no oculta que ha seguido avanzando con sus otros sistemas de armas, de acuerdo con Vipin Narang, especialista en asuntos de seguridad nuclear del Tecnológico de Massachusetts.

Las pruebas de misiles norcoreanos sirven a varios propósitos, tanto políticos como tecnológicos; además, Corea del Norte ha señalado que este incremento se debe en parte a que Corea del Sur y Estados Unidos harán ejercicios militares este mes y a que el gobierno surcoreano compró aviones de combate indetectables.

"Este es un recordatorio serio de que el presidente Trump fue a Panmunjom, estrechó la mano de Kim Jong Un y dijo que las negociaciones volverían a empezar. Básicamente, Kim Jong Un está diciendo, con estas pruebas, que necesita más que un apretón de manos", dijo Narang.

"Ahora, lo preocupante es que si Kim Jong Un está tratando de enviar un mensaje y no pasa, tiene que subirle el volumen".

Sin embargo, los expertos afirman que también les preocupan algunos de los avances tecnológicos que Corea del Norte ha presumido y su aplicación potencial en sistemas de alcance mayor.

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Al parecer, los misiles balísticos de corto alcance que se lanzaron llevan combustible sólido, lo que significa que pueden desplegarse más rápido que los de combustible líquido.

Aunque Corea del Norte suele probar misiles lanzándolos a gran altitud y distancias cortas, los lanzamientos recientes han sido a una altitud mucho menor y han llegado más lejos; los expertos dicen que esto los expone a tensiones ambientales mayores. El que estos lanzamientos hayan sido exitosos indica que son viables y que es una simulación más realista de cómo los usarían contra un adversario.

"Trump cometió el gran error de dejar pasar estos misiles", dijo Duyeon Kim, investigador sénior adjunto del Center for New American Security.

"Es probable que Trump quiera mantener vivas las negociaciones, pero al restarles importancia a los misiles balísticos de corto alcance, solo permite que el gobierno norcoreano fortalezca y aumente su arsenal, además de que les dice a los surcoreanos y a los estadounidenses que viven allá que no importan".

El misil que se lanzó el 25 de julio podría haber tenido la capacidad de maniobrar en vuelo, avance con el que sería mucho más difícil de rastrear y le ayuda a evadir las defensas antimisiles, de acuerdo con legisladores surcoreanos que recibieron un informe del Servicio de Inteligencia Nacional de Corea del Sur.

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Solo un puñado de países han desarrollado estos sistemas, de acuerdo con Adam Mount, director del proyecto de posturas en defensa de la Federación de Científicos Estadounidenses.

Mount señaló que la situación actual es "mucho más sombría de lo que cualquiera entiende a estas alturas" y agregó que los comentarios que Trump hizo el jueves fueron engañosos.

"Él [Trump] dijo que estos misiles son comunes. No son comunes, son sistemas avanzados que tienen varias características inusuales y sofisticadas que representan desafíos importantes para su disuasión", explicó Mount.

Corea del Sur y Japón

Además de los problemas con Corea del Norte y China, Washington también está lidiando con una disputa entre Corea del Sur y Japón que podría amenazar tanto la seguridad como las relaciones económicas en la región.

dejó de considerar a Corea del Sur "socio comercial preferido", con lo que se intensifica una disputa que amenaza la cadena mundial de suministros para la fabricación de smartphones y otros aparatos electrónicos.

El Partido Demócrata, que gobierna en Corea del Sur, señaló el viernes que la decisión de Japón es "una declaración franca de guerra comercial contra nuestro país".

Aunque son las dos únicas democracias liberales del noreste de Asia, Corea del Sur y Japón han tenido una relación cáustica cuyas raíces podrían remontarse a la colonización japonesa de la península de Corea.

El enfrentamiento más reciente comenzó en julio, cuando el gobierno japonés implementó controles a las exportaciones a Corea del Sur de tres materiales químicos, incluidos aquellos que se usan para la fabricación de chips para computadoras.

En años recientes, Corea del Sur y Japón han buscado a su aliado en común, Estados Unidos, para que les ayude a resolver sus disputas.

Mike Pompeo, secretario de Estado de Estados Unidos, dijo que se reuniría con los cancilleres de ambos países el sábado, 3 de agosto. Los tres se encuentran en Bangkok para las reuniones de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático, pero no está bien claro qué tan dispuesto está Estados Unidos a involucrarse en la mediación. Yoshihide Suga, secretario en jefe del gabinete, dijo hace unos días que Estados Unidos no ha presentado un plan para mediar en las negociaciones.

"Esperamos que esos dos países encuentren juntos una forma de avanzar, una forma de aliviar las tensiones que han surgido entre ellos en estas semanas", dijo Pompeo el viernes, 2 de agosto.

Katie Lobosco, Kevin Liptak, Abby Phillip y Sherisse Pham, de CNN, contribuyeron con este reportaje.

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