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Nuestras Historias

Brian McNary: No proteger la salud de la población sería catastrófico

El vicepresidente de la firma de consultoría internacional Pinkerton asegura que los gobiernos deben tomar una serie de decisiones difíciles para proteger sus economías.
mié 15 abril 2020 05:05 AM
Algo para lo que nadie estaba listo
Ningún sistema sanitario en el mundo estaba preparado para enfrentar una pandemia como la de coronavirus, dice McNary.

Todos los países se enfrentan al mismo dilema: detener la expansión de la pandemia del coronavirus o detener la actividad económica. Entre proteger vidas humanas o proteger las cifras del PIB, la mayoría han optado por la primera opción, pero el golpe para el crecimiento económico en el mundo ya es palpable: países como Alemania y Francia sufren sus mayores caídas desde la II Guerra Mundial , y los pronósticos de la recesión global solo son comparables con la Gran Depresión de 1929.

Ante este panorama, México es uno de los países en mayor riesgo económico. Los pronósticos de varios bancos y organismos internacionales anuncian una contracción de casi 7%, e incluso la Secretaría de Hacienda, que suele tener una de las perspectivas más optimistas, prevé que el PIB retrocederá hasta 3.9%. Aunque la respuesta económica del gobierno mexicano ha sido calificada como tibia, hay algunas señales que muestran que el país tomó decisiones correctas para contener el avance de la pandemia, afirma Brian McNary, vicepresidente de la firma de consultoría Pinkerton.

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Este especialista en estadística destaca que el gobierno mexicano tomó decisiones tempranas, como cancelar las clases cuando aún había pocos casos detectados de la enfermedad. En contraste, países como Italia, Francia y Estados Unidos adoptaron esta medida cuando ya registraban miles de contagios. El directivo de Pinkerton, una consultora que ha seguido con lupa el avance del COVID-19 por el mundo, añade que los costos de elegir el sistema económico sobre la salud de la población "serían catastróficos". MCNary sostuvo una entrevista con Expansión, en la cual conversó sobre las medidas adoptadas por los gobiernos de México y Estados Unidos, así como las expectativas de crecimiento de la pandemia del coronavirus y sus consecuencias para la economía global.

¿Cómo funciona el modelo estadístico que usan en Pinkerton para analizar el avance del coronavirus?

Siguiendo unas pautas establecidas qué involucran, por ejemplo, la duración de la confirmación a través de pruebas de laboratorio o síntomas de la enfermedad, la capacidad de contagio y la duración de la morbilidad, en caso de que la persona muere, o de recuperación. Todas estas estadísticas son usadas para determinar qué tan virulento es el contagio, qué tan rápida es la propagación. Todo esto lo sabemos gracias a las mediciones disponibles por las autoridades sanitarias.

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¿Podemos confiar en las estadísticas proporcionadas por el gobierno mexicano?

Solo tengo una cosa por segura, ningún gobierno tiene un dominio completo de las estadísticas sobre COVID-19, sobre todo porque las prácticas de pruebas son muy distintas entre países. Los primeros días del brote son muy importantes para la epidemiología, porque la decisiones de medición y rastreo para contener el virus están disponibles desde las etapas más tempranas.

El principal problema con el coronavirus es que es cauteloso. Las principales herramientas de la Universidad Johns Hopkins sugiera que cerca la mitad de todos los infectados son asintomáticos o presentan pocos síntomas lo que significa que la mayoría de los instrumentos de pruebas diseñados para informar al personal médico que da tratamiento al COVID-19 son solo representativo.

Esto es muy rico de las pruebas, por ejemplo, en Corea del Sur, donde se hizo un esfuerzo por aplicar pruebas a la mayor parte de la población que fue posible, para entender cómo estaba funcionando el contagio comunitario. Cada gobierno está enfrentado el desafío de obtener información estadística de manera diferente.

Entonces, uno de los asuntos más complejos de la epidemia son los asintomáticos

Sí. El periodo de incubación más aceptado está entre dos y 10 días, para que la persona muestre signos de la infección, eso hace que la contención sea casi imposible. Así que las medidas restantes que están disponibles para cada autoridad sanitaria después de fase 1, o de casos importados, está limitada a desacelerar el avance de los contagios lo suficiente para que el sistema de salud pueda lidiar con un volumen de personas que requerirán hospitalización.

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Lo que hemos visto en cada país es que cada autoridad sanitaria enfrenta indicaciones tempranas, en este caso un nuevo coronavirus -que en realidad no es nada nuevo, los epidemiólogos han lidiado con otros coronavirus- con unas bases regulares. Conducen ejercicios tratando de usar sus mejores herramientas contra la epidemia. Pero todos estos ejercicios están basados en la detección temprana y clasificación precisa y reportada a tiempo por las autoridades médicas.

Hemos visto un colapso en parte por una mala interpretación de la epidemia en sí misma, que tan rápido ha sido el contagio, o creer que se iba a comportar de la misma manera que el virus de la influenza.

¿Qué tan complicado se vuelve hacer un modelo de predicción estadística con un virus del que apenas sabemos pocas cosas?

La primera dificultad es que las mediciones están relacionadas con las pruebas, con la aproximación a las pruebas y como resultado, los gobiernos no sabían ni les dio tiempo para saber que tan mala es la epidemia cuando alcanzamos cientos de casos reportados por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Pero si las prácticas de pruebas no incluyen pruebas generalizadas para la población o la habilidad, como el ejercicio que hizo China, de rastrear todos los contactos de los casos sospechosos, entonces todos nuestros números se vuelven cuestionables. Obtenemos una clarividencia que es casi inaceptable.

La lucha contra el coronavirus, alrededor del mundo

PHILIPPINES-HEALTH-VIRUS

Lucha contra el coronavirus

Un habitante de Manila se protege con una improvisada máscara hecha con un garrafón de agua contra el coronavirus. En Filipinas, el gobierno ha impuesto medidas de cuarentena para evitar la propagación del Covid-19.
TED ALJIBE/AFP
SAFRICA-HEALTH-VIRUS

Pruebas en todo el mundo

Un paciente en consulta antes de someterse a la prueba del Covid-19, en el distrito histórico de Bo-Kaap, en Ciudad del Cabo, en Sudáfrica.
BARRY CHRISTIANSON/AFP
GERMANY-HEALTH-VIRUS-CINEMA

Ocio en mitad de la pandemia

Vista aérea de los asistentes a un autocinema en Marl, en Alemania occidental. Este es uno de los pocos entretenimientos aún permitidos en el país, debido a la difusión del nuevo coronavirus Covid-19.
INA FASSBENDER/AFP
KENYA-HEALTH-VIRUS

Voluntarios en Kenia

Voluntarios de Sonko Rescue Tea, una ONG fundada por el gobernador de Nairobi, Mike Sonko, fumigan una calle durante el toque de queda decretado entre las 7 pm y las 5 am. El presidente de Kenia, Uhuru Kenyatta, decretó el 6 de abril la prohibición de movimiento durante tres semanas en las cuatro áreas principales con mayores contagios de coronavirus, incluida la capital, Nairobi.
YASUYOSHI CHIBA/AFP
CZECH-HEALTH-VIRUS

Arte en tiempos de coronavirus

Músicos en Praga (República Checa) actúan con mascaras en una azotea, durante la cuarentena.
MICHAL CIZEK/AFP
INDIA-HEALTH-VIRUS

India se prepara

Los trabajadores municipales de Bombay preparan una área de aislamiento en el NSCI durante el confinamiento impuesto por el gobierno como medida de prevención para evitar la propagación de la enfermedad.
PUNIT PARANJPE/AFP
SKOREA-HEALTH-VIRUS

Aislamiento social

Trabajadores de la compañía de tarjetas de crédito Hyundai Card, en Seúl (Corea del Sur) comen en la cafetería de la empresa, acondicionada con mamparas protectoras. La firma ha implementado un horario reducido escalonado para el almuerzo, mientras el país, que durante un tiempo fue el más afectado por el brote de coronavirus fuera de China, continúa bajando sus casos de contagios gracias a la estrategia de "pruebas agresivas y participación activa en el distanciamiento social", según las autoridades.
ED JONES/AFP
The spread of the coronavirus disease (COVID-19) in London

Frenar la propagación

Marcas de distancia social en el pavimento en Greenwich Park (Londres), mientras la propagación del coronavirus continúa en Reino Unido.
HANNAH MCKAY/REUTERS
Spread of coronavirus disease (COVID-19) in Japan

Medidas contra el contagio

Shinzo Abe, primer ministro de Japón, se quita su cubrebocas antes de informar en conferencia de prensa sobre el brote de coronavirus, en su residencia oficial en Tokyo.
ISSEI KATO/REUTERS
Medical workers hug at the Wuhan Tianhe International Airport

El trabajo de los médicos

Trabajadores médicos se abrazan en el aeropuerto internacional de Wuha Tianhe, después de que se levantaran las restricciones de viaje en Wuhan, la capital de la provincia china de Hubei, epicentro del nuevo coronavirus Covid-19.
ALY SONG/REUTERS
The spread of the coronavirus disease (COVID-19) in Bangkok

Un poco de esperanza

Dos enfermeras sostienen a recién nacidos, a los que se han colocado máscaras protectoras, en el hospital de Praram, en Bangkok, Tailandia.
ATHIT PERAWONGMETHA/REUTERS
A spectacled bear eats fruit inside a cage at Santa Cruz Zoo in San Antonio del Tequendama

Ajenos a la enfermedad

Un oso de anteojos come fruta en su jaula en el zoo de Santa Cruz, en medio del brote de coronavirus, en San Antonio del Tequendama, en Colombia.
LUISA GONZALEZ/REUTERS

Por ejemplo, uno de los primeros errores en la aproximación de las pruebas implicó, tanto en China, Estados Unidos y Alemania, que las pruebas utilizadas para confirmar el diagnóstico del COVID-19 fueron en algunos casos inexactas, hasta un 30% de las veces. Como resultado, a veces el resultado era positivo cuando la persona debía dar negativo, a veces el resultado era negativo cuando la persona era en realidad positiva. Esta amplia variación, de hasta el 30%, creó un gran delta de confusión e incertidumbre. Con estas cifras es muy difícil formarse un acercamiento inicial para medir el impacto del virus.

Es más importante entender las verdaderas capacidades de nuestro sistema de cuidado de la salud y una explicación de la propagación en las fases 1 y 2, y su contagios. Vemos el número de casos, por ejemplo, en México. Vemos el primer paciente del COVID-19 en México fue confirmado el 28 de febrero. El 10 de enero, la Secretaria de Salud informa sobre un brote de coronavirus en Wuhan. El 29 de enero informa que está listo para realizar pruebas a los casos sospechosos y las prácticas estarían preparadas para el 7 de febrero. Entonces esto da un largo periodo que México tuvo para prepararse.

Las autoridades médicas necesitan tomar decisiones por el número creciente de casos y cuando el contagio comunitario inicia en un país las medidas pueden ser tomadas a tiempo o confundidas porque el virus te lleva al menos dos semanas de ventaja. Cualquier acción que se tome puede parecer adecuada para detener la explosión del contagio hoy, pero en realidad debe ser la medida apropiada en dos semanas desde ahora.

En México el contagio exponencial apenas está empezando. Tenemos que entender que las acciones tomadas ahora se deben reflejar en la habilidad de alentar la propagación, deben ser medidas extraordinarias tomadas temprano y parece que es la medida del problema. Entonces, con apenas pocos casos, puede parecer extraordinario asilar a la gente y cerrar los trabajos y actividades no esenciales, pero eso es exactamente lo que necesita pasar tan pronto como sea posible.

Mira la línea del tiempo: de 24 al 28 se comenzó el cierre de actividades no escenciales, pero unos pocos días antes, el 14, hubo un importante festival de música en la Ciudad de México. Realmente las medidas de contención son importantes en horas y días, no solo en semanas y en meses, cada día cuenta.

Con las decisiones que ha tomado el gobierno mexicano, ¿a qué escenarios se puede enfrentar el país?

Las mediadas tomadas e implementadas entre el 24 y el 28 de marzo, fueron un buen paso y significan buenas noticias para México porque el coronavirus tiende a tener un efecto más severo en una población más envejecidas y se es un factor que no debe ser ignorado.

Casi el 80% de la población que contraiga el coronavirus tendrá síntomas muy leves o ningún síntoma en lo absoluto. Solo el 20% de los pacientes que requerirán hospitalización estarán en Unidades de Cuidados Intensivos (UCI). Es muy difícil de calcular la tasa de morbilidad. A veces, los números son totalmente inexacta. La OMS está ajustando contantemente sus consejos para los clínicos, corregir como debe codificar los datos.

Lo que sabemos de seguro es que la población por arriba de los 70 años es la más susceptible y si vemos los datos demográficos de México contra los de Estados Unidos, solo un 7% de la población en México es mayor de 65 años, contra el 16% de la población de Estados Unidos que está sobre ese rango de edad. El número de personas afectadas gravemente por la enfermedad será más pequeño en México. Deberemos enfocarnos en las capacidades del sistema de salud para la población más vieja. Y también eso son buenas noticias.

De acuerdo con las autoridades nacionales de salud y el gobierno mexicano, se necesita llegar un mayor un compromiso entre los efectos adversos en la economía, exigido por el aislamiento social para frenar la propagación del COVID-19 a niveles manejables, pero necesita balancearse contra la necesidad de proteger a la población.

Según las estadísticas sobre el sistema de salud en México, el país cuenta con 3,000 camas en unidades de cuidados intensivos, contando todos los servicios. En las previsiones más optimistas, 10,000 pacientes en México necesitarán ser atentidos en UCI.

Lo digo, porque la mayoría de los países están subestimando la cantidad de trabajadores de la salud que enfermarán, así como la gravedad de los casos y el impacto total que tendrá en el sistema sanitario. La gente que necesita cuidados en el hospital expone al personal médico de primera línea. Es algo que hemos visto mundialmente. Los mejores sistemas de salud del mundo no aticiparon la necesidad de este personas y la tasa con la que los materiales de produccción se iban agotando.

Esta es la razón por la cual después de la fase 2 ya no se habla de contener, esa ya no es una opción, especialmente para un virus que se puede incubar de dos a 10 días sin presentar síntoma alguno.

Según mis estimaciones, México puede enfrentar una decisión muy difícil. Todo es un intercambio entre las necesidades económicas y mantener a la población sana.

Otro punto a considerar es que una economía debilitada será menos efectiva para enfrentar una segunda, y posiblemente una tercera, ola de contagios.

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