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Nuestras Historias

¿Y ahora qué? Así será la batalla legal por la presidencia de Estados Unidos

El presidente Donald Trump amenaza con impugnar el resultado de los comicios ante la Corte Suprema. Para que eso pase, el camino es largo y complicado.
mié 04 noviembre 2020 05:04 PM

El conteo de votos todavía no termina, pero la batalla legal por la presidencia de los Estados Unidos ya comenzó. Este miércoles, la campaña del presidente Donald Trump interpuso un recurso para detener el recuento en Michigan, donde su rival Joe Biden ganó en el último momento. También ha solicitado un nuevo conteo en Wisconsin, donde el candidato demócrata ganó por una ventaja de sólo 0.6%.

En Pensilvania, un estado que otorga 20 votos electorales y que Trump consiguió por apenas 40,000 votos en 2016, la campaña del republicano también ya recurrió a la justicia para suspender el conteo de votos, pues el recuento de las papeletas enviadas por correo, que todavía se está llevando a cabo, puede dar la victoria a Biden. Y en Georgia presentó otra denuncia para que se detenga el conteo en la región, a pesar de que la mayoría de las proyecciones le dan la victoria en ese lugar.

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Estos son los primeros procesos de una lista de recursos judiciales que —todo indica— se van a interponer en las elecciones en Estados Unidos. El fantasma del año 2000, cuando la contienda electoral llegó hasta la Corte Suprema, comienza a rondar con cada vez más fuerza.

"Lo que parece indudable es que la elección va a terminar en los tribunales de Estados Unidos y, en última instancia, en la Suprema Corte de Justicia. Eso se ve venir con independencia de toda las incidencias en el conteo de votos", dice el abogado Luis Pérez de Acha. Y la Corte Suprema tiene mayoría conservadora, incluyendo tres miembros elegidos por el propio Trump.

El presidente ha estado preparando el terreno para un escenario así desde el inicio de la contienda, cuando el voto por correo ganó importancia debido a la pandemia de COVID-19. Trump ha criticado en numerosas ocasiones, sin pruebas, que este mecanismo sería usado por los demócratas para realizar un fraude electoral. En la madrugada de este miércoles, volvió a denunciar un "fraude" electoral sin aportar pruebas, amenazando con recurrir a la Corte Suprema de Estados Unidos para detener el conteo.

"Trump tenía dos maneras de actuar. Una, con su discurso político, dirigido a sus bases electorales. La otra, con un equipo de abogados para plantear y fundamentar las demandas en los estados correspondientes", señala Bernardino Esparza Martínez, profesor de la Facultad de Derecho de la Universidad La Salle y especialista en derecho constitucional y electoral.

Del lado demócrata, también hay un equipo de abogados que ya está listo para dar batalla frente a los argumentos legales de la campaña republicana.

La pelea será dura, pero Trump se arriesga "a una de las más embarazosas derrotas que un presidente haya sufrido ante la alta corte en el país", dijo este miércoles el ex consejero de la Casa Blanca Bob Bauer, uno de los abogados de la campaña de Joe Biden.

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El camino a la Corte Suprema

Aunque Trump pretenda llevar el resultado de la elección a la Corte Suprema de manera inmediata, eso no pasará tan rápido, pues se trata de un tribunal final. Antes de eso, el equipo de su campaña deberá establecer pleitos en los estados.

Estados Unidos, a diferencia de México, no cuenta con un sistema electoral unificado, sino que cada uno de los 50 estados cuenta con leyes y normas propias. "Antes de llegar a la Corte Suprema, tiene que pasar primero por los tribunales supremos de cada uno de los estados", comenta el maestro Gildardo Martínez, profesor de la Facultad de Filosofía de la Universidad Panamericana (UP). El docente señala, además, que en el caso de las elecciones opera el sistema de pesos y contrapesos de Estados Unidos, por lo que después de los Tribunales Supremos Estatales, los procesos no seguirían en una corte de apelaciones y después a la Corte, sino que tendrían que pasar por el Congreso.

"Si el Congreso en su conjunto, Senado y Cámara de Representantes, no está de acuerdo con el sentido de la sentencia del tribunal estatal, entonces sí lo eleva a la Corte Suprema. El Congreso actúa entonces como un filtro intermedio, no es un camino directo que vaya solo por el poder judicial ", explica Martínez.

La Cámara de Representantes está dominada por los demócratas; pero el Senado se encuentra bajo control republicano. Por tanto, tendrían que llegar a un acuerdo, lo que es muy poco probable. Y si recordamos las investigaciones sobre la trama rusa de las elecciones en 2016 y el proceso de destitución contra Donald Trump, parece más bien una misión imposible.

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Incluso si termina ocurriendo, hay un obstáculo más. La Corte Suprema tiene discreción sobre los casos que debe escuchar, en gran parte relacionados con las impugnaciones de casos que se valoran en tribunales inferiores sobre puntos de la ley federal y la Constitución. Podría, en último término, rechazar dar un voto sobre este asunto.

Preparativos

Ya antes de las elecciones, los republicanos presentaron demandas para tratar de que Michigan o Pensilvania, estados clave que serán definitivos en la elección, no consideraran válidos los votos contados tras el día de los comicios. La mayor parte de ellos fueron emitidos por correo, y los resultados indican que esta vía fue elegida principalmente por votantes demócratas. Los republicanos interpusieron más de 40 recursos en contra de este conteo.

Los republicanos también cuestionan la supervisión de los votos por correo. Pensilvania ya está en el radar de la Corte Suprema a este respecto. Los republicanos en el estado han apelado contra una decisión de la Corte Suprema de Pensilvania que ordena a los funcionarios electorales estatales que acepten boletas por correo que lleguen hasta tres días después de la elección, basándose en una interpretación de la propia Constitución del estado. En Wisconsin, en cambio, la Corte se puso del lado republicano, diciendo que el estado no podía contar el correo tardío.

Escoger sus batallas

Ni Trump ni Biden entrarán en disputa judicial por cada uno de los estados que aún están en conteo. Los expertos dicen que no es probable que los partidos recurran a la justicia a menos que la diferencia entre los candidatos sea muy pequeña, como ocurrió en Florida en el año 2000, cuando George W. Bush ganó a Al Gore por apenas 537 votos.

Derek Muller, profesor de Derecho de la Universidad de Iowa, dijo a la agencia AFP que ningún candidato presentará demandas si está significativamente a la zaga en varios estados. "Si eso ocurre en un solo estado —comentó— entonces sí espero litigios”.

La campaña de Trump ya ha arrancado procesos judiciales en Michigan y Pensilvania, aunque los especialistas consultados por Expansión aseguran que no son lo suficientemente fuertes como para darle la razón a los republicanos.

"Muy probablemente la Corte confirme el triunfo de Biden en ambos estados por la ligereza de los agravios. En este caso, que no estuvieron los representantes de Trump durante el conteo de votos. Habrá que ver cuáles son las causas de su ausencia", dice Esparza Martínez.

El caso de Pensilvania va a ser quizá el más complicado para los abogados de Trump, pues este estado exige una carga de pruebas inusualmente alta para impugnar unas elecciones, incluidas declaraciones juradas por escrito que detallen las presuntas irregularidades, según explica el diario The Guardian.

¿Y la Corte Suprema?

La Suprema Corte ha sido muy cautelosa a la hora de involucrarse en asuntos electorales que están regidos por las leyes de los estados. Como dijimos antes, la Corte puede elegir no intervenir.

Y su decisión del año 2000, que definió la presidencia en favor de George W. Bush, dejó muchas preguntas sin respuesta sobre el sistema de votación de Florida, por lo que la Corte se cuida ahora de dañar su imagen ante la sociedad.

Un pleito electoral pondría bajo los reflectores a los seis miembros conservadores y los tres liberales de la Suprema Corte. Esas luces expondrían especialmente a la jueza Amy Coney Barrett, que fue escogida por Trump y se sumó a la institución hace escasos días. El presidente ha dicho claramente que apuró la designación de la juez en parte para que estuviera en funciones en caso de haber problemas en las elecciones.

"Pero la Suprema Corte no tiene que intervenir", concluyó Muller a la AFP. "Se necesitaba en el 2000, pero no está necesariamente claro que sea lo mismo ahora".

Citado por Bloomberg, Justin Levitt, profesor de Derecho Constitucional en Los Ángeles, ofrece la opinión más tajante: "Habrá demandas. Pero una demanda sin hechos probados que demuestren una violación constitucional o normativa, es sólo un tuit que además cuesta dinero".

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