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Guillermo Lasso, el banquero que gana el poder en Ecuador en su tercer intento

Después de ser derrotado en las últimas dos elecciones por Lenín Moreno y Rafael Correa, de quienes fue un opositor férreo, este político lleva al anticorreísmo a la presidencia del país.
lun 12 abril 2021 10:22 AM
Guillermo Lasso, un ex banquero de 65 años, ganó las elecciones de Ecuador del domingo 11 de abril. En la tercera vez que busca la presidencia de Ecuador. Fue derrotado en 2013 por el entonces presidente Rafael Correa y en 2013 por Lenín Moreno, que era el candidato oficialista.
Guillermo Lasso, presidente electo de Ecuador, prometió dejar atrás el llamado “Socialismo del Siglo XXI”, la doctrina política y económica del ex presidente Rafael Correa.

Antes que nada, Guillermo Lasso es un anticorreísta férreo. El ex banquero y miembro del Opus Dei logró sobreponerse a dos derrotas electorales, contra Rafael Correa y Lenín Moreno, que parecían haberlo liquidado.

Lasso revivió políticamente a los 65 años y este domingo venció en segunda vuelta a Andrés Arauz, un economista casi tres décadas menor que él y delfín del ex presidente Rafael Correa (2007-2017).

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"Los ecuatorianos han optado por un nuevo rumbo, muy diferente al de los últimos catorce años en Ecuador", manifestó desde el palacio de convenciones en Guayaquil, al declararse vencedor de las elecciones.

Líder del movimiento centroderechista Creando Oportunidades (CREO), que fundó en 2012, sostiene que los esquemas de izquierda y derecha "han perdido vigencia globalmente", si bien llegó a estas elecciones aliado con el derechista Partido Social Cristiano.

Pero se ha hecho con el poder con la propuesta de de lograr un crecimiento económico con justicia social y volcándose al centro político, lo que le ha sido funcional para ganar aliados impensables.

El conservador venía de caer en la primera vuelta del 7 de febrero, pero se recuperó en el balotaje y se impuso con al menos el 52.51% de los apoyos. Antes de que terminara el 100% del escrutinio, su rival concedió la derrota.

En vísperas del balotaje, un Lasso de canas y bastón, aunque remozado en su atuendo (vaqueros y zapatos deportivos rojos), ya se mostraba seguro de su triunfo. "Voy a ganar, amigo", le dijo a un periodista de la AFP. El 24 de mayo asumirá la banda presidencial.

Al tercer intento

Lasso hizo suya la sentencia de persiste y vencerás. Con el regreso a la democracia en 1979, la derecha fue la opción preferente en las urnas hasta 1996, tras lo cual vino una década de inestabilidad con gobiernos de opción diferente que no completaron su mandato.

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El panorama cambió radicalmente con la llegada de Correa y su socialismo del siglo XXI, quien de paso se convirtió en la bestia negra del apacible exbanquero nacido en Guayaquil.

En 2013, Lasso perdió estrepitosamente en primer turno con Correa y en 2017 volvió a caer, pero ya en segunda vuelta y por estrecho margen con Lenín Moreno, el ex vicepresidente y hoy adversario del ex presidente socialista.

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Con las dos derrotas en las presidenciales de 2013 y 2017, el político conservador aseguró haber tomado nota de las necesidades del pueblo.

"Durante más de diez años me he preparado para ser presidente del Ecuador. Empecé viajando por todo el país, conversando con la gente, conociendo sus problemas, sus necesidades. Luego impulsé un tanque de pensamiento, 'Ecuador Libre', para estudiar soluciones a esos problemas sociales", aseguró Lasso sobre su mayor preparación para estas elecciones.

Ecuador arrastra una deuda de casi 70,000 millones de dólares que dificultarán la labor del próximo presidente, y las consecuencias de la pandemia incluyen alto desempleo, pobreza y un alicaído sector privado.

Por ello, apeló a su experiencia profesional y ofreció dejar atrás el llamado "Socialismo del Siglo XXI" de Correa y Arauz.

"Quiero ser presidente para profundizar un cambio que nos permita mirar al mundo sin miedos ni complejos, porque allí está nuestra oportunidad para crecer", aseguró en campaña este candidato, enemigo de las confrontaciones y abierto al escrutinio público.

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Arduo defensor de la economía de mercado, casa adentro quiere gobernar con un aparato estatal optimizado y dinamizar el sector privado, mientras en su política exterior aboga por una apertura sin sesgos ideológicos y una relación especial con Estados Unidos, principal socio comercial de su país.

Un legado bajo cuestión

Nacido en Guayaquil en el seno de una familia de clase media, este accionista del Banco de Guayaquil dice comprender las angustias de la pobreza pues también sufrió escasez en su juventud, cuando debió trabajar para apoyar a sus padres y pagar sus estudios.

Y aunque no concluyó la universidad, realizó un diplomado en Administración de Empresas en el Instituto de Desarrollo Empresarial y, en 2011, la Universidad de las Américas de Ecuador le concedió el título de Doctor Honoris Causa.

De hablar sereno, es amigo personal de personajes como José María Aznar o Mario Vargas Llosa, y acumula una experiencia de medio siglo tanto en el sector privado como en el público.

En 1989 fue presidente ejecutivo de Banco Guayaquil, donde fundó en 2008 el Banco del Barrio, reconocido por el BID como el mayor proyecto de Bancarización de América Latina.

En 2012 renunció a la dirección del Banco, del que sigue siendo uno de sus principales accionistas, para dedicarse a la política, aunque su pasado como banquero ha sido siempre arma de doble filo en manos de sus detractores.

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Hacia finales de los noventa Ecuador vivió una severa crisis financiera originada en la entrega de préstamos fraudulentos que llevó al congelamiento de depósitos, y que además terminó pulverizando la moneda local y entronizando al dólar como moneda oficial.

Cientos de miles de ecuatorianos migraron hacia Estados Unidos, España e Italia, principalmente.

Lasso se desempeñaba entonces como secretario de Estado (superministro) de Economía en la administración del ex presidente Jamil Mahuad (1998-2000). El ahora presidente electo suele aclarar que, por diferencias con Mahuad, ocupó el cargo solo un mes y que el Banco de Guayaquil fue responsable con sus clientes y no sucumbió a la crisis.

En su paso por la vida pública, Lasso fue también gobernador de la provincia de Guayas —cuya capital en Guayaquil—, entre 1998 y 1999.

Un creyente flexible

Una fuente que trabaja de cerca con Lasso lo describe como muy creyente pero flexible. "Hace algunos años viene abriendo su mente y respetando las decisiones de otras personas más allá de lo que él pueda pensar", contó a la agencia AFP bajo reserva.

Además "es un hombre muy inteligente, sensible. Eso sí, es muy ordenado; super chistoso, le encanta hacer bromas, burlarse de él mismo", agregó.

En campaña planteó que los electores debían escoger entre "dos modelos: volver al pasado de la violación de derechos humanos, corrupción, mal manejo de la economía" o "del futuro que conduzca a la prosperidad, a una sociedad libre, democrática y de oportunidades”.

Lasso encarnó ese mensaje de renovación paradójicamente ante un rival mucho más joven que él. El nuevo mandatario ecuatoriano está a favor de los acuerdos de libre comercio, por lo que —dijo— de manera urgente su país será parte de la Alianza del Pacífico (Colombia, Chile, México y Perú).

Su hermano Xavier, dos años mayor que él y correísta, llegó a describir al futuro gobernante como "un ser humano muy poderoso desde el punto de vista económico".

"A la gente muy poderosa, aceptar el 'no' se le hace muy difícil, el 'no' es casi como una herejía", afirmó. Desde entonces Guillermo Lasso rehúsa entrar en controversia pública con su familiar.

"Por respeto a la memoria de mis padres (...) no toco ese tema", ha expresado.

Si bien nunca llegó a completar sus estudios de Economía, Lasso es un experimentado empresario que se precia de haber trabajado desde los 15 años para financiar sus estudios en un colegio católico. Entonces "anotaba en una pizarra las cotizaciones de las acciones" en la Bolsa de Valores de Guayaquil, recuerda.

Lasso es el último de once hermanos. Está casado con María de Lourdes Alcívar, tiene cinco hijos —uno banquero y otro que desistió de ser sacerdote en el seminario— y espera el nacimiento de su octavo nieto en junio.

Católico en sus creencias religiosas, se opone al aborto y, aunque dice respetar las uniones entre personas del mismo sexo, no las considera un "matrimonio".

Menos sensible a la crítica que en proselitismos pasados, para él los últimos once años han sido un camino lleno de desafíos, pero dice sentirse preparado "para transformar a Ecuador en una tierra de oportunidades".

Con información de AFP y EFE

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