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La muerte del líder de Al Qaeda da un respiro a Joe Biden

La operación exitosa para eliminar a Ayman al Zawahiri supone el mayor golpe de EU contra la organización terrorista desde la muerte de Osama Bin Laden en 2011.
mar 02 agosto 2022 05:08 PM
El presidente de los Estados Unidos, Joe Biden, habla desde el balcón del Salón Azul de la Casa Blanca el 1 de agosto de 2022 en Washington, DC.
"No importa el tiempo que lleve, no importa dónde te escondas, si eres una amenaza para nuestro pueblo, Estados Unidos te encontrará y te eliminará", dijo Biden en su discurso del lunes.

Estados Unidos mató al líder de Al Qaeda, Ayman al Zawahiri, con un misil teledirigido mientras estaba en un balcón de su casa en el centro de Kabul, en Afganistán, lo que supone el mayor golpe para los militantes desde que Osama bin Laden fue abatido hace más de una década y un triunfo para Joe Biden a un año de la desastrosa salida de Estados Unidos del país asiático.

El gobierno talibán de Afganistán no ha confirmado la muerte de Zawahiri, un cirujano egipcio sobre cuya cabeza pesaba una recompensa de 25 millones de dólares y que ayudó a coordinar los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos, en los que murieron casi 3,000 personas.

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Funcionarios estadounidenses, que hablaron bajo condición de anonimato, dijeron que Zawahiri murió cuando salió al balcón de su casa segura en Kabul a las 6:18 de la mañana del domingo (8:48 pm del sábado, hora de la Ciudad de México) y fue alcanzado por misiles Hellfire de un avión no tripulado estadounidense.

"Ahora se ha hecho justicia, y este líder terrorista ya no existe", dijo el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, en declaraciones televisadas desde la Casa Blanca el lunes. "No importa el tiempo que lleve, no importa dónde te escondas, si eres una amenaza para nuestro pueblo, Estados Unidos te encontrará y te eliminará".

Para Biden, esto se trata de un refuerzo a su imagen en pleno año electoral y con una aprobación de apenas 39.7%, de acuerdo con el promedio de encuestas de FiveThirtyEight.

"Cuando terminé nuestra misión militar en Afganistán hace casi un año, tomé la decisión de que después de 20 años de guerra, Estados Unidos ya no necesitaba miles de botas en el terreno", dijo Biden. "Le prometí al pueblo estadounidense que continuaríamos realizando operaciones antiterroristas eficaces (...) Eso es precisamente lo que hemos hecho", añadió.

Un ritual para los presidentes de EU

Anunciar la muerte de dirigentes yihadistas se ha convertido en un ritual, a la vez sombrío y altamente político, para los presidentes estadounidenses desde los ataques del 11 de septiembre de 2001.

 

Cuando Barack Obama reveló en 2011 la operación para matar a Osama bin Laden en su casa de Pakistán la gente salió a las calles gritando “¡Estados Unidos!".

Donald Trump adoptó un enfoque diferente en 2019 para informar sobre una redada para matar al líder del grupo Estado Islámico (EI) Abu Bakr Al Baghdadi en Siria, con el objetivo de reforzar su imagen de hombre fuerte. "Murió como un perro", dijo.

Para Biden, el escenario era desfavorable. Aislado en la Casa Blanca con covid-19, de capa caída en las encuestas y de cara al aniversario de la caótica retirada en agosto de 2021 de las tropas estadounidenses de Kabul, el demócrata se encuentra en una posición débil.

Para respetar las medidas de ventilación por el covid-19, pronunció el discurso desde el balcón de la Sala Azul. Mientras hablaba se oían de fondo las sirenas de la policía de Washington.

Sin embargo el anuncio cayó en buen momento para un presidente que busca cambiar la narrativa.

Alejándose del triunfalismo, Biden señaló que Zawahiri estuvo en la lista de las personas más buscadas "durante años bajo los presidentes (George W.) Bush, Obama y Trump".

La implicación, que el país está a salvo en manos de Biden, fue clara.

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¿El triunfo de la estrategia?

Voces críticas, tanto de la derecha como de la izquierda, estimaron el año pasado que la retirada estadounidense de Kabul era una muestra de ineptitud y un espectáculo humillante que además convertiría a Afganistán en un vivero de grupos islámicos con animadversión por los estadounidenses, como sucedía en tiempos del 11 de septiembre.

 

Biden se defendió diciendo que tuvo el coraje de poner fin a una guerra fallida bajo tres presidentes y que no había forma de acabar con ella de otra manera. Y aseguró que ya no habría necesidad de arriesgar vidas estadounidenses en el terreno.

Ahora, con la muerte de Al Zawahiri, Biden tiene una oportunidad de oro para decir que se ha demostrado que tiene razón.

Afganistán "no puede ser una lanzadera contra Estados Unidos", dijo Biden en su discurso.

No compensa el caos de Afganistán

Recibió elogios, algunos de ellos incluso inesperados, como el de Fox News, a menudo hostil, que lo calificó de "momento Bin Laden del presidente Biden" y "una gran, gran victoria para Estados Unidos".

Sin embargo, algunos expertos advierten contra el giro de la Casa Blanca.

James Jeffrey, exembajador de Estados Unidos en Irak y ahora presidente del Programa de Medio Oriente del grupo de expertos Wilson Center, aplaudió la operación de "inteligencia excelente, capacidad de ataque operacional y decisión".

Sin embargo, consideró que esto no compensa el "caos" de la retirada afgana del año pasado, que Jeffrey atribuyó a la mala coordinación y a la "incapacidad" del personal de Biden al negarse a aceptar que podría haber inconvenientes en retirarse, o planificarlos.

Nathan Sales, otro exdiplomático que trabaja en el grupo de reflexión Atlantic Council, señaló que la mera presencia de Al Zawahiri en Kabul fue un fracaso para Estados Unidos y sugirió que "como se temía, los talibanes están otorgando una vez más refugio a los líderes de Al Qaeda".

Y es demasiado pronto para decir si un espectacular ataque con dron "puede repetirse contra otros objetivos terroristas", insistió.

Con información de AFP y Reuters

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