Kennedy, un escéptico declarado de las vacunas, ha sido cuestionado por vincular la vacuna contra el sarampión, las paperas y la rubéola (MMR) con el autismo, una afirmación que ha sido desacreditada por completo por la investigación científica.
Altamente transmisible
El sarampión es un virus respiratorio extremadamente contagioso que se transmite a través de gotitas respiratorias o cuando una persona infectada respira, tose o estornuda. Representa un riesgo grave para quienes no están vacunados.
Durante los brotes, aproximadamente una de cada cinco personas infectadas requiere hospitalización y una de cada 20 desarrolla neumonía. En casos raros, la enfermedad provoca inflamación del cerebro y puede ser mortal.
El sarampión también aumenta el riesgo de complicaciones durante el embarazo, incluido el parto prematuro y el bajo peso al nacer. En 2023, Estados Unidos notificó 285 casos de sarampión, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC).
El brote reciente más grande ocurrió en 2019, cuando 1.274 casos, principalmente dentro de las comunidades judías ortodoxas de Nueva York y Nueva Jersey, marcaron el total nacional más alto en décadas.
Antes de que se introdujera la vacuna contra el sarampión en 1963, se estima que entre tres y cuatro millones de estadounidenses contraían la enfermedad y varios cientos morían anualmente.
Aunque el sarampión se declaró eliminado en Estados Unidos en 2000, siguen produciéndose brotes cada año. A nivel mundial, el virus sigue siendo una de las principales causas de muertes evitables.