Esta expulsión ocurre en un contexto de creciente tensión por la polémica aplicación de la Ley de Enemigos Extranjeros de 1798, una norma históricamente reservada para tiempos de guerra. Bajo este marco legal, Estados Unidos ya había deportado este mes a más de 200 venezolanos, a pesar de que un juez federal había suspendido temporalmente el uso de esta norma contra migrantes. La administración Trump ha justificado estas medidas bajo el argumento de proteger la seguridad nacional.
Las pandillas Tren de Aragua y MS-13 han sido designadas como "organizaciones terroristas" por el gobierno estadounidense, lo que permite aplicar sanciones más severas contra sus miembros y colaboradores. La MS-13, con orígenes en la comunidad salvadoreña de Los Ángeles, es considerada una de las organizaciones criminales más violentas del hemisferio, mientras que el Tren de Aragua, de origen venezolano, ha expandido su operación a varios países de la región.
El secretario de Estado, Marco Rubio, calificó la expulsión como una "operación antiterrorista exitosa" y aseguró que fue realizada en coordinación con "aliados" en El Salvador. "Estos criminales ya no aterrorizarán a nuestras comunidades", afirmó en la red social X. Por su parte, el presidente salvadoreño, Nayib Bukele, aseguró que los deportados "son asesinos confirmados y delincuentes de alto perfil, incluidos seis violadores de niños".
Como parte de la estrategia de comunicación del gobierno salvadoreño, Bukele publicó un video editado con un estilo cinematográfico, en el que se observa el arribo de los detenidos. En la grabación, militares rodean el avión, escoltan a los presuntos pandilleros y los obligan a correr con el cuerpo encorvado hacia los furgones que los transportan a un complejo penitenciario.
Posteriormente, las imágenes muestran a los reos mientras son afeitados, vestidos con uniformes blancos y conducidos de rodillas a una celda hacinada.