El detonante de los enfrentamientos fue un audio difundido en redes sociales, atribuido al clérigo druso Marwan Kiwan, que contenía presuntas ofensas al profeta Mahoma. Kiwan negó la autoría del mensaje y condenó la incitación a la violencia. A pesar de ello, los enfrentamientos se intensificaron, resultando en al menos 14 muertos, incluidos siete combatientes drusos.
El gobierno sirio, liderado por islamistas, prometió a los líderes drusos que juzgaría a los responsables de los enfrentamientos. Sin embargo, la comunidad drusa expresó su desconfianza hacia las autoridades y solicitó protección internacional.
Israel interviene en apoyo a los drusos
En respuesta a la violencia, Israel realizó un bombardeo aéreo cerca del palacio presidencial en Damasco como muestra de apoyo a la minoría drusa siria. El ataque, que no dejó víctimas según las autoridades sirias, fue calificado por la Presidencia de Siria como una "peligrosa escalada".
Israel justificó su intervención para evitar una amenaza contra la comunidad drusa, especialmente en lugares como Sueida y Jaramana.
El líder druso Hikmat al Hajrin denunció una campaña de genocidio y pidió intervención internacional. La ONU y Estados Unidos instan a la moderación. Israel continúa adoptando una postura de apoyo a las minorías sirias mientras fortalece su control en la zona desmilitarizada de los Altos del Golán.