“Hemos expulsado a los terroristas de nuestro territorio, penetrado con fuerza en la Franja de Gaza, eliminado a miles de terroristas, eliminado (...) a Mohamed Sinwar”, dijo Netanyahu durante una sesión parlamentaria. El diario israelí Haaretz reportó que la operación aérea que presuntamente mató a Sinwar ocurrió el 13 de mayo en Jan Yunis, al sur del enclave, y tuvo como blanco al hermano del líder de Hamás, Yahya Sinwar.
Mohamed Sinwar era identificado como uno de los principales líderes operativos de las Brigadas al Qasam, brazo armado de Hamás, catalogadas como organización terrorista por Estados Unidos y la Unión Europea. Su hermano, Yahya Sinwar, arquitecto del ataque del 7 de octubre de 2023 contra Israel, murió en octubre de 2024 según fuentes militares israelíes.
El Ministerio de Salud de Gaza, cuya información es considerada confiable por Naciones Unidas, indicó que la cifra total de muertes en la Franja alcanzó las 54,084 personas, en su mayoría civiles. La ofensiva militar israelí comenzó tras el ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023, que dejó 1,218 muertos del lado israelí, también mayoritariamente civiles, y 251 personas secuestradas. De estas, 57 siguen cautivas, aunque las autoridades creen que 34 ya murieron.
“Un sueño y una pesadilla”
La intensificación de la ofensiva ocurre en medio de un sistema colapsado. El director de la Oficina de Derechos Humanos de la ONU en los Territorios Palestinos, Ajith Sunghay, denunció que 47 personas resultaron heridas este martes en un operativo caótico de entrega de ayuda en Rafah. “La mayoría de los heridos se deben a disparos”, declaró. El ejército israelí negó disparar contra la multitud.
La distribución de ayuda humanitaria se convirtió en un punto de fricción, especialmente desde que la Fundación Humanitaria de Gaza (GHF), una organización con apoyo de Estados Unidos y origen poco claro, comenzó a operar en el terreno. Diversas agencias de la ONU se negaron a colaborar con GHF, entre ellas la UNRWA, cuya dirección reiteró su postura esta semana.
“Creo que es un desperdicio de recursos y una distracción de las atrocidades. Ya contamos con un sistema de distribución de ayuda adecuado para este fin”, dijo el comisionado general de UNRWA, Philippe Lazzarini, durante una visita oficial a Japón.
Mientras tanto, la población civil sigue bajo fuego constante. La Defensa Civil de Gaza reportó al menos 16 personas muertas este miércoles en nuevos ataques aéreos. Para muchos gazatíes, la vida cotidiana se redujo a un ciclo de desplazamientos forzados, escasez y trauma.
“Pasaron 600 días y nada cambia. La muerte continúa y los bombardeos israelíes no cesan”, contó Basam Dalul, un palestino de 40 años. Su familia fue desplazada en 20 ocasiones desde el inicio de la guerra. “Incluso esperar un alto el fuego parece un sueño y una pesadilla”, afirmó.