Por otra parte, el país es vulnerable a los embates del cambio climático. En los últimos años, la isla fue golpeada por varios huracanes mayores, incluido Melissa, el más poderoso de 2025, que azotó durante seis horas la provincia de Santiago de Cuba, lo que provocó graves inundaciones y daños en viviendas, cultivos e infraestructura.
Además, sufre una ola de emigración sin precedentes y la falta de divisas ha provocado una erosión de los servicios sanitarios. Una situación compleja a la que se suma la caída de su aliado venezolano, el expresidente depuesto Nicolás Maduro, capturado por los estadounidenses.
"¡NO HABRÁ MÁS PETRÓLEO NI DINERO PARA CUBA: CERO!", advirtió Trump el domingo en su red Truth Social. "Les sugiero encarecidamente que alcancen un acuerdo, ANTES DE QUE SEA DEMASIADO TARDE", añadió.
Dependencia del petróleo venezolano
Desde el año 2000, Cuba aseguró con Venezuela su suministro de petróleo mediante un acuerdo firmado con el entonces presidente Hugo Chávez (1999-2013), a cambio del envío de médicos, maestros y otros profesionales a la nación sudamericana.
Pero la larga y profunda crisis económica de Venezuela, sumada a las sanciones comerciales de Estados Unidos, mermaron gravemente la producción petrolera nacional y con ello los envíos de crudo para la isla.
De acuerdo con expertos, Venezuela llegó a enviar a la isla años atrás hasta 90,000 barriles de petróleo diarios, pero estas cifras cayeron en los últimos años a "un promedio de 30,000 a 35,000 barriles diarios", dijo Jorge Piñón, investigador de la Universidad de Texas a la AFP.
Con una economía sumamente golpeada y escasez de energéticos, Cuba, de 9.7 millones de habitantes, ha sufrido cinco apagones generales desde fines de 2024, algunos de los cuales han durado varios días. Sus habitantes padecen cortes diarios de electricidad.
Cuba produce solo un tercio del combustible que consume. En los últimos años también ha paliado la escasez con las entregas de petróleo ruso y mexicano.