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Gustavo Petro y Cuba, los siguientes en la mira de la Doctrina “Donroe”

Los ataques contra Venezuela y la captura de Nicolás Maduro dan un mensaje a Latinoamérica sobre la manera en la que el presidente estadounidense se dirigirá a la región.
mar 06 enero 2026 05:55 AM
Esta combinación de imágenes creadas el 4 de enero de 2026 muestra al presidente estadounidense Donald Trump mientras el primer ministro canadiense Mark Carney habla mientras se encuentran durante la Cumbre del Grupo de los Siete (G7) en el Pomeroy Kananaskis Mountain Lodge en Kananaskis, Alberta, Canadá, el 16 de junio de 2025, y el presidente de Colombia, Gustavo Petro, hace gestos durante una ceremonia para decorar a los miembros del equipo de casi 200 rescatadores que participaron en la exitosa búsqueda de cuatro niños indígenas perdidos en la Amazonía colombiana, en el Palacio Presidencial Nario en Bogotá el 26 de junio de 2023.
Colombia será, en primera instancia, el país que será más afectado por la situación en Venezuela.
(FOTO: BRENDAN SMIALOWSKI Y JUAN BARRETO/AFP)

Con el ataque para capturar al líder de Venezuela, Nicolás Maduro, el presidente Donald Trump mostró que Estados Unidos busca imponer su voluntad en Latinoamérica.

Trump describió el operativo para detener al izquierdista Maduro como una actualización de la Doctrina Monroe, la declaración de 1823 del quinto presidente de Estados Unidos, James Monroe, que afirmaba que la región estaba vedada a otras potencias, en referencia entonces a Europa.

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"La Doctrina Monroe es algo importante, pero la hemos superado por mucho, de verdad mucho. Ahora la llaman el documento Donroe", dijo Trump en una rueda de prensa, al hacer un juego de palabras con la inclusión de la inicial de su nombre. "El dominio de Estados Unidos en el hemisferio occidental nunca será cuestionado de nuevo", aseveró.

El presidente estadounidense aumentó la presión de su país sobre Latinoamérica desde su regreso a la Casa Blanca, hace casi un año.

Al principio, para lograr sus objetivos en la región, como terminar con la migración o terminar con grupos criminales, Trump presionó a los países de la región con la imposición de aranceles. Sin embargo, con los meses la tensión aumentó por lo que esta herramienta de coerción ya no fue suficiente.

“La operación del sábado en la madrugada fue realmente una muestra realmente de la voluntad de Estados Unidos de utilizar la pura fuerza militar para implementar sus objetivos en la región”, dijo Elizabeth Dickinson, directora adjunta del programa para América Latina y el Caribe del Crisis Group, una organización dedicada a la prevención de conflictos internacionales.

Para Dickinson, el ataque contra Venezuela lanza un mensaje para los miembros de la región: adhiéranse a las exigencias de Estados Unidos o enfrenten las consecuencias.

Gustavo Petro, el presidente en la situación más delicada de la región

Colombia será, en primera instancia, el país que sería más afectado por la situación en Venezuela. Ambos países comparten una frontera muy activa, además de que Colombia alberga a un tercio de los 8 millones de venezolanos que abandonaron la nación caribeña en la última década.

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Este país estará en alerta también por las actividades del Ejército de Liberación Nacional (ELN), un movimiento guerrillero colombiano que se ha alineado con el Gobierno de Maduro y que ya prometió responder a la presión militar estadounidense.

La relación entre Donald Trump y el presidente de Colombia, Gustavo Petro, aumenta la presión para Colombia.

Trump dijo durante el fin de semana que Petro debería "cuidarse el trasero", luego de que Nicolás Maduro fuese capturado en Caracas y llevado a Estados Unidos acusado de narcotráfico y terrorismo.

Además, describió a Petro como "un hombre enfermo al que le gusta fabricar cocaína y venderla a Estados Unidos". "No lo hará por mucho más tiempo", advirtió el presidente estadounidense.

Petro, un exguerrillero, respondió este lunes que está dispuesto a volver a las armas.

Los problemas entre ambos mandatarios surgieron casi desde que Trump comenzó su segundo mandato. “Desde la primera semana de la administración, los dos líderes, yo creo que uno tanto con el otro, encontraron que les convenía pelear políticamente”, señala Dickinson.

La especialista recuerda que Trump ha usado a Petro en varias ocasiones para enviar mensajes en la región. Por ejemplo, cuando amenazó al presidente colombiano con la imposición de aranceles extraordinarios si no aceptaba un vuelo con personas deportadas desde Estados Unidos.

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“El mensaje de Washington está muy claro de que el problema de Trump es con Petro personalmente y no con el Estado colombiano”, dijo Dickinson, ya que Washington ha mostrado su disposición de trabajar con gobiernos municipales y estatales de Colombia, aunque no con la administración del líder izquierdista.

La analista indica que, más que una intervención militar, lo que se puede esperar en Colombia es una intromisión en las elecciones presidenciales, que se celebrarán en marzo de este año, algo parecido a lo que ocurrió con Honduras a finales de 2025.

Trump pidió a los ciudadanos del país centroamericano que votaran por el derechista Nasry Asfura, quien fue declarado ganador después de varias semanas de recuentos.

Cuba, una prioridad de Marco Rubio

El domingo, el presidente Donald Trump afirmó que el régimen comunista en Cuba, que ha sobrevivido a 13 administraciones estadounidenses, "está a punto de caer", tras la captura de Maduro por fuerzas militares estadounidenses.

Cuba mantiene una relación muy cercana con Venezuela, país que le proporcionaba casi la totalidad del petróleo que consume.

"Venezuela ha estado enviando a Cuba un promedio de 30,000 a 35,000 barriles diarios", detalla Jorge Piñón, investigador de la Universidad de Texas a la agencia AFP.

Sin embargo, esa cifra es apenas un tercio de lo que Caracas entregaba a la isla hace 10 años. En 2024, el consumo del país fue de 72,000 barriles diarios.

“Cuba, obviamente, queda un poco más expuesta, sobre todo por la prioridad que tiene en la vida política de Marco Rubio (secretario de Estado), quien por muchas décadas ha argumentado que es un régimen ilegítimo y tiene como prioridad hacer una transición política en la isla”, explica Dickinson.

Sin embargo, el magnate republicano minimizó la necesidad de una intervención militar, al considerar que sería difícil para la isla mantenerse a flote sin recibir el petróleo venezolano.

"No pienso que debamos tomar ninguna acción. Parece que está cayendo", añadió Trump, que durante su primer mandato (2017-2021) reforzó, como ningún otro inquilino de la Casa Blanca, las sanciones contra la isla, después de un breve deshielo diplomático con Barack Obama.

México y Brasil, en el medio

México también ha sido blanco de las amenazas de Donald Trump. El presidente dijo que “algo habrá que hacer” con su país vecino que, de acuerdo con él, está dominado por los grupos criminales.

La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, dijo que la relación con Estados Unidos, principal socio comercial de México, se mantiene en una “posición firme y clara en términos del respeto a nuestra soberanía”.

Para Dickinson, México está, por el momento, en una posición segura ante Washington, gracias al aumento de la colaboración de ambos países en el combate a las organizaciones criminales.

El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, rechazó las acciones de Estados Unidos, a las que calificó de una "afrenta gravísima" a la soberanía venezolana.

Para Dickinson, México y Brasil —las dos principales economías de la región— han mantenido una posición intermedia, de condena a los ataques contra Venezuela, pero sin hacer una crítica frontal al presidente Trump.

“Estos dos países van a intentar mantener cierta distancia, pero a la vez asegurar que no hay daño a la relación bilateral porque son relaciones de alta importancia económicamente y geopolíticamente”, indicó la especialista del Crisis Group.

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