Un líder pragmático
Más tarde fue cobrando protagonismo en la arena diplomática, viajando a países del Golfo como Omán y Qatar mientras Teherán participaba con cautela en unas negociaciones nucleares que finalmente se vieron frustradas por la guerra.
"Larijani es un auténtico conocedor del sistema, un operador astuto que sabe perfectamente cómo funciona", explicó Alí Vaez, director de proyectos para Irán del International Crisis Group, antes de que empezara la guerra en Oriente Medio.
Nacido en Nayaf, Irak, en 1957, hijo de un destacado clérigo chiita cercano al fundador de la República Islámica, el ayatolá Jomeini, la familia de Larijani ha sido influyente dentro del sistema político iraní durante décadas.
Algunos de sus familiares fueron objeto de acusaciones de corrupción a lo largo de los años, que ellos negaron.
Obtuvo un doctorado en Filosofía Occidental por la Universidad de Teherán.
Veterano del cuerpo de los Guardianes de la Revolución durante la guerra entre Irán e Irak, Larijani dirigió posteriormente la radiotelevisión estatal IRIB durante una década a partir de 1994, antes de ocupar el cargo de presidente del Parlamento entre 2008 y 2020.
En 1996, fue nombrado representante de Jamenei en el Consejo Supremo de Seguridad Nacional. Más tarde se convirtió en secretario de este consejo y en negociador jefe en materia nuclear, liderando las conversaciones con el Reino Unido, Francia, Alemania y Rusia entre 2005 y 2007.
Se presentó a las elecciones presidenciales de 2005 pero perdió frente al candidato populista Mahmud Ahmadineyad, con quien más tarde tuvo desacuerdos sobre la diplomacia nuclear.
A Larijani se le impidió entonces presentarse a las elecciones presidenciales, tanto en 2021 como en 2024.
Los observadores consideraron que su regreso al frente del Consejo Supremo de Seguridad Nacional marcaba un giro que reflejaba su reputación de conservador, capaz de combinar el compromiso ideológico con el pragmatismo.
Larijani apoyó el histórico acuerdo nuclear de 2015 con las potencias mundiales, que se desmoronó tres años después cuando el presidente estadounidense, Donald Trump, se retiró del mismo.