Cuando asumió el cargo en enero del año pasado, Trump firmó un decreto presidencial que estipulaba que los niños nacidos en Estados Unidos de padres que se encontraran en el país ilegalmente o con visados temporales no adquirirían automáticamente la ciudadanía estadounidense.
La decisión era un desafío a toda la jurisprudencia en vigor desde finales del siglo XIX, cuando un hombre llamado Wong Kim Ark, nacido en San Francisco en 1873, hijo de padres que habían llegado a Estados Unidos procedentes de China, quiso volver al país tras un viaje a la tierra de sus padres, en 1895.
Su entrada fue denegada por la policía fronteriza en virtud de un Ley de Exclusión China, para frenar la inmigración de ese país.
¿En qué consiste la 14ª enmienda?
Wong Kim Ark apeló a la 14ª enmienda de la Constitución estadounidense, que proclama que "todas las personas nacidas o naturalizadas en Estados Unidos, y sujetas a su jurisdicción, son ciudadanas de Estados Unidos y del Estado en el que residan".
La Corte Suprema le dio la razón y recordó que esa enmienda, aprobada tras la traumática Guerra Civil de 1861-65, sirvió para confirmar que los millones de esclavos de origen africano liberados, así como sus descendientes, tenían derecho a la ciudadanía.
Durante más de un siglo, Estados Unidos ha aplicado esta regla de manera amplia, a todos los nacidos en su suelo o en territorios bajo su jurisdicción.
Pero el flujo constante de inmigrantes indocumentados en las últimas décadas ha llevado a algunos juristas conservadores a exigir una revisión de ese derecho.
Los hijos de diplomáticos por ejemplo no tienen derecho automático a la ciudadanía estadounidense, ni tampoco los miembros de tribus nativas soberanas.
¿Qué dice el decreto de Trump?
La orden ejecutiva de Trump parte de la idea de que cualquier persona que se encontrara en Estados Unidos ilegalmente, o con un visado, no estaba "sujeta a la jurisdicción" del país y por lo tanto quedaba excluida de la ciudadanía automática.