China lleva años cultivando su poder blando en África, Latinoamérica, el sureste asiático y el Pacífico, pero ahora quiere ir más allá y conquistar a Europa y Estados Unidos a través de su cultura pop.
“Durante mucho tiempo se debatió sobre cómo China no tenía tanto poder blando frente a Corea del Sur o Japón”, dijo Tianyu Fang, estudiante de doctorado del Departamento de Historia de la Ciencia de la Universidad de Harvard a la CNN.
TikTok no es la única arena en la que buscan acercarse al público estadounidense: la moda, los videojuegos, la gastronomía y hasta los muñecos Labubus son muestra de que China quiere ser mucho más que una potencia económica y militar, busca conquistar al mundo también a través de su cultura.
¿Qué es el poder blando?
El poder blando se refiere a la capacidad de un país para influir en los demás, no a través de la coerción, sino a través de la atracción, dando forma a las preferencias a través de la cultura, los valores y la diplomacia pública.
El término fue concebido por el politólogo Joseph Nye, y captura cómo las naciones proyectan poder haciendo que los otros quieran lo que ellas tienen.
Un gran ejemplo de poder blando es la industria cultural estadounidense, que desde la segunda mitad del siglo XX, y especialmente durante la Guerra Fría, impulsó la idea del “sueño americano”, con su cine, su música y su moda.
“La música rock cruzó el Telón de Acero cuando la diplomacia no podía, con artistas como Bruce Springsteen y Madonna llegando a la juventud soviética de manera más efectiva que cualquier embajador”, escribe Shaoyu Yuan, investigador en la división de Asuntos Globales de la Rutgers University, en un artículo para The Conversation.
China, con TikTok como gran bandera, ahora logra algo parecido, que muchos quieran ser chinos, sin importar en qué lugar del mundo estés, incluso en Estados Unidos, su principal rival por la hegemonía mundial.