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México y Líbano: 150 años de lazos con impacto en negocios y remesas

La diáspora libanesa ha moldeado sectores como telecomunicaciones, comercio y banca, pese a un intercambio bilateral aún limitado.
mar 21 abril 2026 05:55 AM
Líbano y México bandera juntos relaciones textil tela textura de tela
Se calcula que en México viven entre 600,000 y un millón de personas con ascendencia libanesa. (FOTO: Oleksii Liskonih/Getty Images/iStockphoto)

Líbano libra nuevamente una guerra. El país quedó envuelto en el conflicto entre Irán e Israel el 2 de marzo, cuando el grupo Hezbolá lanzó una represalia por la muerte del líder supremo iraní, Ali Jamenei. La respuesta israelí ha provocado la muerte de 2,387 personas.

El conflicto puede parecer muy lejano desde México, separado por más de 12,000 kilómetros de Líbano. Sin embargo, los dos países comparten una historia que se remonta a finales del XIX, con la llegada a Progreso, Veracruz y Tampico de los primeros libaneses, quienes huían de persecución.

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La comunidad libanesa en México ha crecido con nuevas olas migratorias y ha enriquecido la cultura del país. Mexicanas y mexicanos de ascendencia libanesa han ocupado lugares prominentes en los ámbitos económico, político, social y cultural de nuestro país.

A pesar de sus profundos lazos con México, esta comunidad no deja de mirar a su país de origen y espera que una paz duradera sea muy pronto una realidad para Líbano, un país que ha sido marcado por años de conflictos.

La migración libanesa a México

La historia de la migración libanesa se remonta a 1878, cuando se tienen los primeros registros de la entrada de nacionales de este país.

De acuerdo con la Secretaría de Relaciones Exteriores de México, el primer migrante libanés que ingresó a México fue el padre Boutros Raffoul, quien entró por el puerto de Veracruz en 1818. Un año después llegó don Santiago Sauma, en 1879.

“Uno de los primeros paisanos en registro era don Domingo Curi, quien recibía a los paisanos bajando del barco en Veracruz”, cuenta Jorge Serio, presidente del Consejo Ejecutivo del Centro Libanés, en entrevista con Expansión.

Curi ayudaba a los recién llegados a encontrar a su familia o a las personas de su comunidad. “Así se empieza a distribuir la comunidad mexicano-libanesa en este país a lo largo de la República Mexicana”, cuenta Serio.

Estos primeros inmigrantes llegaron a finales del siglo XIX, durante el ocaso del Imperio Otomano. Huían de condiciones sociopolíticas y económicas graves, como la hambruna, la opresión religiosa contra los cristianos y la inestabilidad que eventualmente derivaría en guerra civil.

La mayoría de los libaneses que llegaron a México eran cristianos maronitas. Solo una pequeña cantidad de musulmanes arribaron al país.

Tras estos primeros pasos en 1878, la migración continuó con oleadas sucesivas que se intensificaron a principios del siglo XX, alcanzando su punto máximo en las décadas de 1920 y 1930.

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Aunque en mucho menor medida, también existieron oleadas de migración libanesa a México durante las guerras de 1980 y 2006 contra Israel.

Se calcula que en México viven entre 600,000 y un millón de personas con ascendencia libanesa, un siglo y medio después de que iniciara el proceso migratorio. “Es un dato muy viejo que no fue actualizado. Entonces, debemos de ser muchos más. Como Centro Libanés estamos haciendo una campaña para censarlos”, dice Serio.

La comunidad libanesa en México es pequeña en comparación con otros países latinoamericanos, como Brasil y Argentina, donde los descendientes de libaneses se cuentan por millones, pero también es una de las más activas de la diáspora libanesa en el mundo, reconoce la SRE.

Claves para la economía en México

Lo que comenzó a finales del siglo XIX con inmigrantes que trabajaban como comerciantes itinerantes, conocidos coloquialmente como ”aboneros”, y en la industria textil, evolucionó hasta consolidar a algunas de las figuras empresariales más influyentes del mundo.

Los descendientes de libaneses han impulsado sectores estratégicos como las telecomunicaciones, la construcción, la banca, la minería, el comercio minorista, la hotelería y los deportes.

El ejemplo más importante es Carlos Slim, el hombre más rico de México, dueño de América Móvil, una de las empresas de telecomunicaciones más importantes del mundo, quien además cuenta con importantes empresas en sectores como la infraestructura, el comercio minorista y con tiendas que van desde Sanborns hasta DAX.

Otros empresarios importantes son Alfredo Harp Helú, quien incursionó en las finanzas y actualmente invierte en deportes, la familia Chedraui, dueña de la cadena de supermercados del mismo nombre, la familia Chapur, que ha incursionado en la hotelería y la familia Afif, en la construcción.

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Los descendientes de libaneses han ocupado posiciones prominentes en todos los niveles del gobierno mexicano, influyendo en el diseño de políticas públicas y la gobernanza democrática. Destacan los gobernadores de Veracruz, Rocío Nahle, y de Querétaro, Mauricio Kuri, el secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, y el exsecretario de Hacienda y candidato presidencial, José Antonio Meade.

Los lazos con Líbano

La relación de los mexicanos de origen libanés con Líbano en la actualidad es extremadamente profunda, activa y multifacética, trascendiendo lo meramente simbólico para convertirse en un pilar de apoyo emocional, cultural y económico.

La comunidad en México actúa como un conector estratégico para el diálogo académico, comercial y artístico entre ambas naciones.

Actualmente, las relaciones comerciales entre México y Líbano son muy pequeñas. De acuerdo con Data México, el balance comercial neto entre los dos países fue de apenas 6.33 millones de dólares en 2025.

“Más que una relación comercial entre los países, es decir, una empresa mexicana que se instala en Líbano o viceversa, más bien se da que la comunidad mexicano-libanesa invierte y manda dinero allá”, explica el presidente del Centro Libanés.

Por ejemplo, explica que gran parte de la industria hotelera de Líbano se mantiene gracias a la diáspora libanesa, que pasa sus vacaciones en este país.

“Los libaneses que regresan a su tierra a ver al pueblo, a llevar dinero, a ver en qué invierten”, explica Serio, quien es libanés de cuarta generación.

Los inmigrantes más recientes, llegados desde la década de 1980, mantienen vínculos muy estrechos y mandan dinero de manera constante a sus familias en Líbano, explica el presidente del Centro Libanés.

Las remesas son una de las fuentes de divisas más importantes para Líbano, aunque son pequeñas en comparación con las que se mandan desde otros países, pero han aumentado en los últimos años, especialmente después de 2020

Las remesas de México a Líbano alcanzaron su punto máximo en 2024, cuando fueron enviados 2.13 millones de dólares, muy por encima de los 263,000 dólares enviados en 2019, previo al estallido de la crisis económica y la pandemia de covid-19.

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