La agricultura no puede esperar
Más allá del precio, el problema de los fertilizantes es que no llegaron a tiempo.
"La agricultura funciona según un calendario que no puede postergarse", advirtió Qu Dongyu. "Los fertilizantes se tienen que emplear en determinado momento preciso del ciclo de los cultivos. Si no llegan en el momento adecuado, los rendimientos se ven reducidos".
Por ello, el daño más profundo no se verá en mayo. Se verá en la segunda mitad de 2026 y durante 2027, cuando los cultivos sembrados sin los insumos necesarios lleguen a cosecha. La crisis humanitaria que la ONU quiere evitar no es solo una proyección: es la consecuencia lógica de un ciclo agrícola que ya comenzó sin los insumos que necesitaba.
Actualmente, la OCDE estima que algunos de los buques varados en el Golfo Pérsico tardarían unas seis semanas en llegar a sus destinos una vez que se reabra el estrecho. Para muchos calendarios agrícolas, ese tiempo ya es tarde.
La crisis ya no solo afecta al petróleo, también a los alimentos
Desde el ataque de Estados Unidos e Israel contra Irán el 28 de febrero de 2026, el conflicto se instaló en los mercados como una crisis de energía. El petróleo subió, el gas natural licuado se encareció y los costos de transporte se dispararon. Todo eso es real y documentado.
Debajo de esa capa, sin embargo, hay una segunda cadena más lenta y silenciosa que ahora empieza a hacerse visible: la de los alimentos. No porque los conflictos armados sean nuevos, sino porque Ormuz resulta ser, al mismo tiempo, la arteria del petróleo mundial y la ruta por la que sale casi un tercio de los fertilizantes que alimentan cultivos en los cinco continentes.
Hoy, las semanas que tiene la comunidad internacional para actuar, según la ONU, no son una metáfora. Son el tiempo que queda antes de que el calendario agrícola haga irreversible lo que todavía puede prevenirse.
Con información de AFP.